Policiales

"Lo acribilló en el piso, nunca me voy a olvidar de su cara"

Una mujer brindó un crudo testimonio sobre el asesinato de su hermano en el inicio de un juicio oral. Piden 18 años de cárcel para el acusado.

Martes 17 de Septiembre de 2019

"Se escucharon como veinte tiros en mi barrio. Por favor manden urgente una ambulancia". Era casi medianoche del 11 de enero de 2017 y los llamados al 911 de vecinos de villa Banana daban cuenta de la cantidad de disparos que rodearon al crimen de Nelson Jara, un hombre de 41 años que intentó defender a su novia cuando dos mujeres la increparon con un arma en Gutenberg y Rueda. Cuatro hombres armados que salieron de un pasillo lo acribillaron y en la balacera hirieron a dos vecinas. Por el homicidio comenzó a ser juzgado ayer un joven apuntado como quien remató a Jara con tiros al pecho y la fiscalía pidió que sea condenado a 18 años de prisión.

"No me voy a olvidar nunca de la cara de Nicolás Saucedo tirándole. Lo acribilló en el piso", dijo la hermana de la víctima al abrir la ronda de testigos en el juicio oral que comenzó ayer a las 9 en el Centro de Justicia Penal (CJP) de Sarmiento y Virasoro. Muy asustada porque recibió amenazas y debió irse de la ciudad, la mujer contó que iba con Jara a comprar comida a un quiosco cuando se desató una pelea que él intentó frenar y pagó con la vida.

La fiscal de Homicidios Marisol Fabbro pidió 18 años de prisión para Saucedo como autor de un homicidio agravado y la portación de un arma de fuego. El defensor particular Eduardo Sosa respondió que el imputado estaba ese día jugando al fútbol y solicitó la absolución. Otros dos involucrados en el hecho ya fueron condenados en un juicio abreviado por los delitos de abuso y portación de armas que nunca fueron secuestradas.

Vecinos

Ante el tribunal integrado por los jueces Mariano Alliau, Héctor Núñez Cartelle e Isabel Mas Varela, la fiscal comenzó su exposición situando en un pizarrón el lugar exacto donde ocurrió el crimen. Fue en un callejón frente al Distrito Oeste, en una prolongación de Gutenberg con salida a Rueda hacia el sur y a 27 de Febrero hacia el norte. Allí vivía Jara con su hermana y tres sobrinos. A 55 metros de su casa vivía el imputado.

A las 23.30 de ese miércoles Nelson José "Coqui" Jara caminaba con su novia Yanina, su hermana Gisela y los tres hijos de la mujer hacia un quiosco de Gutenberg y 27 de Febrero. Entonces la novia de Saucedo, Emilse, salió a la puerta de su casa e increpó a Yanina al verla pasar. Detrás de ella salió una hermana del acusado, María, quien amenazó a Yanina con un arma. Discutieron con ella y enseguida empezaron a golpearla.

Jara intervino para intentar separarlas y en ese momento, dijo la fiscal, salieron cuatro muchachos por el callejón: Nicolás Saucedo, apodado "Transero" y conocido también en el barrio como Lucas Esquivel; su hermano Godín Saucedo, hoy con pedido de captura; Alan "Enano" Sappa y Jorge "Jorgito" Castillo. Estos dos últimos, de 20 y 22 años, fueron detenidos dos meses después y si bien entonces negaron su participación (dijeron ser militantes sociales sindicados por perseguir a la banda de "Pandu") luego acordaron condenas en un juicio abreviado. Un grupo al que testimonios recogidos en la investigación conectaban con la venta de drogas en el barrio.

Los cuatro estaban armados, uno de ellos al parecer con una ametralladora. Fabbro indicó que Sappa se acercó a la víctima y le disparó a las piernas. Jara cayó y cuando intentaba ponerse de pie "el imputado se aproxima y le efectúa varios disparos sobre el torso superior".

El herido fue llevado por el novio de su hermana hasta el Hospital Clemente Alvarez, donde murió. Lo habían alcanzado trece disparos.

