Policiales

La condenan por idear un crimen con un sicario de Villa G. Gálvez

Vanesa Galván recibió perpetua como ideóloga del asesinato de su pareja en Esquina (Corrientes). El ejecutor sería un joven muerto cerca de Rosario.

Domingo 16 de Diciembre de 2018

El 4 de agosto de 2016 Ramón López, un trabajador de 34 años, volvía a su casa de barrio La Providencia, en las afueras de la localidad correntina de Esquina, cuando fue asesinado con dos balazos por la espalda. El crimen sacudió a los 27 mil vecinos de esa ciudad distante 440 kilómetros de Rosario, hasta donde llegó el hilo investigativo del hecho. Casi de inmediato Vanesa Soledad Galván, conocida como "Peti", de 29 años y concubina de la víctima, fue detenida y sindicada como la autora intelectual del asesinato. Desde entonces la principal hipótesis fiscal fue que la mujer había contratado a un sicario para que matara a su pareja y la pesquisa apuntó a que ese hombre, el ejecutor del homicidio, era Gustavo Daniel Alegre, un correntino de Esquina de 28 años que se había mudado al barrio La Rana, en Villa Gobernador Gálvez. Entonces la policía puso sus ojos sobre el muchacho que, una semana después del crimen de López, fue asesinado con un balazo en la cabeza y su cuerpo apareció al costado de un camino en la zona rural de Alvear. Dos años después aún pudo determinarse si se suicidó o fue víctima de un homicidio y nunca hubo detenidos por el hecho.

Vanesa Galván, en tanto, nunca recuperó la libertad y el miércoles el Tribunal Oral Penal de Goya la condenó a prisión perpetua al entender que fue partícipe necesaria del delito de homicidio calificado por el vínculo. El tribunal integrado por los jueces Darío Ortiz, Julio Angel Duarte y José Luis Acosta demoró poco más de un minuto para leer la sentencia que estuvo en sintonía con el pedido de pena solicitado por la Fiscalía y la querella. Galván quedó detenida en el "Instituto Pelletier", la única cárcel de mujeres de Corrientes por manda a matar a Ramón López, quien tenía dos hijos pequeños. Uno quedó al cuidado de su madre y otro de uno de los hermanos de la víctima.

Tiros en la madrugada

Esquina se presenta como un paraíso para el amante de la naturaleza, la playa y la pesca. Un paraje de ensueños en medio de un delta natural donde confluyen los ríos Paraná y Corrientes. Allí Ramón López trabajaba en un aserradero cercano a la vecina ciudad de Bella Vista, y vivía junto a Vanesa Galván y sus dos hijos en una casa del barrio La Providencia. El 4 de agosto de 2016, alrededor de la 1.30, el hombre regresaba a su casa junto a un compañero de trabajo. Ambos descendieron de un ómnibus y caminaron charlando dos cuadras hacia el interior de la barriada.

En inmediaciones de calles Los Sauces y Serrano Soto, a unos 250 metros de la ruta nacional 12, los hombres se separaron para dirigirse cada uno a su domicilio. El compañero de López contó que cuando había caminado 30 metros escuchó al menos nueve detonaciones de un arma de fuego. Era una pistola Luger calibre 9 milímetros de acuerdo a las vainas recolectadas por los investigadores. Y dijo también que vio cómo una moto se perdía en la oscuridad rápidamente con las luces apagadas. El corrió hacia López, quien agonizaba con dos tiros en la espalda sobre la vereda de la capilla Divina Providencia. "Me mataron, me mataron", le balbuceo la víctima, que murió en el lugar.

El caso quedó en manos de fiscal de Goya Carlos Gallardo, quien a las pocas horas ordenó la detención de "Peti" Galván como sospechosa de haber tenido relación con el asesinato. La hipótesis del fiscal incluyó a Gustavo Alegre, quien de niño había vivido en Esquina y con quien la mujer había mantenido contactos vía WhatsApp. En principio, fuentes policiales indicaron que "Peti" había admitido el crimen, sin embargo se abstuvo de declarar en el proceso judicial.

