Policiales

La engañan y le sustraen dinero y joyas tras dormirla con una droga

Eugenia es una vecina del barrio Saladillo que hace 50 años vive en Cabildo al 500, a dos cuadras de Bermúdez al 6100. Es confiada, demasiado, dice ella misma.

Miércoles 01 de Julio de 2015

Eugenia es una vecina del barrio Saladillo que hace 50 años vive en Cabildo al 500, a dos cuadras de avenida Bermúdez al 6100. Es confiada, demasiado según dice ella misma. El sábado pasado, merced a esa confianza de barrio y de otro tiempo, una mujer a quien había conocido tres días antes logró engañarla al punto de entrar a su casa y dormirla con una droga disimulada en un mate que le ofreció en el marco de una amena charla. Al despertar, unas cuantas horas después, la anciana se percató de que le habían robado 14 mil pesos, 800 dólares y una serie de alhajas.

Eugenia P. tiene 76 años pero su jovialidad la hace parecer diez años menos. Casi con resignación y algo de humor contó: "Siempre le digo a mis tres nietos que se cuiden en la calle, que no hablen con gente, que no se fíen. Y me viene a pasar esto a mí. Por confiada, por tener una idea de otro tiempo en el que todos en el barrio nos conocíamos y nos ayudábamos. Y bueno, me engañaron", dice.

Confiable. La historia es sencilla. El jueves pasado Eugenia fue desde su amado barrio al centro. En la parada del 139 se encontró con una mujer "morruda, alta y con el pelo negro suelto y atado con una colita", según dijo.

Tomaron el mismo colectivo y en el viaje charlaron de todo un poco. "Es una mujer correctísima, muy confiable, educada y simpática. Me dijo que había quedado viuda y le conté que, cuando yo quedé en su misma situación, hice manualidades y de todo un poco para salir adelante. Entre una cosa y otra me dijo que necesitaba unos souvenir para un cumpleaños y le conté que mi nieta tenía un emprendimiento de manualidades. Por eso le pasé el sitio web de mi nieta. Esta mujer insistió en que de computadoras no entendía nada y yo le ofrecí que viniera a casa y veíamos juntas la página para que ella eligiera lo que le gustaba y se lo encargara a la nena", relató la mujer.

El viernes esta mujer pasó por la casa de Eugenia pero no la encontró. Decidió volver el sábado cerca de las 16. "La hice entrar y tomamos unos mates. En un momento ella me cebó uno y yo perdí noción de todo. Es como si me hubieran puesto un trapo negro en la cabeza. Me desmayé y me desperté al otro día medio atontada y en mi cama. Llamé a mi nuera y me llevaron a un sanatorio por que pensaron que tenía un ACV, pero estaba bien, sólo un poco perdida".

La mujer no entiende todavía cómo la estafadora pudo robarle. "Sólo yo sabía donde estaba la plata y las joyas. Era mi jubilación y ahorros. Un médico amigo de mi nuera le dijo que es posible que me hayan dado pentotal sódico, una anestesia que te duerme pero que uno contesta preguntas. Es como si te hipnotizaran, para mí que yo misma le dije de la plata, no sé", contó Eugenia. La denuncia quedó radicada en la seccional 11ª.

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