Policiales

Lo acribillaron a tiros en la puerta de su casa y murió preguntando "por qué"

Gerardo estaba junto a un vecino en el acceso al pasillo de su casa interna cuando apareció por Génova una moto con dos personas a bordo. Se detuvieron, efectuaron 12 disparos y se fueron.

Domingo 08 de Marzo de 2015

Un crimen con extrañas características enlutó la cuadra de Génova al 6600, en el oeste del barrio Empalme Graneros. Gerardo Daniel Valín, de 31 años, fue asesinado a tiros en la puerta de su casa en los primeros minutos de ayer por uno de los ocupantes de una moto y sin mediar palabras. El hombre no tenía antecedentes penales y sólo figuraba una anotación por un hecho familiar que se remonta a varios años atrás.

Gerardo estaba junto a un vecino en el acceso al pasillo de su casa interna cuando apareció por Génova una moto con dos personas a bordo. Se detuvieron, efectuaron 12 disparos y se fueron. Siete de esos tiros impactaron en el tórax, el abdomen y el brazo de Valín, a quien no le robaron ni le dijeron nada. Junto al pasillo hay un minimarket en el que a diario se reúnen varios muchachos de la zona a tomar cerveza. Pero anteanoche sólo estaban allí Gerardo y su vecino.

La Policía Científica levantó 12 vainas calibre 9 milímetros del lugar donde cayó Gerardo. "Nunca tuvo problemas judiciales ni enemigos. Sólo iba a trabajar y estaba por las tardes junto a su esposa Valeria", recordaron los vecinos. El homicidio por ahora un misterio y la primera hipótesis de los pesquisas es que al hombre lo confundieron.

Con los cascos puestos. El joven que estaba con Gerardo vive en la misma cuadra y recordó: "Estábamos parados, vinieron estos dos tipos en una moto y sin sacarse los cascos comenzaron a tirar. Cuando me dí cuenta me tiré de cabeza a un pozo de Aguas Santafesinas y me raspé el brazo pero me salvé".

Varios vecinos y amigos de Gerardo coincidieron. "Estábamos casi todos adentro, aunque a esa hora suele haber gente tomando una gaseosa o cerveza y conversando en el minimarket. Gerardo casi nunca estaba en la puerta, pero salió a despedir a unos amigos mientras que Valeria, su mujer, se quedó acomodando cosas en la casa y después se fue a dormir. De pronto escuchamos varios tiros y cuando salimos lo encontramos agarrándose la panza y todo ensangrentado. Lo acostamos en la vereda y esperamos a la ambulancia", dijo Ariel, un muchacho que conoce a Gerardo hace muchos años, todos los que llevan viviendo en esa zona de Empalme.

Los asesinos, según testigos, aparecieron en una Yamaha YBR roja de 110 centímetros cúbicos y sin siquiera nombrar a su víctima tiraron sin piedad. Es más, mientras se alejaban seguían tirando. "Vamos, ya está, vamos", gritó uno de los homicidas sin bajarse de la moto después de ejecutar a su víctima.

Lúcido. Gerardo estuvo lúcido en todo momento. "Me dieron con todo, no sé quién. ¿Por qué a mí?", le preguntó varias veces a Andrea, una vecina y amiga suya "de toda la vida". La chica dijo que "él no conocía a nadie que pudiera hacerle esto. Nunca tuvo problemas en el barrio. Es más, era una persona solidaria y si alguno necesitaba algo, como pintar una pared, arreglar una cerradura, él lo hacía", contó su amiga.

Cuando el cuerpo lastimado de Gerardo quedó en la vereda, Valeria salió desesperada a la puerta mientras los vecinos comenzaron a llamar a la ambulancia que, contaron, "tardó más de 45 minutos". El muchacho fue atendido entonces por otro vecino que es enfermero: "Estaba lúcido pero muy malherido, le hice algunas curaciones mínimas pero no quise sacarle la ropa ni moverlo, respiraba con dificultad", dijo el hombre que lo atendió.