Tanto en la investigación del fiscal Gallardo como en el juicio oral que duró cuatro jornadas se determinó que Alegre, el vecino afincado por entonces en Villa Gobernador Gálvez, estuvo el 4 de agosto de 2016 en la ciudad de Esquina. Inclusive posteó en su perfil de Facebook una selfie en la costanera correntina. Además, la dueña de una pensión lo ubicó en la ciudad y aportó que en junio de 2016, meses antes del crimen, había dormido en el mismo sitio y que la persona que le hizo la reserva había sido "Peti" Galván. Sin embargo, a lo largo del debate no quedó acreditado que Alegre haya sido la persona que mató a López.

Vanesa Galván había sido procesada por el juez Gustavo Vallejos como autora de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por precio o promesa remuneratoria y agravado por el uso de arma de fuego. La defensa de la mujer sostuvo que debió ser acusada a título de instigadora o autora intelectual del crimen.

Un balazo en la cabeza

La semana siguiente al crimen de Ramón López en Esquina, Gustavo Alegre era buscado por la policía correntina en algunos barrios rosarinos y de Villa Gobernador Gálvez, donde el hombre volvió para seguir haciendo su vida.

Alegre había nacido en Esquina pero a los 14 años emigró de Corrientes en busca de nuevos aires y recaló en la casa de unas tías, en el barrio La Rana de Villa Gobernador Gálvez. Allí terminó de estudiar y llegó a cursar el primer año en el Instituto de Seguridad Pública de la Provincia de Santa Fe (Isep) porque quería ser policía. Pero la carrera de los uniformados le dejó de interesar rápido y abandonó. Entonces comenzó a trabajar en una agencia de seguridad privada. Era reconocido porque en su espalda lucía un tatuaje de San La Muerte. Además era un fanático practicante del sanda, un arte marcial oriental con técnicas de combate libre.

El lunes 8 de agosto de 2016 su pareja se presentó en la subcomisaría 26ª para realizar una denuncia por averiguación de paradero luego de que el hombre no se presentara a trabajar. Un día más tarde la mujer ratificó la denuncia en Fiscalía. La madrugada del jueves 11 de agosto el cuerpo de Alegre apareció en un montecito que se levanta al costado del camino que une Villa Gobernador Gálvez con Alvear. Estaba sentado entre los arbustos, cruzado de piernas y brazos, con un disparo en la cabeza, con orificio de entrada y salida. Llevaba puesta una pistolera de poliamida pero no tenía arma. Entre sus ropas tenía su billetera y la documentación como legítimo usuario de un arma de fuego. Tampoco se encontró su moto. Alegre tenía dos pequeños hijos de diferentes parejas, según contaron los vecinos que lo conocían en barrio La Rana de Villa Gobernador Gálvez.

Fuentes cercanas al caso indicaron en aquel momento que tras el asesinato por el cual lo acusaban en Esquina, Alegre estuvo refugiado en una humilde vivienda de La Ribera y la bajada Maipú, un territorio costero de Villa Gobernador Gálvez bajo el control del barra brava de Newell's apodado "Checho".


¿Crimen o suicidio?

Dos años y cuatro meses después de que el correntino Gustavo Alegre apareciera muerto en un camino rural de Villa Gobernador Gálvez, aún "no pudo determinarse si se suicidó o si fue víctima de homicidio", según confiaron fuentes cercanas a la investigación. Se indicó que se analizaron varias veces los informes de autopsia y de trayectoria del balazo fatal sin poder arribarse a una conclusión. Fuentes tribunalicias indicaron que el mes pasado desde Fiscalía se remitió el expediente de Alegre a un asesor criminalístico contratado por el Ministerio Público de la Acusación para que analice lo producido en la causa y tratar de llegar a una conclusión sobre la mecánica de la muerte.

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