Policiales

Lo condenan a 40 años de prisión por cuatro crímenes cometidos en 7 meses

Eric Gabriel Alegre, de 23 años, recibió la pena tras un extenso juicio oral por los hechos fatales que ejecutó entre mayo y diciembre de 2016.

Jueves 30 de Julio de 2020

Un juicio oral por tres ataques a tiros con cuatro muertos atribuidos a un solo autor material no es usual. Tampoco el resultado: el acusado Eric Gabriel Alegre fue condenado ayer a 40 años de prisión por esa saga de asesinatos, una pena que se ubica entre las más altas dictadas en la provincia en los últimos años.

   Los hechos se perpetraron en un lapso de siete meses en los barrios Alvear y Acindar. Fueron ataques desde motos cometidos por enemistades personales o “pujas de poder entre banditas barriales”, dijo el fiscal Miguel Moreno, quien se manifestó conforme con la sentencia tras un proceso en el que los cambios en las declaraciones de los testigos fue una constante.

   La condena fue dictada ayer al mediodía al finalizar un juicio oral a cargo de los jueces Román Lanzón, Ismael Manfrín y Gonzalo López Quintana, quienes en unos días darán a conocer por escrito sus fundamentos. El acusado, Eric Gabriel Alegre, fue condenado a 40 años de prisión por tres hechos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y otro de homicidio cometido en ocasión de robo, a lo que en todos los casos se sumó la portación de un arma de uso civil.

   El monto excepcional de la pena obedece no sólo a la cantidad de delitos sino también al número de víctimas fatales, cuatro en total.

   En ese sentido, el Código Penal Argentino prevé cómo máximo una pena de 50 años de prisión para un concurso de delitos. Cerca de ese tope, el fiscal Moreno había pedido 45 años y ayer se manifestó “conforme” con la decisión del tribunal que llevó adelante un juicio extenso y caracterizado, al igual que la investigación, por las amenazas a testigos que se volvieron renuentes a declarar.

   La defensa de Alegre había pedido la absolución en todos los casos y planteado debilidad en las pruebas. El imputado, en tanto, declaró por primera vez el último día del juicio y dijo ser inocente, con explicaciones que no convencieron al tribunal.

Temor y falsos testimonios

“Estamos satisfechos. Transitamos un juicio en el cual los testigos de dos hechos dijeron que estaban amenazados. Uno de ellos varió claramente su relato. Ya había habido dos testigos presenciales que al momento de participar de ruedas de reconocimiento variaron sus dichos. Hubo que exponer sus contradicciones y no descartamos en al menos dos casos abrir actuaciones por falso testimonio”, dijo el fiscal Moreno a este diario.

   Esa situación, según indicó, llegó al extremo de que uno de los testigos llegó al juicio invocando una amnesia provocada por epilepsia. “Un psiquiatra dijo en la audiencia que era altamente improbable una pérdida de memoria como la que alegaba este muchacho y hubo que leer el testimonio que había brindado durante la investigación”, añadió.

   Alegre, un joven de 23 años sin antecedentes penales y también conocido como “Erico”, fue detenido por tres causas distintas de homicidio en agosto de 2017. Llevaba ocho meses prófugo cuando lo ubicó la ex Policía de Investigaciones (PDI) en la villa ubicada al oeste de bulevar Avellaneda al 4500. En una precaria casilla de pasaje La Vincha a la misma altura encontraron al muchacho que, al verse cercado, se entregó sin resistirse.

   Como pasó casi tres años preso a la espera del juicio llegó al debate con una prórroga extraordinaria de la detención preventiva dictada tras la detención. Entonces el fiscal Moreno llevó ante el tribunal los tres casos juntos. Uno había sido investigado por él, otro por su par Adrián Spelta y el tercero por la fiscal Marisol Fabbro. Pero decidieron abordar todos los hechos en un mismo juicio porque tenían mecánicas y contextos similares.

Disputas barriales

Los crímenes de “Erico” ocurrieron en la zona ubicada entre los barrios Alvear y Acindar entre mayo y diciembre de 2016. El trasfondo, dijo el fiscal, era el de una disputa de poder territorial de pequeños grupos barriales que en principio no aparecían ligados a la actividad del narcotráfico o incluso enemistades personales.

   El primero fue el 28 de mayo de 2016 a las 5 de la mañana en la esquina de Saavedra y Avellaneda. Según la imputación fiscal, Alegre tuvo una discusión con Alexis Moreno y le efectuó disparos en el tórax y una pierna. El muchacho, de 24 años, murió y el agresor escapó en una moto. El crimen ocurrió a partir de un entredicho que se desató en una reunión de cumpleaños donde había numerosas personas. Dos grupos se enfrentaron y Kevin recibió dos disparos calibre 22 en tanto un joven de 19 años sufrió traumatismos por golpes en una pierna y un muchacho de 24 recibió un disparo en una pierna.

   El segundo crimen fue al mes siguiente, el 19 de junio de 2016. A las de 3.30 de la mañana, según planteó el fiscal en su alegato, Alegre abordó con fines de robo a Fernando Gutiérrez, de 24 años, en la esquina de Presidente Quintana y Doctor Riva. La víctima se resistió y fue atacada con varios disparos que le causaron graves lesiones en el pecho, el tórax y el abdomen. Por la heridas recibidas falleció horas más tarde en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca). En la investigación se determinó que los proyectiles recuperados del cuerpo de Gutiérrez salieron de la misma arma que la usada en el crimen anterior.

   Gutiérrez fue encontrado herido por los vecinos y trasladado al Heca por una ambulancia del Sies. Entonces la policía indicó que vivía a pocos metros de donde lo balearon y que en la escena se recogieron varias vainas calibre 22. La víctima había salido en libertad en febrero de aquel año luego de haber cumplido una condena por robo y en su prontuario tenía varios antecedentes por ese delito.

Por dos

El último ataque fue la madrugada del 10 de diciembre de 2016 y tuvo dos víctimas fatales. Alegre estaba reunido con unos amigos en bulevar Seguí e Iriondo. A las 4.30 advirtió que una pareja a la que conocía pasó por el bulevar en una moto Yamaha Crypton de 110 centímetros cúbicos que conducía un tercer muchacho.

   Entonces Alegre se subió como acompañante a una moto Honda Titán negra y con su cómplice persiguieron a las víctimas mientras otro integrante del grupo los secundaba en una moto Honda Wave. Una vez que estuvieron a la par de la moto a la que seguían, en la zona de Cafferata y pasaje Chancay, “Erico” les comenzó a disparar.

   Laila Micaela Pintos, de 17 años, fue herida de muerte en la zona abdominal. Raúl Luis Moreira, de 25 años y quien conducía la moto atacada, alcanzó a bajarse del rodado y recibió un balazo letal en el tórax. El conductor fue el único ocupante de la moto que salió con vida.

   “Mica” vivía junto a su madre Ramona y sus tres hermanos menores en una casita de Riobamba al 4300. A las 4 de la mañana del día de su crimen Raúl se comunicó con ella por Facebook y le dijo que la pasaría a buscar por Riobamba y Avellaneda, a sólo tres cuadras de donde ella vivía. El plan era ir a ver al grupo de cumbia “Freddy y los solares” que se presentaba en una cantina de San Nicolás al 2200.

   La adolescente salía con Raúl desde hacía poco tiempo. El muchacho la esperó en la esquina a bordo de una moto Honda Crypton azul y de vuelta al barrio fue la emboscada, al parecer motivada en una disputa personal, por la que ayer resultó condenado Alegre junto a otros dos crímenes.

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Por Roberto Fermín Bertossi - Experto Coneau / Cooperativismo

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