Policiales

Le roban 3 mil dólares y $ 25 mil del cuarto donde dormía la siesta

Un anciano hipoacúsico fue asaltado el domingo en su casa de Alberdi. Recién al despertar se dio cuenta de que habían entrado. “Tenían un dato preciso”, contó su hija. La víctima tiene 80 años.

Martes 23 de Febrero de 2016

Al menos un ladrón robó una importante suma de dinero en efectivo luego de ingresar a una vivienda de la zona norte mientras su morador, un anciano de 80, dormía plácidamente la siesta dominguera. El o los intrusos actuaron con sigilo, al punto que la víctima se enteró de lo ocurrido recién cuando despertó y constató que se habían llevado tres mil dólares, 25 mil pesos y un arma de fuego.

Ayer no se descartaba que los delincuentes hayan actuado con información previa muy precisa, ya que el botín estaba escondido en la misma habitación dormía el anciano. Respecto de por qué no se despertó, pudo haber sido por dos razones, según aventuró una hija: tal vez le arrojaron algo para que siguiera durmiendo o no despertó porque es hipoacúsico.

Contigua. Ernesto de la Portilla es un kinesiólogo jubilado de 80 años y vive en una casa situada en José C. Paz al 2200, en Alberdi. Cerca de las cuatro de la tarde del domingo el hombre descansaba en una habitación cuando la temperatura era agobiante y en la calle no había casi nadie. A esa hora, al menos un hombre se movía con cautela sin que ningún vecino, al parecer, advirtiera sus pasos.

El o los intrusos primero se introdujeron por una vivienda contigua que está desocupada. Luego saltaron a un patio pequeño de la propiedad del jubilado. En el paso siguiente, rompieron el vidrio de una puerta y se metieron en la vivienda. Para escapar, una vez concretado el atraco, los delincuentes forzaron las rejas que cubren el ingreso de la casa del anciano.

Mientras esto ocurría, De la Portillla dormía ajeno a lo que ocurría. "No sé si le echaron algo para que siguiera durmiendo y no pudiera escucharlos", conjeturó Cecilia, la hija del jubilado, respecto de cómo los delincuentes buscaron los objetos de valor en la misma habitación donde la víctima se encontraba durmiendo, ya que no recorrieron la casa.

"Los ladrones trabajaron al lado de él porque la pieza es diminuta, Y evidentemente tenían el dato preciso. Fueron directamente a buscar el dinero que estaba guardado en una caja de madera envuelta en una bolsa de papel. La plata no se veía porque la caja tiene un doble fondo", recordó la hija del hombre asaltado.

Los delincuentes no sólo se llevaron el efectivo. También recogieron una pistola calibre 22 que Portilla había registrado en el Renar con permiso de tenencia y portación.

Sorpresa. Sin obstáculos a la vista, los intrusos se marcharon con el botín cuando todavía el anciano no había despertado de la siesta. Un rato después, el kinesiólogo se levantó y recién se percató de que había desaparecido el dinero y el arma cuando se encaminó a la cocina y observó que el cristal de la puerta estaba destrozado.

Angustiado porque los ladrones se habían llevado los ahorros "de toda su vida", Ernesto se contactó con la hija para comentarle la ingrata noticia. Luego, el hombre y la mujer se dirigieron a la comisaría 10ª —con jurisdicción en la zona— para denunciar el atraco.

A pesar de la pérdida económica, el anciano sintió alivio porque los maleantes no lo hayan golpeado. "Lamentablemente hay que agradecer que no le hayan hecho nada. Es una locura que haya que agradecer que no te hagan nada", se lamentó la mujer, aunque se mostró esperanzada. "Vamos a salir adelante como siempre", afirmó.

 

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