Policiales

La detuvieron por pegar carteles pidiendo justicia por el crimen de su hija y su nieta

Cristina Ojeda fue demorada por averiguación de antecedentes. El doble homicidio fue en enero de 2013, cuando dos delincuentes mataron a la mujer y a la niña "a martillazos".

Jueves 26 de Febrero de 2015

Cristina Ojeda, madre y abuela de las víctimas de un doble crimen ocurrido en 2013 en barrio la Lagunita, fue demorada por personal policial cuando se encontraba pegando afiches en reclamo de justicia.

"Estoy súper nerviosa, lo único que vine a hacer es a pegar carteles a dos años de la muerte de mi hija y mi nieta, a pedir justicia pegando simples carteles", sostuvo la mujer.

Cristina fue demorada por averiguación de antecedentes cuando fue sorprendida mientras pegaba pequeños afiches con la leyenda: "A dos años del cruel y brutal asesinato de Laura López no nos olvidamos, seguimos pidiendo justicia y para que nadie pase nunca más por ese calvario".

La mujer estaba especialmente contrariada porque se encontraba realizando la pegatina sobre unas gigantografías de candidatos para las próximas elecciones. "Si los políticos quieren ser visualizados con gigantografías porque están en campaña política, las víctimas cuánto más quieren ser visualizadas en su pedido de justicia", sostuvo.

"Nadie está moviendo la causa hace más de tres meses", denunció, y dijo que su única ambición es que "los asesinos paguen por el doble homicidio, por haber destruido mi vida matando a mi hija y mi nietita, que como consecuencia de eso falleció también mi padre. Yo perdí toda mi familia por dos despiadados asesinos".

Recordó que los delincuentes "entraron recontra drogados para llevarse una DVD y una PlayStation, que fue lo único que se llevaron; los mataron a martillazos".

Laura Marisol López y su hija Mía, de 4 años, fueron asesinadas a golpes el domingo 20 de enero de 2013 en su casa del pasaje 1851 al 6600, en barrio La Lagunita. La joven de 27 años se alistaba para ir a trabajar cuando fue sorprendida por intrusos que entraron a su casa. Laura fue encontrada muerta en el baño y Mía estaba en un pasillo. Ambas presentaban golpes y heridas punzocortantes. El hijo mayor de Laura, de 7 años, salvó su vida.

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