Policiales

Le dictaron prisión preventiva sin plazos por matar a su esposa a puñaladas

Vivían en la misma casa a pesar de que él tenía una orden judicial de exclusión de hogar. El femicidio ocurrió el lunes pasado en Cerrito al 5000, en la zona oeste de Rosario.

Jueves 26 de Febrero de 2015

Un changarín de 54 años con antecedentes por violencia doméstica que el lunes pasado mató a puñaladas a su mujer en la vivienda que compartían en la zona oeste de Rosario, quedó imputado de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por femicidio, una figura que contempla penas de hasta reclusión perpetua. El acusado incumplió una medida de restricción de acercamiento impuesta respecto de su esposa, quien ya lo había denunciado por violencia de género en octubre de 2014.
  Con más de dos horas y media de demora por problemas de coordinación en el traslado del detenido, ayer se desarrolló en Tribunales la audiencia imputativa contra Aldo Raúl G., un hombre de 54 años que se presentó como “changarín” y que el lunes a las 16.30 quedó detenido en la comisaría 13ª por apuñalar a su concubina, Jorgelina Estepa, de 58 años, luego de una discusión que mantuvieron en la casa que habitaban en Cerrito al 5000.
  Estepa fue trasladada al Hospital de Emergencias (Heca) donde ingresó con heridas de arma blanca en el hemitórax izquierdo y el abdomen, pero falleció a las 16.45 producto de las graves lesiones. En tanto, y en un clima de tensión, la policía sacó de la casa a Aldo Raúl G. en medio de la indignación de vecinos que pretendían lincharlo.

Por unos mates. El fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos   Adrián Spelta desplegó ayer los argumentos de la acusación en base al acta policial y al procedimiento realizado tras el hecho. Además sumó los datos aportados por dos testigos, a una de las cuales la víctima malherida la abrazó y le dijo: “Mi marido me apuñaló”.
  También mencionó como evidencia un antecedente previo al crimen aportado por otra testigo. Una vecina dijo que la mañana de ese lunes había sido invitada por la víctima a tomar mates, situación que provocó una reacción virulenta de esposo,   quien le gritó y le recriminó delante de la visita.
  Otra cuestión que, si bien no se puede tomar como autoincriminante resulta relevante, es el aporte de los cuatro policías que llegaron en un primer momento a la escena del crimen. “Ecucharon a viva voz de boca del autor del hecho decir: «Discutí y la maté, yo la maté»”, refrescó ayer Spelta durante la audiencia.
  El funcionario aclaró que si bien esa autoincriminación referida por los policías “no se puede tomar como reconocimiento, sí se considera como una evidencia de valor para formular la acusación”.
  Spelta sacó a relucir un dato frecuente en el marco de los casos de violencia de género. Es que Jorgelina ya había denunciado a su compañero por violencia doméstica el 29 de octubre de 2014, instancia en la que la Unidad de Investigación y Juicio de la Fiscalía Regional ordenó la exclusión del hogar del ahora acusado. “Esto fue vulnerado y alterado por el imputado. No le interesó la vida de su concubina”, enfatizó el fiscal.
  En ese camino, el titular del Ministerio Público encuadró la conducta del imputado de forma preliminar bajo la figura del “homicidio doblemente calificado por el vínculo y por femicidio”, que contempla penas de hasta reclusión perpetua. Y solicitó la medida cautelar de prisión preventiva sin plazos.

Una grave enfermedad. Luego, el juez Alejandro Negroni le cedió la palabra a la defensa. La abogada oficial María Melania Carrara se opuso al tipo de figura penal que utilizó el fiscal. Dijo que la pelea fue producto de agresiones previas que sufrió su defendido, quien está bajo tratamiento psiquiátrico con fármacos (psicotrópicos), y que tuvo lesiones en el rostro que le provocó la víctima.
  Por otra parte Carrara recalcó la grave vulneración a los derechos del imputado si se toma como evidencia de cargo los dichos de los policías (respecto a la autoincriminación aludida del changarín). Recodó que el acusado padece una grave enfermedad que requiere de un tratamiento médico y una cirugía en el hospital Centenario programada para tratar de manera urgente la afección.
  En ese camino, y hasta tanto se acumulen los estudios médicos y constancias para corroborar la situación, la letrada solicitó que se suspenda la audiencia, ya que al acusado no se le realizó el examen médico de rigor al quedar detenido, tal cual lo establece el Código. No obstante, como alternativas propuso la morigeración de prisión por un arresto domiciliario.
  Tras escuchar a las partes, el juez Negroni entendió que, en base a las evidencias expuestas por el fiscal, es “razonable” el encuadre legal elegido por el fiscal. Aunque recordó que “la libertad es la regla durante el proceso”, ordenó la prisión preventiva sin plazos.
  Es que en esta fase preliminar “estaría acreditada la autoría del hecho” en la persona de Aldo Raúl G. “Hay elementos suficientes para el grado de sospecha y probabilización”, agregó el magistrado. Y basó su determinación en los testigos, la actuación policial y el reconocimiento del propio acusado.
  En ese sentido, y más allá de la valoración posterior que se haga en un eventual juicio, el juez recordó a la defensa que “la autoincriminación no está prohibida por el Código, sino obligar a alguien a hacerlo”. Igualmente, previa constatación médica y atendiendo al estado de salud del changarín, Negroni dispuso que quede detenido en una dependencia carcelaria que cuente con enfermería permanente. Y lo autorizó a realizar las consultas médicas pertinentes que sean necesarias para tratar su afección.

No cumplió con la exclusión

Cuando el juez Alejandro Negroni fundamentó la decisión de dejar en prisión preventiva sin plazos al acusado, recordó los antecedentes de violencia doméstica del caso y la pena en expectativa que le cabría de ser hallado culpable. “La figura penal provisoria tiene una pena de reclusión o prisión perpetua. En base a ello hay un temor fundado que pueda profugarse”, dijo. Y recordó el “neto incumplimiento de la restricción de acercamiento (cuando fue denunciado por la víctima hace 4 meses), que fue vulnerada. Ello demuestra que no quiso ni quiere ajustarse al proceso judicial”, remarcó el juez.

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