Miércoles 18 de Octubre de 2023
En la audiencia de imputación a Ariel Cabrera por el ataque contra Ivana Garcilazo a una hora del final del clásico el 30 de septiembre, el fiscal Gastón Avila defendió la idea de hacer públicas las imágenes de dos de los tres participantes del hecho diez días después de ocurrido. “Eso nos posibilitó rápidamente reconstruir sus pasos”, explicó. Así pudo saber que los tres implicados se reunieron a ver el partido en una casa de Catamarca entre Cafferata e Iriondo. Que una vez que terminó el partido caminaron alrededor de 25 cuadras hasta llegar a las inmediaciones de Ovidio Lagos y Montevideo. Y que ahí empezaron a atacar a piedrazos a quienes pasaran por el lugar con indumentaria de Central.
Dos testimonios resultaron esclarecedores. Uno, el de una automovilista que vio el ataque y que declaró que quien arrojó la piedra que mató a Ivana fue “el de remera roja”, tal la vestimenta que tenía puesta su amigo Damián Reifenstuel. El otro, el de un taxista que vio el ataque desde calle Montevideo. Que persiguió a Reifenstuel y al tercer agresor, quien vestía una camiseta negra.
>>Leer más: Crimen de Ivana: indicios de que el docente prófugo cruzó a Bolivia
El taxista vio la escena. Observó como Cabrera se trenzaba en lucha con Daniel, el novio de Ivana, quien se defendió con una linga de su moto. Elemento que Cabrera le sacó y al huir por Montevideo descartó al lado de un auto antes de llegar a Callao. El taxista decidió perseguir a los otros dos mientras llamaba al 911 para alertar lo ocurrido. “El taxista vio lo que había pasado y persiguió a dos personas que se fueron por Montevideo hacia el lado de Ricchieri. Dio la vuelta por Lagos y Pellegrini, tomó Ricchieri y vio que toman caminos diferentes”, relató Avila en rueda de prensa.
“Persiguió a uno de ellos, al de rojo, que era Reifenstuel. Llamó al 911 y le contó al operador: «Quiero avisar que le pegaron un piedrazo a una mujer en Lagos y Montevideo. La chica está herida y estoy persiguiendo al autor». El operador le dijo que le mandaba el móvil policial a Ovidio Lagos y Montevideo. Pero el taxista, con buen tino le dijo: «No, mandámelo a Ricchieri y Zeballos, que lo estoy viendo. Lo estoy persiguiendo». Ahí el operador le contestó: «Nosotros sabemos hacer nuestro trabajo» y le cortó el teléfono”, relató el fiscal.
“A partir de esta situación, consideramos que lo que podía ser una fácil aprehensión de una persona que estaba huyendo a pie, por una mala gestión de la llamada del 911, no se dio. Y hoy estamos lamentando no tener a Reifenstuel en el banquillo de los acusados”, señaló el fiscal.