La increíble cadena de delitos por la que terminaron presos 4 policías
Uno "contrató" a un ladrón para que robara. Dos ocultaron el hecho y otro apretó a la mujer del hampón. Lo robado nunca apareció. Al ladrón le pegaron en la seccional para que no delatara a su "socio" uniformado.

Miércoles 09 de Septiembre de 2009

Tras la detención de cuatro policías por el robo a un domicilio céntrico surge una increíble trama de delitos encadenados por los que ayer se negaron a declarar ante el juez de Instrucción Javier Beltramone. Uno de los efectivos era un amigo de la víctima que está acusado de contratar al ladrón detenido in fraganti por el hecho, entregarle el robo, acompañarlo, quedarse con 15 mil pesos sustraídos de la vivienda y luego golpear al asaltante en una seccional para que no lo delatara.

Otros policías fueron acusados de falsear actas para cubrir a su colega promotor del robo. Y de seguir sacándole rédito al atraco al contactar a la concubina del asaltante preso, a quien le exigieron dinero a cambio de suavizar la carátula del caso. Las identidades de los policías permanecieron en reserva. Son dos efectivos del Comando Radioeléctrico, un oficial de la comisaría 1ª y un suboficial de la seccional 16ª.

Todos se abstuvieron de declarar ayer al ser indagados por el juez Beltramone. La causa se inició en mayo pasado con el robo a un departamento del cuarto piso de un edificio céntrico, en jurisdicción de la comisaría 1ª. En la casa vivía un matrimonio joven que no se encontraba ese día. El hecho fue advertido por vecinos de la torre (en la edición de ayer se publicó por error que habían sido los mismos dueños), quienes llamaron a la policía. Al lugar llegó una patrulla del Comando Radioeléctrico que apresó a un asaltante cuando se llevaba un televisor y una computadora y lo trasladó a la seccional 1ª.

La primera señal de alarma que despertó sospechas en el juzgado fue que el acta redactada por el Comando Radioeléctrico, un texto breve y ambiguo sobre lo ocurrido, narraba una situación distinta de la que contaron varios vecinos que presenciaron el robo y el arresto. Por ejemplo: mientras que el acta señalaba que un cómplice del detenido había escapado en moto, nadie en la causa mencionó haber visto una moto.

¿Y la plata? Al día siguiente las sospechas se profundizaron cuando el mismo joven asaltado amplió su denuncia. Planteó que le había llamado la atención, pese a haber un detenido, que no aparecieran 15 mil pesos que él tenía guardados en un lugar específico de la casa y otros elementos de valor, como una cámara digital.

Chantaje por celular. También reveló que mientras estaba en la seccional 1ª un sumariante le había pedido prestado su celular para llamar a la concubina del ladrón, con la promesa de que mediante esa gestión recuperarían el dinero. Incluso contó que vio a la pareja del detenido en la seccional y que pensó que se trataba de un procedimiento usual.

Eso, según el relato de la víctima, ocurrió delante de un policía amigo suyo que revistaba en la comisaría 16ª y que se presentó en la comisaría de barrio Martin luego de que él lo llamara para contarle que le habían vaciado la casa.

Ante este relato, la mujer del detenido fue convocada al tribunal. Le tomaron una declaración y contó que en la seccional 1ª le habían exigido 800 pesos a cambio de imponerle a su concubino una acusación más leve. Otro dato llamativo es que, al llegar a la seccional 1ª, el policía de la 16ª amigo de la víctima manifestó que conocía al ladrón. Y cuando lo indagaron, también el acusado admitió que conocía al efectivo. Se determinó que tres días antes había estado detenido en esa seccional de barrio Tablada.

A partir de ahí, una pregunta orientó la investigación: ¿por qué el ladrón fue a robar justo a ese departamento y no tocó otros del mismo edificio? Para aclararlo, le preguntaron a la víctima si le había comentado a alguien que estaría ausente ese día. Respondió que sólo lo había llamado su amigo policía, a quien le comentó que iba a pasar la tarde en Pueblo Esther. El robo ocurrió veinte minutos después de ese diálogo.

La voz del ladrón. En medio de esas sospechas y mientras se tramitaban informes de llamadas telefónicas, Beltramone procesó al ladrón preso por el delito de robo agravado. El juez consideró nula el acta del Comando Radioeléctrico que lo incriminaba al advertir en ella una serie de falsedades. El supuesto ladrón acusado, quien ya cumplió condena por robos similares sin violencia contra las personas, fue enviado a juicio en base al coincidente relato de los testigos.

Era el único detenido de la causa hasta el lunes. Ese día pidió ampliar su declaración y reveló que al robo se lo había propuesto varios días antes del hecho el policía de la 16ª. Según dijo, el suboficial se quedaría con el dinero y él recibiría como pago el televisor y algunos electrodomésticos que lograra sacar de la casa. Precisó que el día del hecho el uniformado estuvo esperándolo abajo del edificio. Su detención era algo inesperado, pero se precipitó por la intervención de los vecinos. El ladrón dijo además que tras ser detenido el efectivo lo "molió a golpes" para que no hablara.

Las consecuencias. Con ese testimonio en la mano el mismo día fueron allanados los domicilios de los policías, que quedaron presos. En los operativos se secuestró algo de dinero. El efectivo de la 16ª fue acusado de robo agravado por el modo de comisión y su calidad de funcionario público, incumplimiento de los deberes de funcionario y apremios ilegales.

El oficial de la comisaría 1ª fue imputado de incumplimiento, extorsión (a la mujer del preso) y falsedad ideológica agravada, por alterar datos del sumario preventivo.

Quienes aparecen con una responsabilidad menor son los efectivos del Comando Radioeléctrico, acusados como partícipes primarios del robo, incumplimiento de los deberes y falsedad ideológica del acta.