Policiales

La familia de Alejandro Ponce será querellante en la causa por su muerte

El joven Alejandro Ponce tenía 23 años y en noviembre se tiró al río junto a su hermano cuando la policía lo seguía tras un robo. Sus deudos acusan a uniformados.

Jueves 10 de Marzo de 2016

Cuatro meses después de que fuera hallado muerto en el río Paraná Alejandro Ponce, un joven que se arrojó al agua junto con su hermano cuando escapaban de la policía tras cometer un robo, sus familiares lograron constituirse como querellantes para proponer medidas y pruebas en la causa judicial, que aún debe esclarecer lo que pasó. “Hubo agentes de la policía que tuvieron la clara intención de quitarle la vida”, dijo en la audiencia el abogado Guillermo Campana, uno de los representantes de la mamá de la víctima. Es que si bien la autopsia no detectó marcas de golpes, la familia de joven afirma que los efectivos le arrojaron piedras mientras le gritaban “ahogate, hijo de puta”.
  “Nos preocupa que durante todo este tiempo la causa haya estado paralizada y que el fiscal le haya dicho a la madre de Alejandro que la causa se iba a cerrar, cuando todavía hay tanto por investigar”, agregó Campana, quien a partir de ahora impulsará medidas para darle impulso a la  pesquisa. “No nos interesa conseguir condenas, sino conocer la verdad de lo sucedido y en base a eso, con pruebas, definir responsabilidades”, indicó.

Con condiciones. Mirta Yolanda Ponce es la madre de Alejandro, quien tenía 23 años, y de Luis, de 25, quien logró salir del agua la tarde del 30 de octubre pasado frente a los silos Davis sin saber que su hermano no había logrado nadar hasta la orilla. La audiencia en la cual se constituyó como querellante se realizó esta semana ante la jueza Irma Bilotta y en presencia del fiscal de la Unidad de Homicidios que sigue el caso, Miguel Moreno.
  La mujer fue aceptada como querellante en el proceso penal representada por los abogados Campana y Santiago Bereciartúa, de la Asamblea por los Derechos de la Niñez y la Juventud.
  Moreno no puso objeciones a la presentación. Sí se opuso a que actuara en representación de la familia el defensor general de la provincia, Gabriel Ganón, quien asistió a la familia en los primeros meses, “por su condición de titular del Servicio Público de la Defensa y por haber colisión de intereses”. La jueza incluyó al proceso a la madre de la víctima y pidió que “la acusación le de la debida participación que por derecho le corresponda”.

La búsqueda. Alejandro Ponce, y su hermano Luis eran perseguidos por seis policías cuando se arrojaron a las aguas del Paraná, a la altura de los silos Davis, la tarde del viernes 30 de octubre del año pasado. Los jóvenes escapaban tras asaltar sin armas a una pareja de adolescentes de 16 años en el parque Sunchales, muy cerca de allí. El mayor de los hermanos sabía nadar, pero no soportó el peso de la ropa y al acercarse a la orilla se sujetó a una baranda y fue detenido. Entonces preguntó por su hermano, que no sabía nadar y al que había visto hacer esfuerzos para mantenerse a flote. Según declaró, los policías le contestaron que había salido del agua y escapado corriendo.
  La familia primero se atuvo a esa versión pero, como el joven no regresaba, el sábado una tía denunció su desaparición en la comisaría 3ª, donde se labró el acta por el operativo. Al ser imputado por el robo al día siguiente en una audiencia, Luis dijo que los efectivos, desde la orilla, les arrojaron piedras mientras estaban el agua. Por eso el sufrió un corte en la cabeza que requirió que le aplicaran cinco puntos de sutura. Fue reconocido por las víctimas y quedó imputado pero en libertad.
  El cuerpo de su hermano fue encontrado el lunes siguiente, al mediodía, a unos 400 metros de los silos Davis. La autopsia determinó que murió ahogado, sin golpes. La pareja asaltada, un chico y una chica de 16 años, aseguraron que ellos se quedaron en un patrullero y por handy escucharon que a los cinco minutos los policías llamaron a Prefectura Naval. En efecto, esa fuerza se acercó al lugar pero se retiró tras una breve búsqueda.

Dos miradas. En aquel momento el fiscal Moreno anunció que no citaría a los efectivos porque estaba “investigando las causas de una muerte” y si Ponce fue “víctima de un hecho ilícito o él mismo se puso en peligro”. Los querellantes tienen otra visión. Creen que el muchacho fue “hostigado” para tirarse al agua por al menos cuatro agentes, que flotó entre 15 y 20 minutos, y que a pesar de que pedía ayuda los efectivos le arrojaron piedras en lugar de asistirlo.
  Para sostener eso se basan en el relato de Luis y el aporte de otros testimonios que permanecen en reserva. De aquí en más pedirán avanzar en medidas pendientes, como la revisión de las imágenes tomadas por cámaras de la zona, la citación a personal de Prefectura Naval para saber qué vieron y escucharon en ese momento y por qué abandonaron la búsqueda. También pedirán identificar a quienes participaron del procedimiento (son de la Patrulla de Intervención Urbana y la Patrulla de Intervención Barrial) para, si así lo estiman, formular imputaciones. “No vamos a cometer la irresponsabilidad de señalar personas por hacerlo y generar una cacería de brujas. En el caso de identificar a responsables será en base a pruebas”, cerró Campana.

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