Policiales

Le disparan y matan de un balazo a un hombre en una presunta pelea de bandas

El martes a la noche Esteban Antonio Gálvez, de 36 años, fue asesinado a balazos. Se trata de la tercera muerte que se registra en Juan Canals al 2500 en dos semanas. 

Jueves 06 de Marzo de 2014

Las cosas no andan bien en las cuadras de Juan Canals al 2500 y 2600, en el corazón de barrio Itatí. El martes a la noche Esteban Antonio Gálvez, de 36 años, se transformó en la tercera persona que asesinan a balazos en esos 200 metros y en menos de dos semanas. Según relataron los vecinos, Kily jugaba pasadas las 22 con una pequeña de 4 años en las inmediaciones de Juan Canals y Callao cuando pasaron dos hombres en moto y sin mediar palabras le dispararon a sangre fría. Un proyectil le ingresó a Gálvez por el lado izquierdo del tórax y le salió por la zona intercostal derecha. Fue trasladado al Hospital de Emergencias pero los médicos nada pudieron hacer por su vida y se convirtió en la víctima número 68 de homicidios dolosos en el departamento Rosario en lo que transcurrió del año.

Ausencia visible. "Es mucha la gente que se está yendo del barrio porque no aguantan más. Después que mataron a Mauro Martínez y a Laura Reynoso (ambos asesinados el 20 de febrero último con diferencias de horas) pusieron una custodia policial. La gente los trató bien, les daban agua caliente para el mate y les acercaban comida. Pero el fin de semana la presencia policial bajó. Ya el lunes no se veían y el martes directamente no estaban. Y entonces pasó esto con Kily. Se fue la policía y los guachos ya empezaron a andar en las motos a los tiros", explicó una doña de la zona que le pidió a este cronista llorando para que no pusiera su nombre, su dirección o cualquier detalle que la pudiera identificar. La mujer habló por desesperación mientras que la gran mayoría de los vecinos, incluyendo los familiares del hombre asesinado, prefirieron no hablar con extraños.

A la hora de buscar un móvil para el asesinato de Esteban Antonio Gálvez los vecinos se remiten a la pelea entre las gavillas de calles Juan Canals y Flammarión, enfrentamiento que se desató con el asesinato de Adrián Oscar Ledesma el sábado 14 de septiembre pasado en inmediaciones de Garibaldi y Rodríguez. A ese hombre de 35 años lo mataron con un certero balazo en la nuca a las puertas de un búnker de venta de drogas que luego fue destruido por los vecinos.

Ayer, el apodo que se escuchó en el barrio ligándolo al asesinato de Gálvez fue el de "Jony, de Flammarión", un muchacho mencionado en al menos otro homicidio y que tiene un familiar directo que fue baleado en este fuego cruzado entre dos banditas armadas separadas tan sólo por la avenida Uriburu.

Barrio en llamas. En 14 días, los 200 metros de calle Juan Canals, entre el 2500 y el 2600 se transformaron en un campo de mortajas. Ante eso, las doñas del barrio no puede disimular el miedo y hasta los más pequeños de la zona tienen en su vocabulario los apodos de lo pibes sin calma que andan cobrándose vidas. "¡Pum, pum, pum! Quico", repetía un nenito de poco más de 2 años mientras jugaba en brazos de su madre ante la presencia del cronista. "Todo el barrio está amenazado. Si sale nuestro nombre o una foto en el diario nos matan a todos. Estos pibes no le tienen miedo a nada, no les importa nada y yo tengo hijos", sintetizó amablemente la mujer.

Los últimos nombres en esta escalada de violencia se conocieron el jueves 20 de febrero pasado. Pasadas las 16, en Juan Canals al 2600 dos muchachos en moto acribillaron a balazos a Mauro Joel Martínez, de 17 años. Aquel día los vecinos relataron que los matadores se movieron con tanta crueldad que siguieron disparando contra Martínez aún cuando éste ya estaba en el suelo. Eso motivó que Romina, su madre de 38 años, se arrojara sobre su hijo para internar protegerlo y recibió un balazo en el rostro.

Casi como acto reflejo, esa misma medianoche un grupo de muchachos atacó una casa de Juan Canals al 2500 buscando matar a "Quico" y a su hermano, los principales sospechosos del crimen de Martínez. Pero equivocaron el objetivo y en la venganza asesinaron a balazos a Laura Reynoso, una vecina de 54 años que era ajena a la disputa. "Mi mamá no tenía nada que ver con nadie", explicó a LaCapital Mariela, la hija de la mujer.

Para ese momento los apodos de "Quico" y "El cagón" ya aparecían detrás del asesinato de Melani Desiré Navarro, la nena de 5 años muerta de un tiro en la cabeza el 21 de enero pasado cuando jugaba con otros niños en Flammarión al 4900. La muerte de Melani, que está siendo investigada bajo el viejo sistema procesal escrito, estuvo precedida por un ataque a balazos contra un hombre de 49 años, en Flammarión al 4700, y por su correspondiente "vuelto" (como en la calle se refiere al ataque por venganza), que tuvo como víctima a un pibe de 15 años en Juan Canals y Pueyrredón.

Jugando en la calle. Tras los asesinatos de Mauro Martínez y Laura Reynoso los vecinos indicaron que la zona fue resguardada por la policía. "Se veía más patrullaje, hasta se quedaba un patrullero. Con eso las balaceras pararon, no se escuchaban motos ni tiros", relató una vecina.

Así se llegó al martes a la noche. Pasadas las 22 Kily Gálvez jugaba con una nena de 4 años que tenía en sus brazos. Estaba parado en las inmediaciones de la plazoleta ubicada en la unión de Juan Canals y Colegiales, a 60 metros de su casa. Mientras jugaba con la pequeña, dos hombres en moto le ganaron la espalda y cuando la víctima se agachó para dejar a la nena sobre el pavimento, el tirador lo sorprendió y le disparó. El balazo le cruzó el tórax de izquierda a derecha y los disparos generaron una estampida en la cuadra que favoreció que los agresores huyeran.

Y tras el crimen de Gálvez la sensación que transmitían sus vecinos es que la historia no se cerró. "Kily era un tipo que no estaba con uno o con otro. Para mí se lo confundieron. El balazo era para otro", explicó un vecino que desarrolló su teoría ante el cronista. La misma no fue publicada ya que está siendo analizada por el fiscal Adrián Spelta, de la Unidad Especializada en Homicidios, quien determinará si la versión tiene asidero. Se informó que la víctima, que vivía en concubinato y era padre de varios chicos, no tenía prontuario abierto.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario