La doble vida de un joven profesional detenido por una saga de violaciones
Detrás de un joven profesional, de buen pasar económico, formación cristiana, una novia comprometida y trabajo estable, había un verdadero monstruo. Esa parece ser la descripción que le cabe a Julio Nicolás S., un técnico químico de 31 años que vive junto a su madre en una coqueta casa de Capitán Bermúdez...

Miércoles 20 de Mayo de 2009

Detrás de un joven profesional, de buen pasar económico, formación cristiana, una novia comprometida y trabajo estable, había un verdadero monstruo. Esa parece ser la descripción que le cabe a Julio Nicolás S., un técnico químico de 31 años que vive junto a su madre en una coqueta casa de Capitán Bermúdez, está empleado en el área de calderas de una reconocida empresa del cordón industrial y que fue detenido la noche del lunes acusado de una saga de ataques sexuales en perjuicio de menores de edad y cometidos tanto en la zona donde vive como en la ciudad de Rosario. Ante la policía, que le seguía los pasos a partir de cuatro denuncias, el muchacho reconoció ser autor de al menos ocho violaciones y seis tentativas en los últimos doce meses, aunque admitió que hace unos tres años que viene cometiendo sus aberraciones.

Según el comisario Sergio Di Franco, jefe de la Agrupación de Unidades Especiales de la Unidad Regional XVII con asiento en San Lorenzo, a este hombre se lo buscaba a partir de cuatro denuncias por hechos cometidos en Capitán Bermúdez y Fray Luis Beltrán. "Teníamos su descripción física y los datos del auto en que se movilizaba para atacar a sus víctimas: un Volkswagen Gol de dos puertas, color plateado y los números de la patente", dijo el pesquisa.

Atrapado

Ya en la Jefatura sanlorencina, Julio Nicolás S. se quebró y empezó a contar sus andanzas del último año. Según los registros primarios de la policía, el primero de los hechos ocurrió en marzo de 2008 y el último de la saga el pasado viernes 15 de mayo. Así pudo comprobarse que en el último año habría sido autor de dos tentativas de violación (una en Bermúdez y otra en Beltrán) y dos violaciones (en las mismas localidades) además de un tercer hecho de abuso que no fue denunciado. También "confesó ser autor de cinco vejaciones y al menos cuatro intentos en la ciudad de Rosario, aunque aclaró que su conducta data de unos tres años atrás", recordó el jefe policial.

Engaños

En tanto, a las adolescentes de Rosario "las contactaba vía mail o chat ofreciéndoles trabajos en boliches o cíbers de los que decía ser dueño y las citaba en algún bar de la ciudad donde tomaban algo. Después les ofrecía llevarlas hasta su casa y ya arriba del auto desviaba su camino para terminar en algún lugar alejado donde las sometía", contó Di Franco. Y agregó que, según relató el acusado, "en los últimos hechos, para evitar que las chicas se resistieran, una vez en el auto las obligaba a sacarse la ropa y de esa manera evitaba que pudieran escapar".

La perversión de Julio Nicolás S. no concluía en la violación. El muchacho, además de robarles a sus víctimas las pocas pertenencias que llevaban consigo (algo de dinero y los celulares), las filmaba con su teléfono celular y después descargaba las imágenes en su computadora, que fue secuestrada por orden del juez de Instrucción Eduardo Filocco. "Según la investigación, a una sóla de sus víctimas intentó extorsionarla con esas imágenes, pero no por dinero sino para volver a encontrarse con ella y tener relaciones consentidas", comentó Di Franco.

En la casa del muchacho, ubicada sobre calle Ecuador, en la zona ribereña de Capitán Bermúdez, también fue secuestrado un cuaderno con prolijas anotaciones en las que Julio Nicolás S. llevaba registro de las chicas abusadas y que ahora servirá de prueba en su acusación.

Acerca del modus operandi que utilizaba el imputado, Di Franco dijo que actuaba de una manera en el cordón industrial y de otra en Rosario. "En la zona de Bermúdez y Beltrán el muchacho salía a dar vueltas en su auto por la noche, cuando terminaba de trabajar, y cuando detectaba a alguna jovencita en las paradas de colectivos se bajaba del vehículo para preguntarle por alguna calle de la zona. Después las amenazaba con un arma blanca y las obligaba a subir al Volkswagen para llevarlas a algún lugar descampado y allí violarlas a bordo del vehículo. En el caso de que las chicas se resistieran las hacía bajar sin ejercer más violencia física", dijo el investigador. Pero el encontrar a Julio Nicolás S. parece haber sido un hecho fortuito: "Alrededor de las 20 del lunes este muchacho llegó en el auto en cuestión a la estación de servicios YPF que se levanta en al acceso sur a San Lorenzo. Dio la casualidad que allí había una patrulla policial cargando nafta y que una de sus víctimas estaba en el minimarket. Cuando la chica lo vio, salió corriendo y a los gritos alertó a los policías que lo apresaron sin que el hombre se resistiera", relató Di Franco.