Martes 07 de Octubre de 2008
"Estamos absolutamente convencidos de que estos lugares tienen que clausurarse definitivamente. Los lugares de reclusión de imputados tienen que ser lugares para la recuperación como bien dice la Constitución", dijo ayer el gobernador Hermes Binner al clausurar definitivament el pabellón psiquiátrico de la cárcel de Coronda, conocido como el corralito, un lugar sumamente cuestionado a lo largo de sus 23 años de existencia.
De acuerdo a fuentes oficiales, los internos que estaban alojados en el pabellón ahora clausurado fueron derivados a distintas dependencias del sistema de salud pública de la provincia: los hospitales psiquiátricos Irigoyen Freyre, de Oliveros; Agudo Avila, de Rosario; y Mira y López, de Santa Fe.
El pabellón psiquiátrico había sido creado en enero de 1985 en el marco de un convenio celebrado entre los entonces ministerios de Salud y Medio Ambiente y de Gobierno. La idea era alojar y brindar asistencia a personas declaradas penalmente inimputables en situación de cumplimiento de una medida de seguridad, como así también a aquellas personas consideradas penalmente imputables en situación de padecimientos en su salud mental.
Sin embargo, su uso fue degenerando con el paso del tiempo y arreciaron los cuestionamientos por parte de distintos organismos nacionales e internacionales y de derechos humanos, que denunciaron oficial y judicialmente la ilegalidad del espacio y la situación de vulnerabilidad de los derechos fundamentales de las personas allí alojadas.