Policiales

Le dictan la prisión preventiva tan solo 48 horas después del crimen que le imputan

Nuevo sistema penal. Un joven de 23 años quedó acusado de matar a Beatriz Heredia, la tarde del martes en barrio Ludueña y en medio de un tiroteo.

Viernes 14 de Febrero de 2014

Un joven de 23 años detenido por el crimen de Beatriz Heredia, una vecina de barrio Ludueña que murió el martes al quedar en medio de un tiroteo entre bandas, deberá pasar dos meses en prisión preventiva hasta que se defina si irá o no a juicio por el caso. Así lo resolvió la jueza Raquel Cosgaya en una audiencia oral realizada ayer en el marco del nuevo sistema penal, y en la que tanto la acusación como la defensa plantearon sus teorías del caso.

En la audiencia imputativa que arrancó a las 16.30 de ayer en Tribunales, el fiscal Miguel Moreno planteó que el muchacho baleó a la mujer al salir en la búsqueda de los atacantes que, minutos antes, lo habían herido de bala en un ojo cuando él paso en auto frente a la cuadra donde vivía Heredia, de 67 años. La mujer salió o llegaba a su casa y fue alcanzada por una bala que no era para ella.

Para el defensor Fausto Yrure, en cambio, su cliente Damián C. fue sólo una víctima del ataque armado previo, en el que resultó herido. Aseguró que no respondió a esa incitación y acudió de inmediato al Hospital de Emergencias.

En esa tensión se jugará la definición del caso, cuando las partes vuelvan a reunirse cara a cara dentro de dos meses. Damián C., a quien le dicen "Tacuara", quedó acusado de homicidio agravado por el uso de arma, con una pena mínima de 10 años y 4 meses de prisión.

"Yo he sido víctima de un ataque. Me han pegado en el parabrisas y no me acuerdo más nada", declaró escuetamente el detenido, padre de una nena, que dijo ser soltero y desocupado. Tenía un abultado hematoma en el ojo izquierdo, como resultado de un balazo que el martes le ingresó por la sien, salió por la nuca y le provocó una herida subcutánea. Detrás, en la primera fila, lo acompañaban sus familiares.

La secuencia. El enfrentamiento que se cobró la vida de Heredia ocurrió poco antes de las 14 del martes. La mujer, viuda y madre de dos hijas, recibió un balazo en el cuello cuando estaba en la puerta de su casa de Tucumán 5368. Una vecina la acompañó en una ambulancia hasta el Heca y la vio morir en sus brazos.

Todo ocurrió bajo la lluvia. Según la acusación que presentó ayer el fiscal Moreno, Damián C. conducía un Fiat Uno rojo junto a un acompañante que no fue detenido. El auto avanzó desde Camilo Aldao y San Lorenzo hasta Tucumán, dobló al oeste y a los pocos metros dos sujetos comenzaron a tirarle desde la vereda norte. Fueron al menos ocho disparos. Uno impactó en el parabrisas, hirió en forma subcutánea al conductor y terminó en el apoyacabeza. Otro en una óptica delantera del mismo lado.

Ante un croquis en pantalla gigante, Moreno relató que tras ese ataque el auto dobló en Larrea e impactó contra un Renault Duster verde estacionado. Entonces el Fiat Uno salió de control y se encajó sobre una zanja, lo que le causó "lesiones en el rostro al acompañante".

El fiscal planteó que los dos ocupantes bajaron, dieron la vuelta hacia Tucumán portando ambos pistolas calibre 22 y "dispararon en reiteradas oportunidades" hacia la vereda oeste, donde está la humilde casa de Heredia, herida en el cuello. Desde allí Damián C. fue al Heca donde terminó detenido.

Entre las pruebas, el fiscal mencionó un acta de la comisaría 12ª que da cuenta del hallazgo del DNI de Tacuara dentro del auto y otra del Comando en la que consta que, al llegar al hospital, manifestó que había sido víctima de un intento de robo en Urquiza y Camilo Aldao.

Una vecina atestiguó que uno de los hombres que bajaron del Fiat Uno, "robusto, tirando a gordito", llevaba "un arma más chica que las que usa la policía". Por último, la policía científica encontró en el auto una caja con 15 balas calibre 22 y otros seis proyectiles en la casa del acusado. Un plomo de ese calibre mató a Heredia. En el lugar del hecho, además, se secuestraron ocho casquillos 9 milímetros y una ojiva deformada.

Por todo esto, el fiscal pidió que Tacuara permanezca en prisión preventiva por no menos de seis meses. Consideró que reviste "peligrosidad procesal" porque brindó en el Heca un domicilio en el que ya no vive y tuvo un pedido de captura en 2012 por un homicidio del que fue sobreseído tras pasar siete meses preso.

A su turno, Yrure refutó la acusación diciendo que, según la secuencia anterior, el auto no debería haber sido baleado en forma frontal sino en el lateral derecho. "Mi cliente se ha presentado en el Heca, no le secuestraron arma y no es una conducta evasiva dejar el DNI en el auto. El fue víctima de un ataque, llegó al hospital con la misma vestimenta que al ser herido, no niega su presencia en el lugar", planteó el defensor. Pidió que lo liberen o permanezca veinte días en prisión domiciliaria.

Tras un receso, la jueza Cosgaya evaluó que existen elementos de cargo. Por la pena grave prevista y el daño causado dictaminó que permanezca detenido en prisión preventiva por dos meses hasta una nueva audiencia.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario