Policiales

Liberan a tres detenidos por el crimen a la salida del boliche de Maipú al 800

Son tres allegados a la víctima, pero la jueza del caso los había apresado por estimar que no estaba clara su responsabilidad. Serra era empleado de General Motors.  

Domingo 23 de Diciembre de 2012

Los tres hombres que acompañaban a Gustavo Ariel Serra la mañana en que lo mataron de ocho balazos al lado del boliche Zoom, en Maipú al 800, recuperaron su libertad el jueves último. Fue luego de que la Cámara Penal accediera a un pedido de la fiscal de Cámaras que intervino en el caso, quien en sintonía con la defensa de los tres imputados, sostuvo que la libertad debe ser la regla en la tramitación de un proceso. Frente a esa coincidencia resultaron excarcelados.

   Serra era un empleado de la General Motors, de 29 años, quien la mañana del sábado 24 de noviembre fue ejecutado a balazos disparados a corta distancia en el interior de una playa de estacionamiento contigua al boliche Zoom, donde tanto él como sus agresores habían estado antes del homicidio. Tras el asesinato, la jueza de Instrucción Nº 1, Roxana Bernardelli, dispuso la indagatoria de los tres amigos que estaban con Serra al momento del episodio y que lo trasladaron al Hospital de Emergencias.

   Pero al acudir a Tribunales para esa medida, los tres allegados a Serra se enteraron de que la jueza les terminaría imputando en forma preliminar el delito más grave. Los interrogó como autores, coautores o partícipes del homicidio. Y los dejó presos sin moverse del criterio de que en la fase inicial de la investigación no podía descartar nada. Lo que significaba que estuvieran, incluso, conectados con la autoría del crimen.

Sin sentido. Rubén Darío R., de 30 años y domiciliado en barrio Las Flores; Juan José G., de 35; y Alejandro Fabián C., de 27, y ambos con dirección en el barrio Las Delicias de la zona sur, retornaron a sus casas el jueves tras pasar 26 días en prisión. Los elementos colectados en la pesquisa determinan que estaban con Serra y que al menos uno de ellos efectuó disparos en la calle contra el Chevrolet Astra rojo en el que se marcharon los autores del crimen.

   El abogado de Rubén R. pidió de inmediato el cese de prisión al considerar un contrasentido que se les atribuyera el homicidio a las personas que habían llevado a la víctima al hospital para salvarle la vida. Pero la jueza replicó que, en el momento inicial de la investigación, no podía descartar que esa situación demostrativa de amistad encubriera otra cosa. Y ofreció al respecto una explicación en base a la conducta ambigua que al menos uno de los amigos de Serra, a su criterio, demuestra en las secuencias fílmicas registradas por las cámaras de video del garaje de Maipú 862 donde ocurrió el homicidio.

   La jueza sostiene que ninguno de los tres supuestos amigos atinó a interrumpir la acción de uno de los hombres que empuñaba un arma y terminaría baleando en las piernas a Serra. Remarcó, además, que existía a su criterio peligrosidad procesal como para negarles la libertad, por el hecho de que se estima que alguno de los implicados efectuó disparos, que el delito ocurrido es serio y existe una expectativa de severidad de la pena, lo que sugiere peligro de fuga y frustración de la investigación.

   No obstante, el fiscal Esteban Franichevich no se opuso al pedido de cese de prisión requerido por los abogados de los tres implicados señalando que correspondía la libertad bajo el pago de una caución y un garante de conducta. Ese criterio fue sostenido por la fiscal de Cámaras María Eugenia Iribarren, quien planteó incluso que la libertad debe ser la regla en el trámite judicial y que sólo se la puede interrumpir cuando se compruebe la existencia de peligrosidad procesal, es decir, que los implicados puedan entorpecer la investigación.

   Valorando la coincidencia de las dos partes, los camaristas Alfredo Ivaldi, Daniel Acosta y Ernesto Pangia requirieron a la jueza que dispusiera la libertad de los tres detenidos.

¿Y los del Astra? Lo que dejan ver con contundencia las imágenes de las cámaras del garaje de Maipú al 800 es que quienes mataron a Serra se fueron en un Astra Rojo. Los videos dejan ver que ese auto se estacionó a las 7.03 de la mañana frente a la cochera y que bajaron cinco personas. Todas se dirigieron al boliche Zoom, ubicado al lado y clausurado desde entonces. El que manejaba ese auto, aún prófugo, está acusado de ser el instigador del homicidio.

   A las 9.36, hora del video, se desata una pelea por motivos no aclarados en el estacionamiento. Se ve a Serra increpar a los ocupantes del Astra, intentar frenar su salida tirándose con un allegado sobre el capó del auto e intentar abrir una puerta trasera. Como respuesta, un hombre de camisa rosada se bajó del auto por la puerta trasera derecha, rodea el vehículo pasando delante de los amigos de Serra con un arma en la mano y le efectúa tiros en las piernas.

   Los balazos mortales, sin embargo, provinieron del interior del Astra, de quien estaba en el asiento trasero izquierdo. Mientras quien iba al volante del auto, según constancias de la pesquisa, le ordenó que abriera fuego. Fuentes de la investigación afirman que el conductor del Astra es un hombre que se llama César T. y apodado “Ojudo”. El 27 de noviembre una fuerza policial, por orden de la jueza Bernardelli, allanó su vivienda de Colón al 3800 con resultado negativo. Desde entonces está prófugo.

Algo saben. El asesinato fue un hecho de ribetes impresionantes: en plena mañana de sábado y en pleno centro. La cámara de video que registra la calle desde la cochera permite ver la agitación vehicular sobre Maipú a esa hora. En el Astra escaparon cinco personas que están en vías de ser identificadas.

   Algunas razones de la detención de los amigos de Serra pueden vislumbrarse en el video. Dijeron no saber nada ni poder describir a los homicidas. En las imágenes queda claro que, por lo menos, dispusieron de varios minutos para verlos.

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