Lunes 13 de Octubre de 2008
Santa Fe.— Los efectivos de la policía provincial que allanaron una casa de Ayacucho 1640 ayer a la tarde encontraron un cuadro espantoso: allí ubicaron atada a una joven de 28 años que sus familiares buscaban desde hacía 48 horas. La mujer había sido sometida a violaciones reiteradas.
Según confirmó a este diario el titular de la Unidad Regional I, comisario mayor Rodolfo Campagnoli, se trató de un caso de trata de personas —delito recientemente tipificado— y el operativo permitió la detención de al menos tres integrantes de una red que operaría en la ciudad de Santa Fe, captando y secuestrando mujeres para venderlas luego en lugares de explotación sexual de otras provincias e incluso fuera del país.
La búsqueda. La joven víctima, de 28 años, faltaba de su hogar en el barrio El Pozo desde el viernes. Por eso su padre, Roberto C., radicó la denuncia y aportó a la policía datos considerados esenciales para presumir que se podría estar frente a un caso de trata de personas lo que agilizó los operativos de búsqueda.
La Convención contra la Delincuencia Organizada Trasnacional, ratificada por el Protocolo de Palermo, consigna que por trata de personas se entiende la captación, el transporte, traslado, la acogida y la recepción de personas recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción. Esto es delito lo mismo que "el rapto, el fraude, el engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga prioridad sobre otra con fines de explotación". Esa explotación puede ser con propósito de sometimiento sexual o laboral. En Argentina rige desde abril la ley 26.364 que sanciona el delito de trata de personas.
Sin piedad. La joven rescatada ayer por la policía y que actualmente se repone en un hospital santafesino fue maltratada y violada en pocas horas por varias personas. Se presume que estaba retenida hasta su traslado a otro sitio.
El hecho de que permaneciera atada es demostrativo de su resistencia a estar en el lugar tanto como a ser explotada sexualmente.
La joven estaba en una habitación contigua a la edificación. Un lugar lúgubre y espantoso. Fueron detenidos allí Miguel Andino, de 42 años, y José Alberto Rodríguez, de 43. Se secuestró un revolver calibre 32 largo cargado.