Policiales

Lo condenan a 14 años de prisión por asaltar y violar a tres mujeres

Abusador serial. La secuencia de agresiones ocurrió en agosto de 2013 y el acusado; apodado “Mostrito” de 19 años, fue reconocido por las víctimas, de 14, 28 y 50 años.  

Lunes 26 de Octubre de 2015

Un violador serial que asaltó y ultrajó a al menos dos mujeres y una niña en barrio Ludueña en 2013 fue condenado a 14 años de prisión. "De esa mirada no me olvido más", dijo una de las víctimas durante el juicio donde reconoció al acusado apodado "Mostrito".

Cristian Ariel Camos tiene 19 años y supo deambular por juzgados de Menores en su infancia por robos y otros delitos. Pero entre el 9 y el 20 de agosto de 2013 fue más allá y abusó sexualmente de una adolescente de 14 años y de dos mujeres de 29 y 50 con el mismo modus operandi: ultrajó a las víctimas luego de robarles y amenazarlas con armas.

Luego de las denuncias presentadas por las víctimas con evidencias coincidentes con el perfil del abusador, Mostrito fue detenido a fines de agosto de 2013 cuando efectivos de la comisaría 12ª lo encontraron en su casa de pasaje Damianovich al 5900.

Entonces la indignación popular se hizo sentir cuando vecinos pintaron el frente de su casa. "Queremos que se vayan del barrio. No nos gusta que haya un pito duro (como se dice en la jerga a los violadores) en el barrio porque acá hay muchas criaturas", vociferó una mujer.

Tres hechos. A Camos le endilgaron tres hechos. Uno ocurrió el 9 de enero de 2013 cuando la policía acudió en auxilio de una mujer de 28 años que denunció haber sido abusada sexualmente. Según su relato, un joven que iba en una bicicleta de paseo azul la interceptó en Tucumán y Barra, sacó un arma y la llevó hasta un descampado de Tucumán al fondo donde la violó y le robó un celular, para luego huir.

Otro episodio ocurrió la medianoche del viernes 9 de agosto cuando una mujer de 50 años regresaba a su casa y en Campbell y Casilda fue interceptada por un muchacho que iba en bicicleta. El agresor la amenazó de con un cuchillo antes de sacarle el celular y las zapatillas para ver si llevaba dinero. Luego, bajo amenazas de muerte, la llevó caminando por Campbell hacia las vías y por allí hasta un predio en el que se levanta una antena de telefonía celular. En ese lugar la violó sin utilizar preservativo y antes de irse en la bicicleta le dijo: "Doña, acá le dejo sus cosas. Me llevo el celular".

El otro abuso ocurrió una hora y media después, a unas diez cuadras, en pasaje Minetti y Camilo Aldao. Aproximadamente a la 1.30 del sábado 10 de agosto una mujer de 29 años bajó del colectivo 112 en Junín y Camilo Aldao, por donde caminó hacia el sur. Otra vez un joven en bicicleta la interceptó y con un cuchillo la obligó a acompañarlo hasta el ingreso de una casa donde comenzó a manosearla.

Pero cuando parecía que sería víctima del ultraje sexual, la víctima alertó con sus gritos a los vecinos el agresor no tuvo más remedio que fugar en bicicleta. Estos dos casos quedaron en manos del juzgado de Instrucción Nº 9.

El tercero de los hechos también ocurrió en agosto de 2013, cuando una adolescente de 14 años que iba a la escuela fue interceptada en inmediaciones de Vélez Sársfield y Magallanes por un joven armado la arrinconó contra una pared esgrimiendo un arma de fuego.

La adolescente fue abusada en plena vía pública y la escena fue presenciada por dos nenas que iban a la escuela y que fueron amenazadas, pero que salieron corriendo a buscar ayuda. Tras someter a la adolescente, el abusador la llevó hasta Campbell y las vías, donde la dejó atada con un cable de teléfono. Un hombre la ayudo a soltarse, la chica corrió a su casa y la madre hizo la denuncia en la comisaría 12ª.

La chica fue asistida en Centro de Atención a la Víctima de Delito Sexual y un médico policial constató las lesiones. La adolescente acusó a Mostrito llamándolo por su apodo y el caso quedó en manos del juez de Instrucción Hernán Postma.

