Policiales

Le entraron a robar, se tiró del balcón y se fracturó el tobillo

La mujer, de 31 años, sufrió triple fractura en un tobillo. Los maleantes ya habían despertado y maniatado a su padre en otra pieza de la vivienda.

Jueves 02 de Enero de 2020

El último día de 2019, un golpe fuerte en la pared de su cuarto despertó a María Julia B. Pensó que algo había pasado en el piso de arriba pero enseguida comprobó que los ruidos provenían de la habitación de su padre. Se asomó al dormitorio de al lado y comprobó que dos ladrones lo tenían amordazado y maniatado sobre la cama. No dudó. Levantó una persiana de su departamento céntrico y se arrojó a la vereda desde un balcón del primer piso. La caída le provocó una triple fractura del talón izquierdo por la que deberá ser operada.

"Tiene un trauma muy zarpado. Le quedó mucho miedo", contó una amiga de la mujer de 31 años que, desde la experiencia del martes a la madrugada no volvió a pasar la noche en su casa. Si bien en un primer momento trascendió que se había arrojado de un tercer piso, el departamento está en la primera planta de un edificio de Zeballos y San Martín, esquina sudeste. La casa quedó por estos días al cuidado de amigos y familiares hasta que terminen de colocar rejas en los balcones. Es que los maleantes entraron justamente por el balcón que, a baja altura, sobresale a hacia San Martín sobre un negocio de jardinería.

Se treparon

La madrugada del martes 31, María Julia y su padre Francisco dormían en ese departamento que tiene entrada por Zeballos al 900. Una amiga de la mujer contó que los ladrones entraron alrededor de las 3.30 luego de trepar por el balcón que comparten dos ventanales con persianas plásticas. El padre dormía con la ventana apenas abierta y esa fue la situación que aprovecharon los maleantes. Tenían entre 25 y 30 años y llevaban un cuchillo y un destornillador.

Los asaltantes despertaron a Francisco, quien intentó resistir el robo y forcejeó con ellos antes de que lo amordazaran y lo ataran con un cable que le cortaron a la plancha. En medio del forcejeo lo golpearon contra una pared y ese fue el ruido que despertó a su hija Julia, que es empleada en una oficina y que dormía en la pieza de al lado.

"Primero pensó que el ruido era en el departamento de arriba. Pero se animó a abrir despacito la puerta y cuando se dio cuenta de que estaban los dos ladrones en la pieza del padre, levantó la otra persiana y se tiró del balcón", contó a este diario, en el palier del edificio, una amiga que prefirió reservar su nombre.

"Cae y empieza a pedir ayuda. Los vecinos la escuchaton pero no salió nadie", relató. La caída le causó una fuerte lesión en el pie izquierdo. Pese a ello, desesperada, avanzó como pudo hacia Montevideo. Se encontró con una pareja y le pidió ayuda pero "se dio cuenta de que estaban con los ladrones. O sea que eran cuatro, no dos".

De frente al ladrón

Al advertir la salida de Julia, y luego de robar una suma de dinero en efectivo no especificada, los ladrones se descolgaron por el mismo balcón. Uno escapó corriendo hacia Montevideo. El otro caminó unos metros por Zeballos pero volvió sobre sus pasos y se topó con Julia temblando de pánico. "Dame el celular que yo llamo a la policía", le dijo antes de quitarle el teléfono y desaparecer del lugar.

La pesadilla de Julia parecía no terminar nunca: "Ella gritaba pero no salía nadie. Se asomaban algunos de los balcones, la veían tirada pero nadie la ayudó. Pasó un auto, la miraron y siguieron", indicó la amiga de Julia y detalló que "en un edificio de enfrente, en el séptimo piso vive una amiga de Julia que la escuchó y bajó con un palo de hockey a ver si podía hacer algo. Fue ella la que llamó a la policía".

Desesperado al escuchar los gritos, según contó, el padre de Julia logró desatarse del cable y bajó a socorrerla aún con la mordaza puesta. La chica fue trasladada al Hospital Provincial. Los médicos constataron que sufrió una triple fractura en el talón izquierdo por la que precisará cirugía. Obtuvo un alta voluntaria y anoche tenía previsto internarse para ser sometida a una operación previa a un largo tratamiento.

Por el trauma que les generó la situación, ni ella ni su padre volvieron a dormir a su departamento del centro. "A ella le quedó mucho miedo —reveló su amiga—. Se acuerda de la situación y está todo el tiempo pensando qué le hubiese pasado si no se tiraba. Si la hubieran atado o violado, qué era lo que venían a hacer". La denuncia por el robo quedó radicada en la comisaría 2ª.

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