Viernes 18 de Marzo de 2016
"La relación entre José Gómez y su hijo estaba marcada por la sumisión. José era un marido y un padre abusador. Un tirano absoluto que siempre sometió a su familia. Era alcohólico y cocainómano. Sus niveles de agresión y violencia aumentaban en esas ocasiones y todos fueron dejando la casa porque el contexto de violencia era insoportable". Esa dramática situación fue expuesta ayer por Gustavo Franceschetti, el defensor oficial de Elías Gómez, en el inicio del juicio oral y público en el que se pondera la conducta penal del muchacho de 22 años, acusado de matar a machetazos a su padre en agosto de 2014, en una casa de Nuevo Alberdi Oeste.
Ayer a la mañana Elías se sentó frente a los jueces Gustavo Pérez de Urrechu, Juan Carlos Curto y Mónica Lamperti acusado de homicidio calificado por el vínculo, un delito que tiene una pena de reclusión perpetua. Esa condena fue la que pidió el fiscal Adrián Spelta. Para fundamentar el requerimiento señaló que el muchacho que mató de 36 machetazos al padre "actuó con una crueldad rayana con el ensañamiento". Pero para Franceschetti y la defensora pública Maricel Palais, la situación fue totalmente opuesta y pidieron la absolución de Elías por "la grave perturbación de la conciencia en el momento del hecho".
Noche trágica. La madrugada del 22 de enero de 2014 Elías comenzó a discutir con su padre, de 47 años, en la casa de pasillo de Suárez y Bouchard que compartían, en el noroeste de la ciudad. Poco después, en la habitación de su padre, el muchacho agarró un machete y le asestó 36 golpes. La autopsia determinó que José tenía "14 heridas en su cuerpo y otras tantas en el cuello, con cortes tan profundos que llegaron a la columna vertebral".
Con su padre muerto en la cama, casi decapitado, Elías se cambio de ropa y se fue a la casa de un amigo. A las 8 del día siguiente ese joven lo acompañó hasta la subcomisaría 2ª, donde Elías se entregó y relató lo ocurrido. Entonces los policías fueron a la casa y se toparon con el cuadro fatal. Elías, un pibe que se ganaba la vida haciendo changas como jardinero, quedó detenido.
En la audiencia de ayer se exhibió un video en el cual el muchacho relata ante el juez Negroni y el fiscal Spelta los tormentos que padeció de parte de su padre y describe cómo se desató el incidente trágico.
Conflictivo y violento. Elías señaló que José, quien trabajaba en el Club Naútico, era un hombre conflictivo, que "había tenido problemas con los vecinos y amenazado de muerte a un compañero de trabajo".
También explicó que las peleas con su padre eran frecuentes y que el día del crimen su papá "estaba muy enojado por el trabajo. Se descargaba conmigo porque no tenía amigos", comentó. "Me estaba tratando muy mal. A las 10 de la noche me fui con Lucas y Nicolás, mis dos mejores amigos, a la plaza Rucci. Volví a mi casa a la 0.30 y comencé a discutir con mi papá en el comedor", explicó Elías.
¿Cuándo la pelea verbal se transformó en física?, le preguntó Spelta. "Mi papá fue a su pieza y yo entré al dormitorio. Mi papá estaba al lado de la cama, no recuerdo si sentado o parado, del lado de la ventana. Creo que estaba fumando marihuana mientras contaba plata. Me decía «te voy a cagar trompadas». En la mesita de luz tenía un machete, una cuchilla, un bate de béisbol y un palo con alambre. Fue algo que duró un minuto", describió.
"Mientras le pegaba los machetazos me decía «hijo de puta»". Luego de matar al padre, el pibe tapó el cuerpo y se cambió de ropa. "Yo estaba en boxer y me cambié porque tenía mucha sangre en el cuerpo. Mi papá tenía mucho olor a vino", contó. Elías fue a la casa de un vecino. "El me abrazó, pero no le pude contar nada. Pero suponía que podía pasar algo porque sabía lo que estaba viviendo", dijo.
Solo y maltratado.PUNCTUATION_SPACEEn su alegato, Franceschetti brindó un relato desgarrador del contexto de violencia en que se desarrolló la vida de Elías. "La madre y sus tres hermanos se fueron de la casa por el maltrato a los que eran sometidos. Desde los 14 años se quedó solo con su padre. Fue callado, humillado y maltratado. Elías intentó escapar de diversas formas. Tuvo intentos de suicidio, se refugió en la casa de la madre, ingresó a una iglesia evangélica, pero siempre fracasó en esos intentos. Entonces volvió a vivir con José. Los roles se desdibujaron. Se transformó en su sirviente porque se ocupaba de la casa y de la comida y fue el único destinatario de la furia y la violencia del padre".
En otro tramo de su exposición, el defensor regional señaló: "Ocupó el mismo lugar pasivo que antes tuvo la madre. Nunca tuvo fuerzas para confrontar a ese padre que se había cansado de castigar físicamente a toda la familia. Que amenazaba de muerte a quien se le acercaba, que dormía con un bate de béisbol junto a la mesita de luz y un machete dentro de su habitación".
Franceschetti planteó que Elías mató al padre bajo una "emotividad muy fuerte que le nubló la conciencia". Y que "debería ser considerado inimputable al momento de cometer el hecho. Para declarar a una persona inimputable no debe tener una enfermedad mental. Puede ser por embriaguez".