Martes 17 de Septiembre de 2013
"Esto es una entregada, dame los dólares", escuchó adormilada Mercedes Gatti de parte de uno de los tres hombres que ayer a la madrugada irrumpieron en su casa de Soldini. En escasos minutos, la jubilada de 75 años quedó a merced de los intrusos que sin obstáculos a la vista revolvieron toda la propiedad en búsqueda de elementos de valor. Así huyeron, luego de una hora, con unos cinco mil pesos en efectivo y joyas.
Mercedes vive en una amplia vivienda de Estanislao López al 800, frente a las vías del ferrocarril. A las 4 de ayer, la mujer dormía plácidamente cuando la luz tenue de una linterna se posó en su cara. Sorprendida, apenas pudo distinguir la silueta del intruso que sostenía el foco.
Enseguida, el recién llegado con el rostro cubierto con un pasamontañas anunció sus verdaderas intenciones. "Quedate tranquila, que no te vamos a hacer nada", le dijo el maleante. La dueña de casa no opuso resistencia.
Batida. En el siguiente paso el delincuente le exigió los "dólares" que guardaba en la casa, un recurso retórico con el cual los delincuentes que incursionan en este tipo de delitos pretenden quebrar a sus víctimas para que les allane el camino a los supuestos ahorros que pueda guardar en la casa.
"Esto es una batida. Decime dónde tenés la plata", le ordenó el asaltante, a pesar de los intentos de Mercedes para que el ladrón se convenciera de que ella no es una mujer rica.
Fue entonces cuando entraron en acción dos cómplices del primer ladrón. Mercedes todavía estaba en la cama cuando la maniataron. "Me ataron los pies y las manos con medias de nailon, un chal y con el cable del teléfono", explicó Mercedes a LaCapital.
Entonces, los recién llegados recorrieron todos los rincones de la casa en búsqueda del botín que planeaban llevarse. El intento resultó exitoso para los intrusos cuando encontraron unos cinco mil pesos que la dueña de casa tenía ahorrados y algunas alhajas que eran "regalos" del esposo de Mercedes que ya falleció.
Huellas. Una hora después de haber ingresado en la vivienda, los intrusos recogieron la llave de una puerta que se conecta con un patio y se marcharon sin que sus movimientos pudieran ser advertidos por los vecinos.
Mercedes quedó sola con las luces encendidas sin poder moverse. Un muchacho que pasó por la casa rumbo a su trabajo observó que la persiana de la ventana del comedor estaba forzada y levantada. Presumió que a Mercedes la habían asaltado y entonces fue hasta la subcomisaría 6ª para denunciar el atraco. Quince minutos después, los agentes de esa seccional acudieron a la propiedad de la mujer y la liberaron de las ataduras.
Ayer a la mañana las huellas del paso de los maleantes eran visibles en el hall de la casa. Varias cajas de cartón apiladas eran la muestra del desorden que provocaron los intrusos.
En el patio delantero Zoilo, un perro Rotweiler, correteaba de un lado a otro y parecía un buen guardián. Sin embargo, la dueña de casa se lamentaba de que no hubiera hecho honor a sus antecedentes. "Ni se mosqueó", se quejó.
Una modalidad conocida
Mercedes Gatti señaló que el atraco que sufrió no es el único que ocurrió en los últimos meses en Soldini, un pueblo de unos tres mil habitantes ubicado 16 kilómetros al sudeste de Rosario. “Hace unos días se metieron a robar en la casa de los dueños de una empresa de camiones”, comentó la mujer.