Verosímiles. Camos fue procesado y enviado a juicio luego de que las víctimas lo identificaran en ruedas de reconocimiento. Su participación fue constatada por pericias y testigos. Incluso una víctima lo mencionó por su apodo o su nombre, ya que era conocido en el barrio.

El juez de Sentencia José Luis Mascali tuvo en cuenta la "actividad probatoria prestada por las víctimas", que señalaron "al imputado Camos como el autor de los hechos, constituyendo en principio una prueba única". Y otorgó "verosimilitud al relato de las víctimas, ya que no se notan inconsistencias en las diversas ocasiones en que fueron encuestadas, tanto en sede policial como judicial".

Mascali sostuvo que para "afianzar la idea de credibilidad" se puede acompañar esa teoría con el reconocimiento positivo en rueda de personas que hace una de las víctimas. "Si bien no puede considerarse una prueba irrefutable, refuerza su denuncia y su señalamiento hacia en acusado".

Además se enumeran las pruebas complementarias de los estudios biológicos (hisopados en prendas íntimas, en la zona vaginal y bucal) que demuestran liquido seminal aunque no se hayan encontrado espermatozoides.

Relatos. Otras de las mujeres hace un relato pormenorizado de los momentos vividos y del lugar donde fue abusada. Eso tiene sustento, dice la resolución, con la inspección ocular que indica que el amplio terreno presenta un hueco compatible con la expresión de la víctima cuando dijo que "por ese lugar, «un agujero», la hizo pasar el imputado".

En la resolución se destaca otra situación angustiante para otra de las víctimas durante el reconocimiento positivo de Camos: "Esa mirada no la olvido más", dijo al confirmar que fue la persona que la interceptó en la calle, le mostró el cuchillo y la llevó hasta que pasan por un el referido «agujero» hasta entrar a un galpón.

Se hace referencia además al elocuente relato de la niña abusada. "Es más concluyente en cuanto a su señalamiento del autor del hecho. Ello es así porque lo conocía, a quien lo llama por su apodo "Mostrito, de apellido Camos", para señalar concretamente donde vive.

También el abuso está probado por el testimonio de una alumna que vio al acusado cuando sujetaba a la víctima contra un paredón, y al rato la vio llorando y pidiendo que la lleven a su casa. Los informes médicos sobre la adolescente demostraron las lesiones en su cuerpo.

Pruebas. Según el juez, "los elementos de prueba reseñados y valorados en conjunto indican categóricamente" a Camos como la persona que abusó sexualmente de las mujeres; "extremos que disipan todo cono de sombras en orden a la efectiva autoría, sin que se acredite conjura ni motivación alguna de parte de las víctimas tendiente a involucrar antojadizamente al encausado".

Por ejemplo se tiene como probado que Camos utilizó una bicicleta en los primeros dos hechos y que el rodado, según las denunciantes, tenía un canasto (donde arrojó los teléfonos sustraídos) y era azul o gris. También resulta coincidente la acción disvaliosa de obligar a las victimas a practicarles sexo oral y luego vaginal; que hizo desvestir a las víctimas y les revisó las prendas o calzados para encontrar dinero o valores, como forma de comenzar a quitar los escollos para luego resaltarle más fácil el acceso sexual ilegal".

El juez reseña que el lugar de los hechos se encuentra en la misma zona geográfica, cercanos a las vías del ferrocarril y calle Campbell o Casilda. Que llevó a las mujeres bajo amenazas con armas a sitios descampados sin acceso publico; que las características físicas del autor indicado por las víctimas tiene directa relación con Camos: pelo negro y corto, ojos achinados, tez trigueña, delgado, labios gruesos, de 1,70 o 1,80 metro alto, cejas abultadas, entre otros elementos morfológicos que indican sin dudas que se trata de la misma persona".

Ultrajante. "De la misma manera que se puede justificar un pronunciamiento condenatorio de abuso sexual con acceso carnal con las pruebas de las víctimas en el hecho, las del consultorio médico y el laboratorio, también ha de tenerse en cuenta que la practica obligada de sexo oral mediante el uso de arma de fuego o cuchillo merece tener correlación con la figura del abuso gravemente ultrajante".

Por todo ello Camos fue condenado a pasar los próximos 14 años en prisión por tres hechos de abuso sexual, dos con acceso carnal gravemente ultrajante y agravado por uso de armas en concurso real con robo calificado por uso de arma de fuego no hallada; y otro por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por uso de arma.

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