Policiales

La fatal noche de un motociclista al que mataron en un robo en Circunvalación

Primero se pensó que se había accidentado. Luego se aclaró que fue frenado en un asalto

Domingo 20 de Abril de 2008

"La verdad es que no se cómo seguir". Irma Aguirre tiene los ojos inflamados de tanto llorar por la muerte del marido. Ella sabe que ahora tendrá que remar sola con tres hijos menores de 15 años desde su humilde casa en barrio Las Flores. Su esposo se llamaba Hugo Pablo Pereyra, tenía 40 años y su cadáver apareció el miércoles por la mañana tirado al costado de la Circunvalación a la altura de Romero de Pineda. En principio se pensó que había sufrido un accidente con su moto y que desconocidos habían aprovechado para robarlo. Pero con el correr de la pesquisa que llevó adelante la subcomisaría 20ª se estableció que a Pereyra lo golpearon con un tronco para tirarlo del rodado. Y ya en el piso lo desvalijaron. Por el hecho hay dos detenidos y un prófugo, todos mayores de edad.

A Hugo Pereyra le decían el Gitano y era hincha de Newells Old Boys. Trabajaba en el frigorífico Swift en Villa Gobernador Gálvez desde hace más de una década y vivía en el barrio Las Flores por la calle Heliotropo. El 26 de agosto cumpliría 41 años.

Con Irma se casó en 2000 y tenía tres hijos: dos varones de 15 y 13 años y una nena de 9. "Los más grandes se están haciendo a la idea pero la chiquita me está preguntando todo el tiempo por el papá. Por qué estos tipos asesinaron a un papá que se mataba trabajando para que a sus hijos y a su familia no le faltara nada. Por eso queremos que los que hicieron esto paguen", comentó Irma. Después se hizo un tiempo para llorar.

Vida de trabajo. El Gitano Pereyra era un laburante. Estaba empleado en la sección salchichas del Swift y cumplía turnos rotativos. "Se mataba trabajando. Iba hasta los francos y cuando estuvo suspendido por el lío con el campo se puso a hacer tortas fritas y él mismo las vendía", recordó su compañera. Pereyra cobraba alrededor de 1.200 pesos mensuales y se ayudaba con changas. En su casa tenía un pequeño quiosco.

Su última semana de trabajo la cumplió con el turno de 14 a 23. "El miércoles terminamos de almorzar y se fue para el trabajo a las 13.30. La policía nos avisó el jueves a la mañana que había muerto. Como no llegaba a la noche lo llamé al celular. Después le mandé varios mensajitos, pero no contestaba. Llamé a la empresa y después me avisó la policía", contó Irma.

Las cámaras de seguridad del frigorífico registran que Pereyra llegó a su trabajo el miércoles a las 14.15 y salió a las 0.11 del jueves. En las imágenes se lo puede ver con su Yamaha RX 100 roja, una campera con corderito, una gorra, lentes y un bolso.

"Era un tipo que iba de su casa al trabajo y del trabajo a su casa", explicó Irma. Ya en la calle Pereyra tomó por Circunvalación con rumbo a Las Flores. Unos 600 metros antes de llegar al cartel que anuncia la bajada desde la avenida hacia San Martín, en la mano este-oeste, Pereyra cayó de la moto a la altura de Romero de Pineda, en el acceso al puente sobre las vías del ferrocarril Belgrano. Su cuerpo quedó boca arriba tirado entre el guardarrail y el terraplén. Tenía una fractura expuesta en la pierna derecha y otra en el cráneo. Murió en el lugar. La zona carece de iluminación artificial y durante la noche la zona se vio afectada por neblina y humo, según explicaron fuentes policiales.

Dados vuelta. La policía halló el cuerpo el jueves a las 8 de la mañana. Tenía los bolsillos del pantalón dados vuelta y le faltaban todas sus pertenencias. Entre ellas la billetera, el bolso y la Yamaha 100. En principio la pesquisa se orientó en la averiguación de la muerte accidental de Pereyra y el hurto calificado de sus pertenencias.

Pero con el correr de las horas la investigación fue avanzando. "Hay un vecino que declaró que escuchó un fuerte ruido, como de un choque, y cuando se asomó vio tres siluetas de hombres que se llevaban una moto caminando", explicó un investigador.

Los vigilantes de la sub 20ª y de la Inspección 3ª comenzaron a caminar la zona y pasado el mediodía del jueves encontraron la moto escondida en un rancho en inmediaciones de Ulises y Crotone, a pocas cuadras del lugar del robo. También hallaron el bolso azul de Pereyra en el que había un casco y una toalla.

Así la búsqueda se orientó hacia tres hombres. El viernes lograron detener a Ariel Sixto C., de 18 años, quien vive en inmediaciones de la zona del atraco, y a Claudio Daniel L., de 19, domiciliado en Villa Gobernador Gálvez. El tercero en discordia, apodado Caio, de 25 años, se mantiene prófugo. Según se pudo reconstruir de los dichos de vecinos y fuentes policiales, Pereyra circulaba por Circunvalación de este a oeste en su moto cuando uno de los tres jóvenes lo golpeó con un tronco de 1.50 metro de largo y diez centímetros de diámetro, que fue secuestrado del lugar.

Tras el golpe, Pereyra perdió el control del rodado, su cuerpo impactó contra el guardarrail y voló por encima cayendo pesadamente sobre la tierra.

El resultado de la necropsia ordenada por la jueza de Instrucción Roxana Bernardelli develará si a Pereyra lo mató el palazo o la caída. Lo cierto es que ninguno de los tres hombres lo socorrió. Le robaron la campera, la billetera, el cinto, los documentos, el celular, el bolso y la moto, a la que intentaron darle arranque. Como no pudieron se la llevaron caminando.

El homicidio del Gitano Pereyra hace recordar la muerte de Carla Palma, una joven de 28 años empleada de una estación de servicio de zona oeste, que el 23 de junio de 2003 fue abordada por dos menores para robarla cuando iba con su moto. Los adolescentes la golpearon con un palo en un brazo, lo que provocó que la víctima se estrellara fatalmente contra un árbol.

La revelación cambió la carátula de la pesquisa a homicidio calificado seguido de robo. También fue detenida una menor de edad —identificada como Débora, de 15 años— quien fue puesta a disposición de la Justicia de Menores ya que en su poder tenía la billetera y los documentos del obrero fallecido. "Era un buen hombre y buen padre. Se mataba para que a sus hijos no les faltara nada. La verdad es que no se como voy a hacer para seguir adelante", balbuceó Irma.

Era un obrero del Swift que volvía de su trabajo. Lo atacaron en un tramo oscuro en la zona sur

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