En la balacera fueron heridas por accidente dos vecinas. Una de 35 años que vivía a la vuelta, María Verónica M.,baleada en el muslo izquierdo cuando escuchó disparos y salió a buscar a un vecino que estaba en la calle. Fue dada de alta al día siguiente. Y la hermana del acusado, María E., de 33, recibió disparos en la fosa ilíaca derecha, la zona inguinal y el muslo derecho que le provocaron lesiones intestinales. Sometida a una cirugía y estuvo diez días internada.

El defensor Sosa alegó que esa noche Saucedo estaba jugando al fútbol pero lo apuntaron por "rispideces" previas. Dijo que en el lugar "no había luminaria alguna, no se veía a un metro de distancia". Y si bien consideró que el caso debería encuadrarse bajo el delito más leve de homicidio en riña, sostuvo que "no hay elementos para acreditar" la presencia del acusado. Con estos argumentos pidió la absolución.

En primera persona

Entre los testigos que declararon ayer estuvo Gisela Jara, hermana de la víctima. A pedido de Fabbro el imputado y el público fueron retirados de la sala para que pudiera hablar sin temor. Es que la mujer señaló en ruedas de reconocimientos a los tres acusados y tanto ella como sus hijos recibieron amenazas que los obligaron a dejar la ciudad.

"Eran las once de la noche. Capaz un poco más. Estábamos por comer y salimos a comprar", recordó Gisela, de 38 años, que iba con un hijo de 18, su hija por entonces embarazada y un nene de 11 años. Contó que entonces dos vecinas salieron de la casa de Saucedo y, señalando a Yanina, advirtieron: "Ustedes no se metan que el drama es con ella".

"No sabía por qué, ni pregunté. Nos quedamos parados. Se empiezan a pelear, la agarran a Yanina y le pegan", recordó. Dijo que "Kity" (la hermana del acusado ) le apuntó a la novia de Jara con un arma y entonces ella decidió involucrarse: "Pará, ¿qué vas a hacer?", intervino. La respuesta la dejó paralizada: "Vos no te metas. ¿O querés que te tire un tiro a vos?", le dijo la vecina armada mientras le apuntaba con el arma.

En ese momento salieron del pasillo "cuatro chicos, todos armados: Godín, el Enano, Castillo y Lucas. Los conocía del barrio porque son nombrados, le disparan al que se les cruza. Ya mataron a un hombre pero nadie se atreve a denunciarlos porque ellos amenazan y la gente tiene miedo", relató Gisela.

"Jamás viví algo así —siguió— y no sabía qué hacer. Mi hermano recibió un tiro en una pierna, quiso correr para mi casa pero vio que estábamos nosotros también, shockeados. El Enano le tiró a las piernas, los otros seguían tirando para todos lados. Mi hermano cayó delante mío. No voy a olvidar nunca de la cara de Nicolás Saucedo tirándole. Lo acribilló en el piso. No lo voy a olvidar y mis hijos tampoco".

Destrozados

Gisela dijo que a los acusados los conocían del barrio pero nunca habían cruzado una palabra con ellos y por eso obtuvieron sus nombres a través de las redes sociales. Cuando la fiscal le preguntó qué consecuencias personales le acarreó el hecho, contestó conmocionada: "Un millón. Porque no sólo me destrozó. Psicológicamente mis hijos están mal. Mi hijo de 18 años casi no habla. Mi hija casi pierde el bebé y no sale de mi casa, no tiene vida social. Nos destrozaron la vida".

Cuando ocurrió el crimen Gisela y sus hijos llevaban tres meses viviendo en el barrio, donde indicó que Jara no tenía trato con los agresores. "No se conocían, mi hermano trabajaba. No sé si Yanina los conocía", aseguró. Al poco tiempo se tuvo que ir del barrio "por miedo, porque ellos andan ahí como si nada. Saucedo vendía drogas. Ellos compran todo, hacen justicia, creen que manejan el lugar. La ley de ellos es matar".

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