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Lo asesinan de un tiro en la cabeza en la puerta de la casa de unos familiares

José Javier Molina vivió en Buenos Aires, luego en Villa Gobernador Gálvez y desde hace 15 días paraba en la Sexta. No saben por qué lo mataron.

Lunes 18 de Mayo de 2020

A José Javier Molina lo conocían poco en la zona de Pasco y Esmeralda, uno de los sectores más humildes del barrio República de la Sexta donde lo mataron la noche del sábado. El joven de 26 años no tenía un apodo ni trato con nadie. Vivió un tiempo en Buenos Aires y luego en Villa Gobernador Gálvez y desde hace dos semanas estaba ocasionalmente en la casa de una de sus tías, donde al parecer también viviría su madre.

Cerca de las 22.30 del sábado un auto se acercó a esa casa de tapial claro al frente y se detuvo. Un hombre con barbijo y una boina bajó del vehículo, llamó a la puerta y cuando Molina salió le disparó. Fueron al menos tres tiros: dos impactos quedaron en el tapial de la casa y en la puerta de calle y uno fue a la cabeza de la víctima.

La familia llamó a la policía y Molina fue llevado en ambulancia al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez donde los médicos le diagnosticaron un tiro en la zona lateral del cráneo y decidieron intervenirlo quirúrgicamente. Pero luego de pasar por el quirófano falleció pasadas las 23.4. El porqué del ataque es una pregunta que la familia no sabe ni puede responder.

"Nos sabemos que pasó. El estaba desde hace unos días acá. Somos oriundos de Romang, del norte de Santa Fe, y acá en este barrio él no tenía amigos ni enemigos. No sabemos nada, solamente esperamos que nos entreguen el cuerpo en la morgue", dijo una prima de la víctima ayer a la mañana.

En tanto Daniela, otro familiar de Molina, comentó que al momento del ataque estaba en lo de una vecina en el fondo de un pasillo de un asentamiento cercano y que escuchó "tres o cuatro tiros". Entonces fue hasta su casa y vio al muchacho tirado en la vereda, a pocos metros de la puerta de vivienda.

Aguantándose

De las averiguaciones y declaraciones obtenidas por pesquisas se estableció que Molina vivió un tiempo en Buenos Aires, que tenía una dirección en Romang y que estuvo en la casa de un tío en Villa Gobernador Gálvez hasta que el 4 de mayo llegó a la casa del barrio también conocido como La Siberia.

En el barrio el misterio tomó forma de rumor. "No es de acá, dicen que vino aguantándose pero que la cosa no tiene que ver con drogas, al menos con la disputa de territorio que alguna vez hubo en el barrio, ni con una bronca de la Siberia ni de Rosario. O se lo confundieron o lo siguieron hasta acá", arriesgó un antiguo vecino.

Por otro lado, y lo que en un primer momento evaluaron los agentes policiales, en la esquina de Necochea y Pasco se generaron disturbios en la tarde del sábado y algunos vecinos creyeron que este homicidio podía estar ligado a esa pelea entre familias, que suelen darse en la zona. "No, para nada, lo de la tarde tuvo que ver con un robo y un pibe que ya todos conocemos. Esta muerte fue más pesada", aseguró Ricardo, otro vecino del lugar.

También se supuso que el homicidio podía estar ligado a un búnker de venta de drogas que estaba hace un tiempo a pocos metros de la casa en donde estaba viviendo Molina, pero en el barrio lo descartaron. "La vieja que vendía ahí está presa y los amigos que tenía están juntando unos pesos para el abogado, a ver si se mueve la causa; por ese lado no viene. Es posible que se hayan confundido al pibe con otra persona", agregó un conocedor de los entramados de ese zócalo del macrocentro de Rosario.

Investigación

Personal del Gabinete Criminalístico de la Agencia Investigación Criminal (AIC) recogió en la escena una vaina calibre 9 milímetros y constató un agujero de bala del mismo tipo en la puerta de la casa. El fiscal de Homicidios Alejandro Ferlazzo ordenó el registro de cámaras de vigilancia, que no encontraron en la cuadra aunque sí en viviendas de los alrededores.

"Esto no viene por el lado de la droga. Es posible que se hayan confundido al pibe con otra persona"

Al cierre de esta edición, según partes de Fiscalía, se realizaba una serie de acciones tendientes a determinar la mecánica del hecho y el vehículo en que se desplazaba el atacante, ya que la versión del barrio comenta que fue un auto pero habría una declaración de que el matador solitario se desplazaba en moto. Asimismo, se intentaba establecer el derrotero de Molina en los últimos meses.

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