Jueves 13 de Mayo de 2010
Un muchacho de 24 años fue condenado por abuso sexual con acceso carnal agravado por el uso de arma de fuego en perjuicio de una portera de escuela a la que secuestró y agredió sexualmente en el interior de una casilla del barrio de Nuevo Alberdi en octubre de 2008. Un juez de sentencia lo condenó a doce años de prisión, pero como al momento de ocurrir el hecho se encontraba en libertad condicional cumpliendo penas por otros dos delitos, lo declaró reincidente y la sanción entonces quedó establecida en 19 años.
El hecho investigado ocurrió el 27 de octubre de 2008. La víctima tenía en aquel entonces 42 años y, según consta en el expediente, fue abordada por Alejandro Romero en momentos en que se dirigía hacia su trabajo como portera de escuela. Eso sucedió alrededor de las 6.30 de la mañana. El agresor amenazó a la mujer con un cuchillo y en esa situación la obligó a ir hasta un asentamiento precario ubicado en la zona de Nuevo Alberdi.
La denuncia. En el interior de una precaria casilla, Romero le ordenó a la mujer que se quitara la ropa y después abusó sexualmente de ella. Sobre el mediodía, el acusado dejó ir en libertad a la mujer. De hecho la acompañó hasta el lugar donde la había interceptado y la dejó ir, pero antes la amenazó de muerte para que no denunciara lo ocurrido. El caso tuvo mucha repercusión, porque mientras la víctima estuvo virtualmente secuestrada sus hijos hicieron una denuncia por averiguación de paradero en la policía al enterarse de que esa mañana no había concurrido a trabajar a la escuela.
Una vez que sus familiares la encontraron, la víctima narró lo sucedido. Esa terrible historia también quedó asentada en una denuncia policial presentada en la subcomisaría 2ª y en el Centro de Atención a la Víctima de Abuso Sexual, donde brindó una descripción del autor de la violación y del lugar donde estuvo retenida todas esas horas. Además, un examen realizado por médicos forenses constató la presencia de lesiones en la mujer compatibles con las de ultraje sexual.
Venganza. Poco después la policía allanó el lugar donde ocurrió el hecho, pero el responsable no estaba. Eso hizo que un grupo de vecinos tomara venganza y quemara por completo el rancho. No hubo novedades de Romero hasta que un día apareció por el barrio y varias personas comenzaron a increparlo. Ese incidente fue advertido por efectivos de la Sub 2ª quienes al intervenir se dieron cuenta que el acusado de la violación estaba allí.
Al finalizar el juicio penal, el juez de Sentencia Julio Kesuani, declaró a Romero autor material de abuso sexual con acceso carnal agravado por el empleo de arma a la pena de 12 años de prisión. Pero esa sanción se elevó a 19 porque Romero, al momento de cometer ese delito, estaba en libertad condicional ya condenado por robo y robo calificado. El fallo no está firme porque puede ser apelado ante la Cámara Penal.