Lo condenaron a 14 años de prisión por matar de dos balazos a un menor
Por reincidente, a Jorge Laferrara le aumentaron la pena. Asesinó a Agustín González en 2005. Además, el condenado deberá hacer frente a la demanda civil entablada por la familia del chico asesinado, a la que deberá abonarle 150 mil pesos en carácter de resarcimiento.

Lunes 29 de Septiembre de 2008

Agustín González tenía 15 años y vivía en una precaria vivienda de Moreno al 6400, en la villa La Granada, atrás del predio donde ahora se levanta imponente el esqueleto del futuro casino de Rosario. El 23 de agosto de 2005 cuatro hombres llegaron hasta la casilla en una camioneta y bajaron desafiantes. Buscaban un par de caballos que les habían robado de una chatarrería. Uno de ellos tomó del brazo a Agustín, lo zamarreó y con una pistola lo golpeó en la cabeza. Después le disparó un tiro en una pierna y otro, mortal, en el pecho. El autor del crimen fue identificado poco después como Jorge Alberto Laferrara, quien hoy tiene 48 años. Por ese hecho, la Justicia acaba de condenarlo a 14 años de prisión que se elevan a 19 años y 6 meses al ser declarado reinicidente por la pena que le impuso un tribunal federal de Corrientes en una causa de narcotráfico (ver aparte). Además, el condenado deberá hacer frente a la demanda civil entablada por la familia del chico asesinado, a la que deberá abonarle 150 mil pesos en carácter de resarcimiento.

Todos los testimonios que la Justicia recabó a lo largo de la investigación conducen hacia un mismo relato de los hechos. Era el mediodía del 23 de agosto de 2005 cuando Agustín estaba en el rancho de Moreno al 6400 junto a César y Diego, otros dos menores de edad. Excluídos del sistema, marginados de la sociedad, los chicos veían pasar el día sin mucho por hacer. Se dedicaban a cirujear en un carro tirado por caballos, los que guardaban en un corral lindero a la casilla. En esas circunstancias estacionó allí una "chata de color roja de la que bajaron cuatro" hombres, dijeron los testigos. Uno de los recién llegados era Laferrara, a quienes tanto los chicos como otros habitantes del lugar conocían porque solían venderle cartones y chatarra en su predio de bulevar Avellaneda al 5200.

Ante la llegada de los intrusos Agustín salió del rancho y Laferrara lo enfrentó. "Lo agarró del brazo y le comenzó a pegar con una caña mientras le preguntaba por un caballo. Entonces se acercó otro hombre y Laferrara metió a Agustín al rancho a los golpes. Una vez adentro le dijo al otro tipo que le diera la 9 y éste sacó de su cintura una pistola de color negra y se la dio a Laferrara. Después salió del rancho y se fue hacia el corral, llevándose dos caballos. Mientras que Laferrara continuaba pegándole a Agustín. En un momento se escuchó un disparo y Laferrara salió corriendo del rancho para el lado del descampado, dejando a Agustín tirado en el piso", fue el testimonio de uno de los compañeron de la víctima.

Ardid sin sustento.Laferrara fue detenido un par de días después en su casa y en el lugar se encontró una escopeta. Tenía una herida de arma de fuego en su mano izquierda y no declaró ante los policías. Ante el juez de Instrucción que llevó adelante la causa buscó un ardid para zafar de la imputación. Dijo que llegó hasta el rancho de Moreno al 6400 a pie y junto a su hijo, de 15 años, siguiendo el rastro de dos caballos que le habían robado de su chatarrería. Que encontró los equinos en el lugar y que cuando se los quiso llevar un menor armado se le abalanzó. Entonces pelearon y en esas circunstancias escuchó un disparo de arma de fuego que lo hirió en la mano y perforó el pecho del chico que peleaba con él. Que cuando se incorporó vio que su hijo tenía el arma en la mano y que le dijo que se le había escapado el disparo. Asustados, se defendió Laferrara, tomaron los caballos y se fueron del lugar.

Sin embargo, las pericias indicaron que fue imposible que el mismo balazo que mató a Agustín haya herido a Laferrara. Incluso, no quedó claro que la herida del hombre se haya producido en ese hecho. Además, el disparo que terminó con la vida del chico fue hecho con la pistola apoyada en su pecho después de una brutal golpiza en la cabeza y ser reducido con otro disparo en una pierna.

Así las cosas, Laferrara fue hallado culpable de homicidio simple agravada por la participación de un menor y el uso de arma de fuego en perjuicio de Agustín González y deberá pasar los próximos 14 años de su vida tras las rejas.