Martes 01 de Diciembre de 2009
La sorpresa fue peor que un mal sueño para Osvaldo G, su esposa y su hijo: los tres dormían plácidamente ayer a la madrugada en su casa de barrio Arroyito cuando dos desconocidos armados los sacaron de la cama. Los intrusos, que habían ingresado por una puerta trasera, presumían que los dueños de casa guardaban 30 mil pesos. Pero tras dos horas dando vueltas por la casa los malhechores comprobaron que el dinero no estaba. Se resignaron entonces a llevarse 540 pesos, dos tarjetas de débito y tres teléfonos celulares.
Fuentes de la policía señalaron que, a las 2 de ayer, Osvaldo G., de 66 años, descansaba con su esposa, Marta Teresa C., de 67, en una de las habitaciones de su casa de Almafuerte al 600, a unos 50 metros de bulevar Avellaneda. En otro cuarto dormía el hijo de la pareja, Daniel Osvaldo, de 31 años. Mientras esto ocurría, dos hombres con movimientos sigilosos habían alcanzado el patio trasero de la propiedad luego de escalar el techo de un inmueble contiguo.
Una vez allí, los intrusos sólo tuvieron que abrir la puerta que conecta con el interior de la casa para introducirse en la vivienda.
Sorpresa. Una vez adentro, los movimientos de los ladrones sobresaltaron al matrimonio y a su hijo. Todavía adormilados, los ocupantes de la propiedad distinguieron la silueta de los asaltantes que los encañonaban con un revólver y una pistola. El silencio se rompió rápidamente. “¿Dónde están los 30 mil pesos?”, inquirió uno de los ladrones. En rigor los intrusos llegaban con un dato bueno, sólo habían cambiado circunstancias de tiempo. “Los dueños de casa habían recibido ese dinero pero ya lo habían invertido en otro negocio. No se trata de una familia acaudalada. El propietario tiene dos taxis”, indicó un portavoz del sumario.
Los dueños de casa intentaron convencer a los intrusos de que la plata ya no estaba en la propiedad, pero éstos dudaron de esa afirmación. Entonces inmovilizaron a la pareja con precintos plásticos y al hijo del matrimonio lo llevaron a otra habitación porque intentó resistir el atraco. “Para intimidarlo al muchacho le dieron un culatazo en la cabeza y lo dejaron encerrado en el cuarto”, explicó la fuente policial.
Rincón por rincón. Sin obstáculos a la vista, los malhechores comenzaron una búsqueda frenética por todos los rincones de la casa, pero el dinero no apareció. Al parecer, cuando ya habían transcurrido dos horas, se convencieron de que no había nada sin rastrillar.
Antes de irse, recogieron 540 pesos de dos billeteras que encontraron en la vivienda, dos tarjetas de débito y tres teléfonos celulares. Se fueron por la puerta principal y cerraron con llave. Un rato después, la pareja y su hijo lograron zafar de las ataduras y se contactaron con el 911. Una patrulla del Comando Radioeléctrico acudió a la vivienda, pero ya los ladrones se habían esfumado.
Ayer a la mañana, un cronista de La Capital llegó hasta la casa de Almafuerte al 600 pero una hija del matrimonio asaltado prefirió no brindar detalles del ilícito. “Discúlpeme. Prefiero no hablar del robo porque mis padres están shockeados por lo que pasó”, explicó con cortesía la mujer.
El atraco fue denunciado en la comisaría 9ª —controla la zona donde ocurrió el hecho—, pero hasta anoche no había novedades de los autores.
Escruche
A unas 20 cuadras de la casa de Arroyito donde irrumpieron ladrones hubo otra visitada por delincuentes aunque, en este caso, sus ocupantes no estaban. Fue en Maciel al 600, en Alberdi. Los intrusos ingresaron a la casa de Horacio F. y tras una recorrida se apoderaron de relojes de marca, uno de oro, y artículos electrónicos.