Policiales

Lo condenaron a prisión por robar a tres taxistas

Tiene 40 años y cometió los atracos mientras purgaba prisión domiciliaria aprovechándose de un defecto físico.

Jueves 20 de Marzo de 2014

Paulo César Recio tiene 40 años y en marzo de 2013 pagaba una condena a 12 años y 6 meses de prisión dictada por el juzgado de Sentencia 7 pero lo hacía en su domicilio ya que padece necrosis crónica en el fémur. Sin embargo, en las 25 horas que corrieron entre las 21.30 del 1º de marzo de 2013 y las 22.30 del día siguiente, el hombre concretó tres robos a mano armada a taxistas en la zona sur de Rosario. Todos los golpes tuvieron la particularidad de que el atacante, que se movilizaba ayudado con muletas, consumó los golpes a metros del departamento Fonavi en el que residía, en Alice y Lamadrid. Por esos tres robos calificados, en un juicio abreviado homologado por el juez Ismael Manfrín, fue sentenciado a 6 años de prisión que se le sumaron a la condena que le restaba cumplir. En total deberá permanecer detenido 10 años y 9 meses.

El miércoles 6 de marzo de 2013 Paulo César Recio cayó preso por última vez. Cuando la policía llegó a su departamento con una orden de allanamiento del juez de Instrucción Guillermo Pérez de Urrechu era buscado por el robo a tres taxistas. Recio le dijo a los uniformados que tenía dificultad para desplazarse y se movilizaba con muletas o silla de ruedas. Del departamento le secuestraron una réplica de pistola Pietro Beretta calibre 9 milímetros de color plateada. Cuando declaró en Tribunales negó la acusación y dijo: "Reconozco haber tenido un pasado tormentoso y lleno de antecedentes penales al punto que en este momento estoy terminando de cumplir mi última condena. Pero actualmente, por mi estado de salud, no podría cometer ningún hecho. Hace un mes atrás también me fueron a buscar los de la comisaría 11ª pero como no tenían ninguna orden quedó todo en la nada. Me abstengo de seguir declarando. Solicito urgente atención médica porque tengo HIV, una necrosis crónica en el fémur que me impide caminar, me da mucha fiebre y dolor. Por eso estoy con prisión domiciliaria".

Final anunciado.Los últimos tres robos cometidos por Recio parecieron calcados. En todos se ubicó en el asiento delantero del taxi valiéndose de su discapacidad y concretó el atraco empuñando un arma plateada. Siempre actuó a escasos metros del departamento en el que vivía. Y las tres víctimas describieron su rasgo fundamental: la renguera. Posteriormente lo reconocieron en rueda de personas.

El primero de los robos fue el 1º de marzo a las 21.30. Recio subió a un VW Gol en Amenábar y San Martín. Al verlo con las muletas el taxista le permitió que se acomodara adelante. "¿A dónde te llevo?", preguntó el chofer. "Alice y Esteban de Luca", respondió Recio. Cuando llegaron a destino, el falso pasajero pidió que el taxi se estacionara en un playón. Ahí sacó un arma y sustrajo 500 pesos y un celular. Recio bajó del auto y se fue ayudado por las muletas.

El sábado 2 de marzo, a las 16.45, Recio le hizo seña a un taxi Fiat Siena en Grandoli y Esteban de Luca. Iba apoyado en sus muletas y llevaba lentes oscuros. La mecánica fue la misma. El chofer lo dejó sentarse adelante. "¿A dónde vas?", le preguntó. "Llevame a la farmacia de San Martín y avenida del Rosario y volvemos", dijo Recio. El ritual se completó en Grandoli y Esteban de Luca, donde con su arma plateada encañonó al chofer y le robó 200 pesos y dos celulares. El final fue calcado. Recio se fue rengueando y el taxista, a la seccional. Seis horas más tarde, Recio le hizo seña a un taxi en San Martín y Rueda. Iba con otro muchacho, quien se sentó en el asiento trasero. Como siempre él fue adelante.

Pasaron por La Paz y Cochabamba, donde descendió el compañero. Entonces Recio le dijo al chofer, "vamos a Gutiérrez y Grandoli, pero anda despacio porque con los saltos me duele la pierna". Cuando llegaron le pidió al chofer que ingresara unos 50 metros hacia el sur hasta una cortada y luego otros 10 metros más por el pasaje. Ahí sacó el arma y le robó al taxista 500 pesos, el GPS, y un celular. "Cuando bajó del auto le costó, pero no le presté tanta atención. No miré para donde se iba, cuando me dio la llave pensé que me daba un tiro así que arranqué y me fui. Lo que yo le dije a la policía es que seguro vivía en el monoblock", declaró la víctima. Cuatro días después Recio cayó preso.

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