Policiales

La policía copó "Fuerte Apache" buscando pruebas de una serie de homicidios

Lo hizo con el apoyo de Gendarmería Nacional en Flammarión y Lamadrid con el apoyo de 350 hombres. Hubo un menor detenido en un desarmadero y el secuestro de dos escopetas.

Domingo 20 de Abril de 2014

Un operativo de magnitud se llevó a cabo el mediodía de ayer en la zona conocida como “Fuerte Apache”, en la zona sur de la ciudad. Unos 350 efectivos de Gendarmería Nacional y de la policía provincial tomaron como punto de referencia la intersección de Flammarión y Lamadrid, donde en los últimos tiempos se produjeron varios crímenes, y desde allí comenzaron diferentes acciones en un radio de cinco cuadras a la redonda. Fueron 10 allanamientos en los que lograron secuestrar armas y elementos probatorios de los homicidios registrados en el barrio, pero además detectaron un desarmadero de motos e incautaron varias motopartes.

   El operativo estuvo a cargo del fiscal de la Unidad Especializada en Homicidios Dolosos Ademar Bianchini, quien busca elementos probatorios a raíz de una serie de crímenes resonantes que se dieron en la zona, entre otras las muertes de Alberto Santiago Fernández, de 38 años y baleado el pasado 13 de abril; y el de Esteban Antonio Gálvez, de 36 años y baleado el 4 de marzo en Juan Canals al 2600. Por esos homicidios fue detenido el jueves Jonathan Adrián G., un chico de 19 años sobre él que pesaban sendos pedidos de captura.

   Aproximadamente a las 12 de ayer llegaron a Flammarión al 5100 varios vehículos con más de 150 efectivos de la Agrupación Unidades Especiales, Orden Público y la Agrupación Cuerpos de la Unidad Regional II que junto a unos 200 efectivos de Gendarmería Nacional ya apostados en la zona sur con perros de guardia, se apostaron en el lugar y comenzaron la incursión.

   En los primeros allanamientos no ubicaron ningún tipo de prueba sobre los homicidios investigados, pero con el correr de los minutos además de hallar algunas evidencias en una de las viviendas los pesquisas secuestraron dos escopetas y en otra casa un cargador de pistola calibre 9 milímetros.

   Los efectivos se desplazaron en el asentamiento que está sobre las vías y en un radio de cinco cuadras. En ese marco se toparon, en una de las casillas, con un desarmadero de motos y de allí se llevaron distintas autopartes y detuvieron a un menor que estaba a cargo del lugar.

   Las fuerzas conjuntas de provincia y Nación se desplazaron por el barrio ante la atenta mirada de los vecinos, quienes permanecieron en sus casillas sin saber si serían requisados. Una vez terminado el operativo y con lo secuestrado ya a disposición del juzgado de Instrucción 5, la policía se retiró mientras que los gendarmes quedaron apostados allí y en distintas zonas neurálgicas del sur de la ciudad.

Una nena muerta. El comisario Guillermo Morgans, jefe de la Agrupación Unidades Especiales de la policía rosarina, destacó la importancia del operativo y expresó que “si bien buscábamos pruebas de un par de homicidios en los que está incriminado Jonathan G., el lugar conocido como Fuerte Apache es un territorio en el que se registraron otros crímenes, entre los que se destaca el de la nena Melanie Navarro”, ocurrido el 21 de enero pasado.

   Aquella noche, en Flammarión al 4900, la niña de 5 años jugaba en la calle junto a sus primos cuando una moto con dos jóvenes a bordo pasó a toda velocidad perseguido por un auto con dos muchachos. Entonces se escucharon varias detonaciones. “Sentí los tiros, corrí y cuando la vi con sangre en la cabeza empecé a gritar”, contó en su momento Nadia, madre de la niña. Tras los disparos, la muchacha de 21 años llevó a su pequeña hija hasta el Hospital de Niños Víctor J. Vilela y, si bien recibió atención médica, falleció una hora después.

   En cuanto al crimen de Alberto Fernández, la madrugada del domingo 13 de abril, el hombre recibió dos balazos mientras estaba en la puerta de su casa de Lamadrid y Flammarión, a pocos metros de donde fue apresado Jonathan G, su supuesto homicida. Antes de morir Fernández tuvo tiempo de contar que los balazos no estaban dirigidos a él sino a dos personas que se hallaban en las cercanías y que peleaban con otros muchachos, algo que después confirmó el fiscal.

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