POLICIALES

La violenta historia familiar que fijó en 22 años la condena a un hombre por el crimen de su madre

Leonardo Gotkowski recibió esa pena por la muerte a golpes de Esther Lapierri en 2018. La Fiscalía pedía perpetua, el tribunal halló atenuantes

Miércoles 23 de Diciembre de 2020

Una densa historia familiar quedó expuesta en el juicio a Leonardo Gotkowski por el crimen de su madre de 76 años, muerta a golpes en una casona de Maipú al 900 donde convivían en condiciones de desidia y abandono. En esa trama signada por vínculos violentos, alcoholismo, el suicidio de un hermano y tratamientos psiquiátricos inconclusos, el tribunal encontró atenuantes por los que fue condenado a 22 años de prisión en lugar de la pena de prisión perpetua que prevé el delito de homicidio calificado por el vínculo.

La condena fue dictada este martes por los jueces Héctor Nuñez Cartelle, Hebe Marcogliese y José Luis Suárez al finalizar el debate en el que peritos, familiares y psiquiatras expusieron sobre el crimen de Esther Estefanía Lapierri, ocurrido en 2018. Gotkowski, de 52 años, fue considerado autor de un homicidio calificado por el vínculo en el que mediaron “circunstancias extraordinarias de atenuación” que, a criterio de los jueces, permitieron en este caso rebajar la pena.

Además fue sentenciado por la tenencia ilegal de cuatro armas de fuego halladas en la casa el día en que él mismo llamó a la policía, cuando quedó detenido porque no pudo brindar un relato claro sobre lo sucedido. Se trata de un revólver calibre 22, otro 22 corto, un pistolón calibre 32 y una escopeta calibre 16 que serán destruidos. Deberá pagar una multa de 5 mil pesos.

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El juicio comenzó la tarde del jueves pasado cuando el fiscal Patricio Saldutti pidió una pena de prisión perpetua para el acusado por el crimen ocurrido la mañana del 26 de junio de 2018 en una casona céntrica de Maipú 917. Madre e hijo convivían en la planta alta de la antigua casa, sobre el local donde años atrás funcionó una joyería que atendía el padre del acusado.

El propio Gotkowski fue quien llamó al 911 esa mañana y dijo que su madre había fallecido por una caída. Un médico del Sies la encontró sobre un colchón tirado en el piso del comedor con marcas de golpes, escoriaciones y hematomas. Consideró que se trataba de una muerte dudosa y al lugar arribaron policías y peritos. Todos notaron que el hijo de la víctima estaba “nervioso, con aliento etílico, fumaba mucho”. Una fotógrafa policial lo describió como “desprolijo, nervioso, errático”. Al declarar en el juicio también remarcaron que la casa amplia con cuatro habitaciones y ventanas a la calle estaba sucia, con bolsas de basura acumuladas, botellas rotas, “en ruinas”.

La versión que dio entonces Gotkowski fue que se había levantado a desayunar, encontró a su madre caída en el piso, la acostó sobre un colchón y al rato advirtió que ya no respiraba. Sin embargo la mujer tenía lesiones visibles en el rostro, signos de violencia, hematomas en piernas y brazos y un golpe letal en la cabeza. El cuerpo presentaba un estado de abandono y suciedad al que se sumaban las escaras, señal de que llevaba mucho tiempo postrada.

Enseguida el acusado dio otra versión: dijo que su madre se había caído en el baño. Bajo el brazo apretaba una bolsa de residuos en la que había cargado remedios, ropa y artículos de joyería. Sus vecinos contaron que por la mañana había estado tratando de venderlos pero nadie se los quiso comprar. En un bolsillo de la campera llevaba 50 mil pesos. El fiscal Florentino Malaponte, primero en actuar, ordenó su detención apenas llegó a la escena.

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Según quedó expuesto en las audiencias, el padre del acusado había sido orfebre y atendió la joyería familiar hasta su muerte en 2017. Leonardo convivía con su madre desde hacía por lo menos un año. Un psiquiatra que lo asistió en el neuropsiquiátrico Agudo Ávila reveló que ingresó allí por primera vez en 2001 por ingesta de alcohol y psicofármacos pero no logró sostener un tratamiento ni una internación en el tiempo.

Los profesionales que intervinieron en el caso _ una psicóloga del Ministerio Público de la Acusación, un psiquiatra forense y una psiquiatra que entrevistó al acusado cuando estaba en prisión_ caracterizaron a la familia como “disfuncional” y signada por vínculos violentos: un padre controlador, una madre sumisa y alcohólica pero con un trato despectivo hacia Leonardo (“le decía que era un fracasado”); además de consumo de alcohol y sustancias en varios de sus miembros y conflictos entre los cinco hermanos.

Dijeron que había violencia física y verbal además de “una falta de contención de límites importantes”. Si bien detectaron en Gotkowski un trastorno límite de la personalidad, entendieron que es consciente y capaz de comprender la criminalidad de sus actos. “Era una familia donde no había afecto ni calidez, ni precisión sobre los cumpleaños, ni les interesaba recordarlos”, ejemplificó una psiquiatra.

En ese contexto, el fiscal Saldutti planteó que Gotkowski padeció actos violentos y de desapego durante su infancia, además del suicidio de un hermano y tres intervenciones en el Agudo Ávila, pero dijo que fue “capaz de comprender y dirigir sus acciones”. Consideró que el hombre golpeó a su madre en la cabeza con una botella de vino que, al quebrarse en su mano, le lastimó dos dedos. Y reiteró su pedido de prisión perpetua en los alegatos de cierre.

En cambio el defensor particular Walter Calenta dijo que Gotkowski no era él mismo cuando ocurrió la muerte de su madre. Al pedir la absolución, reveló que él y su cliente habían ido juntos a la escuela primaria y compartieron “gran parte de la infancia, de los 6 hasta los 12 años”, entre 1975 y 1981. “Desde aquellos tiempos la vida jamás volvió a juntarnos hasta que me encuentro hoy en este cargo. En aquella época Leonardo era un chico como cualquiera, imitando algún personaje salido de los pocos programas televisivos que existían o algún deporte como el fútbol”, evocó.

El defensor dijo que “no es verdad que nunca tuvo amigos” porque a la salida del colegio eran invitados a “tomar la merienda en su casa en forma frecuente”. Sostuvo que tampoco era problemático como alumno y que aún conserva fotos de actos escolares donde Gotokwski aparece sentado detrás de su asiento y ”vaya paradoja, su madre junto a él”.

Para el defensor, tanto el acusado como otros miembros de su familia “fueron destruidos por el alcohol y los trastornos mentales”. Además indicó que Laperri “insultaba, agredía y humillaba” a Leonardo, para quien pidió que en caso de condena que se contemplen circunstancias extraordinarias de atenuación. Son las que finalmente el tribunal consideró en favor del acusado, quien de otro modo hubiera recibido una pena a prisión perpetua.

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