En todo momento, mientras agonizaba, Gerardo se hacía la misma pregunta: "¿Por qué?". Y sus amigos lo interrogaban sobre posibles hipótesis: una discusión con alguien del barrio, un viejo problema de polleras no resuelto, alguna deuda. Pero cada una era desechada por él y sus amigos. Era un muchacho de trabajo, con un reciente y feliz matrimonio, sin deudas ni enemigos. Un hombre común.

Gerardo Daniel Valín era alto y grueso, pesaba unos 110 kilos. Se casó con Valeria hace un año y no tenían hijos. Vivían en la casa de Génova al 6600 en la que vivieron los padres de Gerardo. El la fue arreglándo con mucho esfuerzo y trabajo. Durante el noviazgo trabajó en una veterinaria de Victoria (Entre Ríos) de lunes a viernes, y al casarse decidió buscar otro trabajo. "No quería dejar sola a Valeria", dijeron sus amigos. Vivía de changas hasta que le "saliera algo". Ni la policía ni el fiscal de turno, Ademar Bianchini, tenían anoche una hipótesis clara. La más firme es que lo confundieron con otro hombre alto y fornido.

Preventiva sin plazos al autor de un crimen

Un muchacho de 20 años fue detenido el viernes en la zona sur de la ciudad acusado de ser el asesino de Marcelo Adrián Basualdo, un hombre de 36 años con algunos antecedentes penales que en diciembre pasado fue baleado y apuñalado en el marco de "una rencilla callejera originada en enfrentamientos de vieja data", como dijeron entonces los pesquisas. El procedimiento lo realizaron agentes de la Dirección de Intelilgencia de la Policía de Investigaciones en un departamento de Hipócrates al 4600, desde donde el sospechoso fue derivado a la cárcel de Piñero. La mañana de ayer, en tanto, se realizó la correspondiente audiencia imputativa y tras la presentación de las pruebas por parte de la fiscalía el juez le dictó la prisión preventiva sin plazo.

"Metete adentro que te la van a poner a vos también", le dijo Basualdo a uno de sus parientes la madrugada del 13 de diciembre pasado cuando el hombre escuchó varios disparos y se asomó a la ventana de su departamento del complejo Fonavi de Sánchez de Thompson entre Grandoli y Lorenzini, en la zona sureste de la ciudad. Cuando los disparos cesaron, Basualdo cayó agonizante en el segundo descanso del núcleo 1 del complejo donde vivía. Tenía dos balazos de bajo calibre en el pecho y dos puñaladas en el abdomen. Alertado por un llamado al 911, un móvil de la seccional 11ª llegó a la escena y auxilió al herido. Pero pasadas las 5 de la mañana la víctima falleció en el Heca.

Viejos problemas.PUNCTUATION_SPACESegún confiaron fuentes de la investigación, en manos del fiscal de la Unidad Especializada en Homicidios Florentino Malaponte, Basualdo tenía prontuario abierto y un par de antecedentes penales. Y a la hora de enmarcar el contexto en el que se produjo el asesinato, los pesquisas se mostraron cautelosos y sólo referenciaron que se trató de "una rencilla por problemas de vieja data". Incluso contaron que no era la primera vez que la víctima resultaba herida en circunstancias poco claras y hubo quienes se animaron a hablar de "un trasfondo vinculado al comercio de drogas".

El viernes, después de tres meses de investigaciones y tras chocar una y otra vez con el silencio que se impone en algunos barrios a la hora de buscar testigos de un crimen, la Policía de Investigaciones llegó hasta un departamento de Hipócrates al 4600 donde apresaron a Facundo Navarro, de 20 años, quien quedó acusado del homicidio. En la audiencia imputativa, el fiscal Malaponte ofreció "una serie de pruebas válidas entre las que se encuentras testimonios de gente que vio al imputado en el lugar del hecho y escuchas telefónicas vinculadas al episodio" que deberán ser evaluadas por la Justicia de aquí a la fecha del juicio.

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