Jueves 06 de Agosto de 2009
Alan Taborda, un estudiante universitario de 23 años, decidió ofrecer su computadora portátil en una revista de avisos clasificados. La publicación despertó el interés de dos jóvenes que pactaron un encuentro con el muchacho en su casa de Echesortu, pero la reunión tuvo un desenlace inesperado. Uno de los compradores se apoderó del artefacto y quiso esfumarse sin pagar, pero se topó con la puerta cerrada con llave. Ese obstáculo lo alteró, sacó un arma y un balazo atravesó el abdomen del dueño de casa. Alan anoche estaba internado en estado reservado en el Hospital de Emergencias. Según su familia, el proyectil le perforó un riñón y los médicos debieron operarlo.
Alan estudia arquitectura y vive con sus padres y sus hermanas en una casa de dos plantas, en Vera Mujica al 900. Días pasados decidió vender su computadora portátil con la intención de comprar una de última generación. Y creyó que publicar un aviso clasificado en una tradicional revista local en la que se ofrecen diferentes objetos era una posibilidad interesante. Así, un joven se contactó con el número de teléfono celular del estudiante que aparecía en el aviso. "Nos interesa ver la notebook", le dijo a Alan.
El encuentro. Alan pactó una cita con su interlocutor. A las 16.30 de ayer, el timbre resonó en la vivienda de Vera Mujica al 900 y el dueño de casa abrió la puerta. Se topó con un muchacho enfundado en un traje color beige y acompañado de otro joven que también lucía de manera impecable pero que se quedó en la vereda. "Hola, vengo a ver la compu", dijo el recién llegado y Alan le franqueó el paso.
Dalmar, una hermana de 15 años de Alan, contó a LaCapital que el visitante se sentó en el living y que Alan le mostró la notebook, le explicó algunos detalles técnicos y, un rato después, acordaron el valor de venta y la forma de pago. El visitante aceptó la propuesta y el dueño de casa fue a buscar la caja de embalaje original para que el comprador se llevara la computadora.
Apenas, el estudiante regresó al living, el visitante decidió terminar con la farsa. Recogió el aparato y salió disparado hacia la puerta de calle, pero tropezó con un obstáculo inesperado para él y reaccionó de una manera cruenta. "Como la puerta estaba cerrada con llave, el tipo se puso nervioso, sacó un arma y le metió un tiro", comentó Dalmar.
No robó.Alan se desplomó al suelo y quedó malherido. Sin embargo, según una fuente policial, el ladrón no se inmutó y lo obligó a que le entregara la llave de la puerta. Después dejó la computadora en la casa, ganó la calle y desapareció con su cómplice. La detonación retumbó en la vivienda y entonces el padre de Alan bajó al living, donde encontró al estudiante en medio de un charco de sangre.
Un rato después, una ambulancia de una empresa de emergencias trasladó al muchacho al Hospital de Emergencias. Allí los médicos lo operaron, pero hasta anoche no había trascendido si le habían extraído el proyectil. Un vocero de la comisaría 6ª, ubicada a la vuelta de la vivienda, señaló que el balazo que le dispararon puede ser de "un calibre chico. Tal vez le dispararon con un revólver porque no encontramos casquillos" (cartuchos), indicó el subcomisario Bonaldo, subjefe de esa seccional.