La herida casi imperceptible que alentó todo un debate

Lunes 21 de Julio de 2008

El informe que dieron los profesionales del Hospital Clemente Alvarez a los familiares de Hugo Prada tras la muerte del chofer indicaba que el deceso había sido por "muerte súbita". El disparo se detectó luego, con la autopsia. Las autoridades del hospital dijeron ayer que la herida de bala no fue advertida antes por los médicos por estos motivos: el orificio era prácticamente imperceptible, el paciente no tenía manchas de sangre e ingresó al centro asistencial por un desvanecimiento que provocó un accidente de tránsito, sin referencias a un hecho de violencia con armas.

  Así lo precisó ayer a este diario el director del Heca, Néstor Marchetti: "El informe del forense con el que llegó el paciente al hospital indicaba que provenía de un accidente de tránsito de un auto, en el que se halló al hombre en estado de coma. Entró al hospital con un paro cardiorrespiratorio. No había sangre en su ropa y nadie vio una perforación en ningún lado. La herida era de una bala de un calibre muy chico".

  La misma explicación habían brindado el día anterior los médicos del centro asistencial a los investigadores. Los familiares de la víctima cuestionaron que no se detectara la herida de bala cuando el taxista ingresó al hospital. Ante ese planteo, los profesionales dijeron a la policía que el esfuerzo estuvo en reanimar al paciente, que a simple vista el orificio no era visible y que había llegado sin referencia a un hecho violento.

  Al respecto, Marchetti indicó que al taxista le practicaron "maniobras de reanimación durante casi una hora". Esas prácticas se realizaron en el área de la guardia del Heca denominada shock room. Allí, dijo, le realizaron "intubación endotraqueal, masaje cardíaco, inclusión de líquidos y administración de drogas para reanimarlo".

  De acuerdo con el médico, para practicar esas maniobras se desvistió al paciente, pero "no tenía en la ropa manchas de sangre. Si la bala es de un calibre chico puede ocurrir que la herida no sea percibida y el balazo se detecte luego en la autopsia. Era un orificio muy pequeño, nadie lo vio".

  El profesional dijo además que cuando el taxista llegó a la guardia estaba "inconsciente, totalmente cianótico (con la piel azulada) y en un paro cardiorrespiratorio".

  El directivo explicó que, tras el deceso del chofer al cabo de las intensas maniobras de reanimación, desde el hospital se ordenó la autopsia porque se trata de un procedimiento de rutina ante los accidentes de tránsito: "Siempre que el paciente provenga de un accidente se le da intervención al Instituto Médico Legal", advirtió Marchetti.