Policiales

La creación de lo inhumano

Miércoles 30 de Enero de 2008

La angustia lleva a bordes peligrosos. La vida de Antonio Muñoz se ha perdido trágicamente. Pero es temerario para el orden democrático apresurarse a sacar conclusiones. Sabemos que hay un chico detenido por el crimen. Pero deberán declararlo responsable de lo que le atribuyen para decir que fue él. Si queremos vivir en el marco de la ley y no en la selva tendremos que esperar y evitar las tentaciones fáciles que genera el miedo.
  Decir que este chico es un monstruo, o un “ente”, es negarle estatuto de persona. El que quiera usar esos motes tendrá que saber que su ira no lo hace más humano. Lo coloca en la ilegalidad. Porque la ley nacional 26.061 de Protección de los Derechos del Niño no sólo no niega condición humana ni al que comete el delito más terrible sino que lo supone recuperable. Esto no implica afirmar que el protagonista de algo tan brutal no debe tener sanción. Los agitadores de esas consignas sugieren, con trampa, que pararse en la legalidad es ser concesivo.
  No es ingenuo, sin embargo, ese discurso. Negarle condición humana al acusado de un delito llamándolo “ente” implica abrir la vía de cualquier represalia. Toda crueldad que el sistema descargue no será, en definitiva, contra un semejante. Será contra un monstruo. En tal caso no habrá nada que lamentar. Si convertimos al acusado en un “ente” su exterminio no parecerá tan grave. Si se pierde un “ente”, en verdad, nada se pierde.
  A ese confín totalitario conduce ese discurso falaz que sitúa el problema en el efecto y no en la causa. Estos actos trágicos son de chicos que vienen de la miseria y van hacia ella. El pasado brutal y el futuro negado tienen mucho que ver en ellos. Clamar a legisladores y jueces que endurezcan manos y agraven penas ya se probó como una chapucería inservible con las leyes Blumberg de 2004. ¿No será esa inhumana negación de derechos lo que hay que remover para dejar de producir “entes” que matan?

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario