Lo condenan a prisión perpetua por los femicidios de su pareja y de una hija de ella
Hugo Daniel Blanco, de 31 años, fue sentenciado a la pena máxima por los femicidios de Verónica Inés Ramírez y Valentina Candela Escalante, ocurridos en 2019 en la ciudad de Santa Fe

Lunes 11 de Abril de 2022

Un hombre fue condenado a prisión perpetua como autor de los femicidios de Verónica Inés Ramírez y la hija de ésta, Valentina Candela Escalante, cometidos en mayo de 2019 en la ciudad de Santa Fe. Se trata de Hugo Daniel Blanco, de 31 años, quien fue sentenciado este lunes al término de un juicio oral ante un tribunal oral conformado por los jueces Luis Octavio Silva y Pablo Ruiz Staiger, y el conjuez Néstor Darío Pereyra.

Verónica y su hija Valentina fueron asesinadas entre la tarde del sábado 25 de mayo de 2019 y la mañana del día siguiente en una vivienda de Azopardo al 10000 de la capital santafesina. La mujer convivía en esa casa con Blanco, mientras que su hija que entonces cursaba la escuela primaria estaba allí ocasionalmente.

Desde el inicio de la investigación, los fiscales Estanislao Giavedoni y Andrés Marchi remarcaron el contexto de violencia de género, física y psicológica, que Blanco ejerció durante años en perjuicio de su pareja y de la hija de ella. Durante el juicio se especificó que el hombre mató a las dos mujeres con un arma blanca y se aportaron evidencias relacionadas a las heridas que sufrieron ambas víctimas en zonas vitales de sus cuerpos como la espalda -a la altura de los pulmones-, cuello y pecho; lesiones de tal magnitud que les provocaron la muerte a las mujeres en el lugar donde fueron atacadas.

Según argumentó la fiscalía ante el tribunal, en ambos casos Blanco “actuó con plena conciencia de sus actos”. En ese sentido se recordó que luego de cometer los femicidios el ahora condenado le contó lo que había hecho a su cuñado y a su hermana, quien finalmente fue la persona que el domingo 26 de mayo al mediodía informó sobre lo sucedido a la central de emergencias 911.

“Recién vino mi hermano y me dijo que mató a la mujer y se fue corriendo. «La maté, la maté», me dijo”, sostuvo la hermana del condenado. También reveló la dirección de Verónica, y le dijo a los oficiales como estaba vestida.

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Confesiones

Para los fiscales esa especie de autoincriminación fue la línea investigativa más importante, ya que lo había hecho no sólo ante su cuñado y su hermana sino también ante la policía, cuando se entregó. Además, en el momento del hallazgo de los cuerpos se encontró sobre la mesa de la cocina de la casa una carta con una especie de confesión. “Esto que pasó no fue porque estoy loco”, “No me busquen en la casa de nadie porque ando en la calle hasta que me mate solo. No quiero vivir preso, así que ya saben policías, no me busquen” fueron algunas de las frases que podían leerse en esos papeles.

Otro detalle que se trató en el juicio fue que -luego de estar prófugo bastante tiempo- un día después de cometidos ambos crímenes el femicida se presentó de forma espontánea en una comisaría, manifestó que había sido él el autor del doble femicidio y fue detenido de inmediato.

"No me conforma"

"No me conforma el veredicto, aunque se que es la única justicia que tenemos. Acá están las fotos de mi hija, de Vero. Es con lo único que nos quedamos nosotros. Mientras, siguen pasando estas cosas con muertes inocentes que son injustificadas. Jamás va a tener justicia mi hija”, dijo por su parte Gustavo Escalante, la ex pareja de Ramírez y padre de la niña asesinada. “No me pone mejor que al asesino le hayan dado perpetua. Siempre sostuve que fue algo que se pudo haber evitado y no se evitó. Me quedo con esa sensación, y con culpa también. Vivo con esa culpa, yo llevé a mi hija a esa casa saliendo que corría peligro. Te juro que me mata vivir todos los días con eso”, sostuvo.

“Justicia hubiera sido que esto se haya evitado. Eso siento. La actuación de la justicia estuvo bien... Pero pienso que esos 35 años de prisión para los jueces es un trofeo más, es lo que siento en este momento", dijo Escalante sobre el veredicto. Y agregó: “En el caso de mi hija se podría haber evitado. Mi hija vivía conmigo, yo vine al juzgado dos o tres años antes de que pasara esto para evitar que Valentina fuera a la casa de Vero. Quería un régimen de visita para que la mamá viniera a verla y no al revés. Pero en ese momento me dijeron que no se podía, nunca vieron el riesgo de lo que podía llegar a pasar. Eso es lo que me molesta y vivo con eso, así fue. Quizá si se hubiera actuado de alguna manera Valentina estaría viva hoy”.

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