Policiales

Lluvia de tiros en el macrocentro por el intento de robo a un policía de civil

Una treintena de disparos fue la consecuancia de un cinematográfico enfrentamiento a mediodía en 27 de Febrero al 1400 entre un empleado de la Alcaidía y dos delincuentes, uno de los cuales huyó.  

Martes 14 de Octubre de 2014

Un vendaval de balazos resonó en el mediodía de ayer en el barrio del Abasto y alteró la tranquilidad del día feriado a quienes habitan en esa zona del macrocentro de la ciudad. Quienes cruzaron alrededor de treinta disparos de arma de fuego fueron un policía que estaba de franco y dos ladrones que intentaron robarle la moto. Más allá de la cantidad de proyectiles disparados, sólo fue herido en una mano uno de los maleantes que terminó internado en calidad de detenido en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca). En tanto, el otro delincuente logró escapar en la moto en la que se movilizaba pero el robo al agente no se pudo concretar.

El tiroteo se desató cerca de las 12 de ayer en bulevar 27 de Febrero al 1400, entre Corrientes y Paraguay, una cuadra poblada por un jardín de infantes y comercios por la que transitan habitualmente muchas personas. La balacera fue tan intensa como feroz: en el pavimento quedaron unas treinta vainas servidas como un dato inequívoco del enfrentamiento que mantuvieron el policía y los asaltantes.

Franco. Una fuente policial señaló que todo se inició cuando un agente que trabaja en la Alcaidía de la Jefatura de la Unidad Regional II estaba esperando a un amigo en la puerta del edificio San José situado en 27 de Febrero 1473. El efectivo, franco de servicio, estaba de civil junto a una moto Honda Tornado de 250 centímetros cúbicos color blanco.

En ese momento, según los voceros consultados, aparecieron por el bulevar dos hombres a bordo de una moto Honda Titán CG oscura. Los motociclistas se detuvieron en forma abrupta cuando estuvieron frente al policía. Enseguida uno de los recién llegados lo encañonó con un revólver calibre 38 y le exigió que le entregara su moto.

"Con amenazas de muerte le sustrajo la moto al empleado policial y se subió a este rodado para escapar junto a su cómplice, que seguía a bordo de la moto en la que habían llegado. Fue entonces que el agente asaltado se identificó como policía y el ladrón que le había robado su moto comenzó a dispararle. El empleado le disparó para proteger su integridad física", explicó el comisario Fabián Fantín, jefe de la comisaría 5ª.

Tiroteo. El policía asaltado y uno de los ladrones comenzaron a intercambiar disparos desde ante la mirada atónita de quienes pasaban por el lugar y los empleados de la estación de servicio ubicada en el cruce del bulevar y Corrientes.

Según el vocero consultado, el asaltante primero disparó desde el cantero central del bulevar y luego corrió a parapetarse detrás de un auto estacionado. Sin embargo, una de las balas disparadas por el agente le atravesó un mano al ladrón, quien quedó tendido en el pavimento, a unos metros de la moto que le había querido robar al efectivo y junto al revólver calibre 38 con el que abrió fuego. Ya para entonces, su cómplice se había esfumado por 27 de Febrero en dirección a la zona sur de la ciudad en la Honda Titán en la que ambos habían llegado.

Minutos más tarde, dos efectivos de Gendarmería que patrullaban la zona trasladaron al ladrón baleado al Heca, donde quedó detenido con custodia policial. Fue identificado como David M., un muchacho de 23 años que en principio tendría antecedentes penales, aunque al cierre de esta edición el dato no fue confirmado. Según el vocero consultado, cuando reciba el alta médica será llevado al penal de la comisaría 5ª.

Rotos. Uno de los 30 proyectiles disparados en el enfrentamiento atravesó el cristal de la puerta derecha de un Chevrolet modelo 95 estacionado frente a la vereda par y quedó incrustado en el techo. El dueño del vehículo, un muchacho treintañero, observaba azorado la escena del hecho. "Unos vecinos me contaron que el policía y los ladrones venían desde dos cuadras antes forcejeando y terminaron a los tiros acá (por 27 de Febrero al 1400). Tiraron para todos lados. Uno de los balazos rompió el vidrio de mi auto. La bala todavía está adentro", comentó el joven mientras observaba el auto con el cartel "Se vende".

La intensidad del tiroteo fue de tal magnitud que otros dos tiros perforaron el cristal de un maxiquiosco ubicado en 27 de Febrero 1459, que ayer una hora después de la balacera estaba cerrado. Otro proyectil impactó en la puerta del edificio donde estaba parado el policía cuando se desató la balacera. Y otro balazo perforó el cristal de unas oficinas ubicadas debajo del edificio.

Ayer al mediodía el tránsito en la cuadra estaba cortado mientras peritos de la Policía Científica recogían las vainas servidas y plomos esparcidos por el pavimento. En ambos carriles del bulevar los plomos estaban identificados con un cartel blanco y un número. En forma preliminar se estableció que hubo 30 disparos, pero Fantín prefirió no arriesgar una cantidad exacta.

El caso es investigado por el fiscal de la Unidad de Flagrancia Alvaro Campos y la División Judiciales de la policía rosarina.

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