Policiales

Lamadrid al 400 bis: Un detenido por un homicidio en Saladillo

Uno de los cuatro sospechosos por el crimen de Rubén Fernández, ocurrido el domingo a la tarde, fue arrestado ayer.

Martes 04 de Agosto de 2015

Uno de los presuntos autores del crimen de un vecino de barrio Saladillo baleado el domingo frente a su casa fue arrestado ayer en la zona sur de la ciudad. El detenido, cuya identidad no fue revelada por los voceros judiciales consultados, será imputado hoy por la mañana.

En tanto, anoche continuaba la búsqueda de otros tres sospechosos que están identificados por los investigadores, según confirmó ayer el fiscal del caso.

La investigación judicial iniciada por el crimen de Rubén Fernández, un vecino afincado en Lamadrid 400 bis que el domingo a las 18.30 cayó muerto en un pasillo de ingreso a su casa tras recibir al menos dos tiros de pistola calibre 22 en el hemitórax izquierdo y en la cabeza, está en manos del fiscal de Homicidios Florentino Malaponte.

El funcionario judicial dijo que según las primeras actuaciones y dichos de testigos directos, las motivaciones del asesinato tuvieron que ver con “un asunto de drogas” con el cual Fernández no estaba directamente relacionado, sino un familiar directo que el día anterior protagonizó un altercado con gente vinculada al narcotráfico.

Un día antes. “Fernández salió de su casa en defensa de otras personas de su confianza que habitaban el lugar y a quienes iba dirigido el ataque. No tenía nada que ver con el conflicto previo”, indicó Malaponte. Esa idea del hecho no hizo más que confirmar el relato brindado a este diario el domingo por varios vecinos de Fernández, un vigilador privado padre de tres hijos a quien calificaron como un hombre “bueno y trabajador que no se metía con nadie”.

Sobre los autores materiales del homicidio, el fiscal confirmó que estarían individualizados y los investigadores están tras sus pasos. “Ayer (por el domingo) se diligenciaron tres órdenes de allanamiento y cuatro de detención. Los autores ya estarían identificados —dos serían padre e hijo— y resta encontrarlos. Hay testigos presenciales que aportaron datos”, dijo Malaponte antes de que se conociera la detención del primer sospechoso, concretada durante la tarde de ayer en jurisdicción de la seccional 11ª.

Dos tiros. La cuadra de Lamadrid 400 bis, a 200 metros de la comisaría 11ª, se vio alterada sobre las 18.30 del domingo con al menos dos disparos de arma de fuego. En un pasillo de tierra cayó mortalmente herido Fernández, quien gozaba de buena reputación en la barriada.

Frente a la escena del crimen, y medio del silencio por el que optaron algunos vecinos al ser consultados sobre el motivo del ataque, un grupo de jóvenes gritaba contra los empleados y el jefe de la seccional de barrio mientras la Policía de Investigaciones (PDI) aún trabajaba en el lugar y el forense revisaba el cadáver. Esas personas abiertamente dieron algunos primeros indicios acerca de las motivaciones del hecho. “Saben todo estos giles. ¿Hasta cuándo van a matar pibes? Ellos son los que arreglan con los narcotraficantes”, vociferaron en el ingreso a otro pasillo a modo de reproche por la violencia sin control derivada de la actividad de tráfico y venta de droga.

El fiscal así lo confirmó al recabar los testimonios que nutren su investigación. “Es lo que nos decían los vecinos y fue parte de la indignación, que tiene que ver con el comercio de drogas en la zona sur de Rosario, más allá de que el conflicto aparece como algo particular” dijo finalmente Malaponte.

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