Ladrones armados roban 35 mil pesos en estación de servicio en zona oeste
Dos hombres armados perpetraron ayer a la mañana un audaz asalto en una estación de servicios del barrio Belgrano. Se llevaron 35 mil pesos en minutos después de inmovilizar al dueño del negocio y unos familiares. Se marcharon con el botín en un auto que los esperaba guiado por un cómplice. A las 8.15 de ayer, Luis Alberto Sánchez, el dueño de la estación de servicios YPF situada en Mendoza y Cullen fue intimidado cuando entraba a la oficina de su negocio.

Martes 22 de Diciembre de 2009

Dos hombres armados perpetraron ayer a la mañana un audaz asalto en una estación de servicios del barrio Belgrano. Se llevaron 35 mil pesos en minutos después de inmovilizar al dueño del negocio y unos familiares. Se marcharon con el botín en un auto que los esperaba guiado por un cómplice.
  A las 8.15 de ayer, Luis Alberto Sánchez, el dueño de la estación de servicios YPF situada en Mendoza y Cullen —a dos cuadras de las cuatro plazas— fue intimidado cuando entraba a la oficina de su negocio. “Metete adentro”, le dijeron dos hombres que lo encañonaron con armas de fuego. La misma amenaza oyeron su hija Analía, su sobrina Alejandra y su cuñado, que acompañaban al comerciante. Al parecer, hacía un rato que los intrusos lo esperaban en los baños para los clientes, que se conectan a través de un pasillo con la puerta de ingreso a la oficina.
  Mientras esto ocurría, las dos empleadas del minimarket y los playeros permanecían ajenos a lo que ocurría. Una vez adentro, los ladrones exigieron la plata. “Los empujaron para adentro y le pidieron el dinero. Mi marido les dio una cajita en la que había plata, pero el tipo le dijo que le diera todo”, contó Nélida García, la esposa de Sánchez.
  La mujer contó que los malhechores llegaron en el momento justo. En ese horario, según dijo, el comerciante prepara habitualmente el efectivo que depositará en el banco. En rigor, el dinero correspondía a la recaudación del fin de semana. Los ladrones desecharon la plata que estaba en el pequeño cofre y exigieron más. Sánchez debió entregarles una bolsita con 35 mil pesos que planeaba llevar al banco. Esa suma no conformó a los ladrones.

Más. “Tiene que haber más plata”, exclamó uno de los intrépidos, pero, al parecer, el comerciante no estaba dispuesto a darles más y contragolpeó con gesto audaz. “Flaco, me parece que llegó la policía”, le dijo a uno de los maleantes. Estos recogieron el dinero y salieron disparados de la oficina. Atravesaron el minimarket y apuntaron con sus armas a las dos empleadas. “Contra la pared”, exigió nervioso uno de los ladrones a las trabajadoras.
  Asustados por la posible llegada de la policía, abrieron la puerta de ingreso del local y, en su desesperación por escapar, rompieron uno de los cristales. Alcanzaron el playón y corrieron hacia un auto que los esperaba guiado por un cómplice. Se esfumaron por la calle Cullen.
  Nélida contó que el de ayer no es el único robo a mano armada que sufrieron desde que 20 años atrás abrieron el local y relató otro atraco ocurrido seis meses atrás y que tuvo características cruentas. “Era un día domingo y a mi cuñado que estaba solo en la estación lo golpearon en la cabeza para asaltarlo”, recordó la mujer.