Policiales

"Levanté la vista y vi al Panadero disparándonos desde la moto"

Un testigo del ataque contra un patovica identificó como autor al ex líder de la barra leprosa. Lo declaró en el sumario policial y ayer lo repitió ante este diario. Dice que una bala le perforó su buzo.

Jueves 18 de Noviembre de 2010

Una persona que declaró como testigo en el sumario policial sobre el incidente ocurrido la madrugada del domingo en un bar de Balcarce al 200 aseguró a este diario no tener dudas de que quien disparó desde una moto hiriendo a un patovica del local es Diego el Panadero Ochoa. Sin embargo, el ex jefe de la barrabrava de Newell’s negó que haya estado en el boliche cuando ocurrió el suceso, pero continúa detenido mientras se tramita un pedido de excarcelación.

L.A.R. tiene 33 años y se define como un hincha que alienta al equipo leproso desde la tribuna popular, pero negó que sea un barrabrava. También afirmó que no tiene vinculación con los dos sectores que se disputan el control de la hinchada. Dijo que trabajó como repositor en supermercados y actualmente está desocupado desde que llegó hace dos meses del sur del país.

L.A.R. ya brindó su testimonio en la comisaría 3ª y en la División Judiciales de la Unidad Regional II. Contó allí que frecuenta el bar Atihpyko II, de Balcarce 215, donde cerca las 2 del domingo fue baleado Sebastián González, el custodio del local. Afirmó ante LaCapital, afirmó que el Panadero Ochoa, a quien conocía con anterioridad, abrió fuego. Contó que, a las 23.30 del sábado, llegó con unos amigos al boliche. Compartió una cerveza con ellos y a la medianoche salió a la vereda para conversar con el patovica, con el que mantiene una relación de amistad.

El testimonio. "Unos chicos entraban al bar y, en ese momento, pasó una moto. Alguien dijo que los que iban en la moto eran el Panadero y el Pollo. Entonces los miré. A los cinco minutos pasaron de nuevo y oí un estruendo. Pensé que era un petardo, pero después lo vi a Sebastián caído en el suelo. Levanté la vista y observé a la moto y al Panadero apuntándonos y disparando el segundo tiro", explicó el testigo, con sus manos temblequeantes.

Contó que socorrió a González y, desconcertado, atinó a ponerse el buzo que tenía anudado al cuello. "Cuando me puse el buzo, un amigo me dijo que tenía la manga agujereada. Miré y vi que me había atravesado la ropa. Temblé más todavía porque si hubiera estado de frente el balazo me habría pegado en el pecho", recordó.

L.A.R. concurre al estadio Marcelo Bielsa y se ubica con sus amigos en la parte inferior de la tribuna Diego Maradona, cerca de las plateas de la tribuna techada durante los partidos del equipo rojinegro. Desde ese lugar, según dijo, distinguía a Ochoa y a Bassi cuando estaban detrás del paravalanchas. "Los conozco de vista pero nunca ni siquiera los saludé. Además el día que se armó el lío (cuando Ochoa fue expulsado de la cancha por un sector disidente) no nos enteramos en la cancha", recordó.

Aseguró que tanto él como el otro testigo del incidente, un empleado del bar, no están vinculados con la barrabrava de Newell’s. "El pibe (por el trabajador) es hincha de Central". Y admitió que conoce a Matías Pera, enfrentado con Ochoa por el liderazgo de la barra. "Lo conocí en el bar (Atihpyko II) porque trabajaba allí hasta que tuvo el problema con la hinchada y el dueño le pidió que no fuera más. El domingo Pera no estaba allí", explicó.

L.R. expresa temor por su decisión de declarar como testigo y vocea su indignación por la posibilidad de que Ochoa y Bassi sean liberados.

El suceso. El ataque ocurrió cerca de las 2 del domingo, en la puerta del bar. González, de 38 años, recibió un tiro en una pierna, según denunció, cuando dos hombres efectuaron desde una moto dos o tres disparos al local. La bala le fracturó el fémur. Denunció en sede policial que Ochoa fue el tirador y que Bassi conducía la moto.

A su vez, el martes, Ochoa se presentó ante el juez de Instrucción Nº15 Jorge Baclini y ofreció copias de videos registrados por cuatro cámaras de seguridad que custodian su casa día y noche. Las imágenes lo muestran entrando a la casa cuatro horas antes del incidente del bar. Negó la acusación y dijo que lo señalan adversarios de la hinchada porque ayer vencía la restricción que le impedía entrar a la cancha.

El mismo día también se entregó Bassi. En el tribunal, Ochoa fue indagado como autor de lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego y Bassi como partícipe de la misma figura penal.

Los dos dijeron que estaban en otros lugares al producirse, la madrugada del domingo, la agresión a González. Bassi señaló que a esa hora se encontraba en un boliche que administra su padre en Villa Gobernador Gálvez. Ochoa, que estaba en su casa. En las imágenes se lo ve salir a la puerta de calle a las 22 del sábado, junto con su pareja, para despedir a unos amigos que habían ido a visitarlos. Luego vuelve a entrar a la propiedad y recién sale a las 9.45 del domingo.

Ochoa declaró que esa noche hizo un asado para su familia y que en la reunión estuvieron su pareja, su hija de 18 años y el novio, a quien en el video se lo ve salir de la casa a las 5 de la mañana.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS