Viernes 08 de Diciembre de 2023
A fines de abril pasado la dueña de la casa de pastas Morano tuvo que cerrar el comercio por dos semanas debido a una serie de mensajes extorsivos que había recibido por WahtsApp. Con datos precisos, le exigían la entrega de medio millón de pesos bajo la amenaza de atentar contra su vivienda, el local y su familia. A partir de la denuncia se supo que las intimidaciones las había enviado una empleada del local a la cual le acababan de informar que no iba a continuar trabajando después de un período de prueba de tres semanas. Es una joven de 21 años que este jueves fue condenada en un procedimiento abreviado a 3 años de prisión condicional y a pagar un resarcimiento de 1 millón y medio de pesos.
"Medio millón de pesos en bitcoins. Te doy hasta mañana, si no te rompo tu chata negra que sé dónde la guardás. Tu casa de dos pisos en Funes que tiene esa hermosa pileta, a tu hija la agarro a la salida de la facultad y te rompo todo el local que tenés". El 28 de abril pasado la dueña de la casa de pastas Morano, ubicada en Paraguay al 1200, recibió esa serie de amenazas por WhatsApp. Lo primero que le llamó la atención fue la precisión de los datos personales, lo que la puso en alerta y la llevó a realizar una denuncia.
Pero antes, motivada por el temor que le habían generado las amenazas, cerró el local y pasó a buscar a su hija por la facultad. Luego se dirigió a la comisaría 2ª, donde le dijeron que no le podían tomar la denuncia porque tenía domicilio en Funes. Una vez en la seccional de la localidad vecina contó lo que le había ocurrido y aportó datos de interés para la investigación.
Al día siguiente, cerca del mediodía, volvió a recibir amenazas: "Se te termina el tiempo. El viejo pelotudo que está adentro del local lo voy a recagar a balazos. Medio millón en efectivo. Te voy a mandar la ubicación donde dejarlo". El tenor violento de los mensajes continuó: "Si te seguís escondiendo en tu casita de Funes esos dos lindos pisos van a quedar hechos polvo. Si no voy a esperar que abras el local y voy a prendérselos fuego con todos ahí adentro. Tu hija, pobre no sabe lo que le va a pasar".
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Las amenazas fueron realizadas por un número de teléfono que quedó registrado en el celular de la víctima. Con esa información no fue difícil detectar que se trataba de Celeste K., una empleada del local que hacía tres semanas trabajaba allí.
Entonces la dueña ató cabos: una hora antes de comenzar a recibir las amenazas le había informado a la joven que ese 28 de abril sería su último día de trabajo. Luego recordó algo curioso: días atrás la empleada había mencionado la noticia sobre un comercio que había sido destruido al no realizar el pago de una extorsión. Un "comentario al aire" que le llamó la atención pero a su vez pasó desapercibido con el paso de los días.
Luego de que Celeste K. fuera identificada, le imputaron la maniobra extorsiva y el juez Hernán Postma dispuso la prisión preventiva por el plazo de ley. Este jueves, tras la presentación de un acuerdo entre el fiscal Pablo Socca y la defensa de la imputada, se presentó un acuerdo abreviado que fue aceptado por la jueza Paola Aguirre. Así, la joven recibió la pena de 3 años de prisión de ejecución condicional y el resarcimiento de 1 millón y medio de pesos.
El pedido de que la condenada no quede presa se debió a que no tenía ni condenas previas ni causas en tramite. En ese sentido el fiscal mencionó "el otorgamiento de una valiosa y última oportunidad para su cabal rehabilitación". Además valoró el ofrecimiento de una reparación económica y el reconocimiento de culpabilidad que supone la firma del acuerdo abreviado.