La extensa ruta del ajo blanco
Mientras la policía de Portugal parece haber dado por concluida su investigación en torno al hallazgo de 625 kilos de cocaína disimulados en un cargamento de ajo argentino, por estas tierras aún quedan muchas dudas. Y los distintos eslabones de la cadena, desde su embalaje hasta su embarque en el puerto de Rosario, van deslindando responsabilidades. Por eso es importante saber cuál fue la verdadera ruta del "ajo blanco".

Sábado 12 de Julio de 2008

Mientras la policía de Portugal parece haber dado por concluida su investigación en torno al hallazgo de 625 kilos de cocaína disimulados en un cargamento de ajo argentino, por estas tierras aún quedan muchas dudas. Y los distintos eslabones de la cadena, desde su embalaje hasta su embarque en el puerto de Rosario, van deslindando responsabilidades. Por eso es importante saber cuál fue la verdadera ruta del "ajo blanco".

* El 16 de mayo, las 22 toneladas de ajo producidas por Gispe SA salieron desde la ciudad mendocina de Guaymallén con destino al puerto de Rosario. El contenedor CRXU695369-3 fue despachado por el exportador Puente Blanco SA en un camión con la guía-remito de embarque ME0539 después de ser inspeccionado por el Senasa.

* El cargamento debía estar en Rosario el 21 de mayo pero (conflicto agrario mediante) lo hizo dos días más tarde y quedó en un depósito de la ciudad para su estibaje, a cargo de la firma Shipway SA. Hasta ayer, ningún funcionario de la Aduana ni del puerto local precisó en qué lugar estuvo el container hasta su embarque, 12 días después.

* El 4 de junio el contenedor fue embarcado en el buque MSC Chelsea, amarrado en el puerto local, tras ser verificado por la Aduana rosarina. Ese día la nave partió con rumbo al Viejo Continente, no sin antes hacer dos escalas: una en Montevideo y otra en el puerto de Navegantes, cercano a Florianópolis, en Brasil.

* El viernes 4 de julio (15 días después de lo previsto) el buque llegó al puerto de Leixes, a 5 kilómetros de Oporto, en Portugal. Dos días más tarde la Policía Judiciaria de esa ciudad junto a la Guardia Civil de Pontevedra y la Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado de Galicia (España), abrieron el contenedor y hallaron lo que buscaban: en las 2.200 cajas de cartón con 10 kilos de ajo cada una se escondían 565 panes de cocaína de máxima pureza por un peso total de 625 kilos. La pregunta pendiente es: ¿en qué parte de este largo trayecto la droga se incorporó a la carga?