Jueves 28 de Mayo de 2009
Buenos Aires.— Virginia P., la productora de televisión rosarina que el fin de semana estuvo 36 horas desaparecida en Capital Federal, ratificó ante la fiscal de la causa que fue secuestrada y drogada por un taxista al que dijo poder reconocer. En tanto, la joven seguía ayer internada en un sanatorio de Palermo con una hepatitis aguda provoada por una intoxicación con paracetamol que podría derivar en un trasplante de hígado.
José P., padre de la víctima, denunció ayer que aparte del paracetamol a su hija la podrían haber drogado con ketamina, un analgésico y anestésico alucinógeno utilizado por veterinarios en caballos. Al respecto, la fiscal de instrucción Marcela Sánchez ya pidió un examen para determinar la presencia de esa u otras drogas.
Virginia vive hace cinco años en la Capital Federal, donde estudia en la UBA y trabaja en la productora de Cris Morena. En su relato ante la fiscal sostuvo que el sábado a la mañana estaba en el hotel Savoy de Callao al 100 a cargo de un grupo que debía viajar ese día. En la puerta del hotel tomó un taxi para ir a su casa a buscar sus bolsos y unos documentos.
Al llegar a destino, la joven le dijo al taxista que la esperara y subió a su departamento. Pero cuando abrió la puerta de la vivienda para tomar el ascensor, se encontró con el chofer del taxi que la obligó a reingresar.
La chica dijo que, entonces, el taxista se puso violento con una silla, sacó del botiquín del baño un frasco de Tafirol (analgésico) y la obligó a tomarse un puñado de pastillas bajo la amenaza de matar a su gato. Tras ello se descompuso y el taxista le dijo que bajara en el ascensor.
Paseo a ningún lado.Virginia dijo que primero salió ella del edificio y que luego lo hizo el taxista con las llaves que le había quitado. Ya en el vehículo se descompuso y vomitó, pero fue llevada hasta una zona de casas bajas en el conurbano.
La denunciante dijo que fue conducida a una habitación que sólo tenía una cama donde se acostó y una silla donde se sentó el taxista y que allí se desvaneció por completo y no recuerda más nada hasta que el domingo fue abandonada cerca de su casa, completamente drogada. Para llegar al departamento, logró parar un taxi y llamó desde su celular a una amiga que la fue a esperar.
Lo curioso del caso es que Virginia llevaba encima 9.000 dólares para el viaje, su equipaje y una laptop, y no le robaron nada. La chica sólo denunció que le faltaba la ropa interior, lo que motivó la sospecha de un ataque sexual. l (Télam)