Lunes 01 de Junio de 2009
Buenos Aires.— Unas 25 personas serán sometidas a juicio oral acusadas de
haber integrado una banda mixta compuesta por civiles, técnicos en telefonía, policías
federales y hasta un agente de la Secretaría de Inteligencia (Side) que cometió millonarias estafas
a clientes de bancos en el extranjero. Los estafadores desconectaban los teléfonos de titulares de
cuentas en el extranjero, solicitaban a esos bancos la transferencia de fondos a otras cuentas y
enviaban un fax con datos personales del solicitante. Así lograron mover más de un millón de pesos,
aunque no en todos los casos llegaron a retirarlo.
La clave de la estafa consistía en desviar la línea telefónica de los
clientes bancarios. Así, cuando desde las entidades financieras intentaban contactarlos para
confirmar si habían pedido una transferencia, los estafadores atendían en su nombre. De modo que
las víctimas fueron embaucadas mientras tenían el teléfono roto.
La banda operaba con contactos en la empresa Telecom (que desbarató el
fraude al denunciarlo en noviembre 2005) y en la Policía Federal, donde se obtuvieron copias de
documentos y pasaportes que eran faxeados a los bancos junto al pedido de transferencia de fondos.
La causa por la sincronizada estafa de “la banda de los
simuladores”, como se conoció el caso en los Tribunales Federales, fue investigada por
el juez Daniel Rafecas. El proceso ahora fue elevado a juicio oral y recayó en el Tribunal Oral
Federal Nº 6, que deberá poner la fecha de inicio de las audiencias.
Entre los procesados se encuentran Marcelo Pizzini y el abogado Fabián
Goncálvez, considerados jefes de la organización y detenidos en Devoto.
Paso a paso. Las maniobras comprobadas en los más de 70 cuerpos de
actuaciones se iniciaban con el desvío del servicio de telefonía fija de los clientes. Esto era
realizado por técnicos que desconectaban el cable en las cajas de la vía pública, dejaban al
usuario sin servicio y en ocasiones reconectaban la línea a un teléfono portátil.
Entonces se hacían pasar por los titulares para realizar pedidos de
transferencia de sus cuentas en el exterior, tanto a través de llamados telefónicos como vía fax.
“Para ello contaban con precisa información de los titulares y de las cuentas”, dijo
una fuente judicial. Esos pedidos “llevaban firmas falsificadas o escaneadas y consignaban
los teléfonos donde comunicarse para confirmar las órdenes de giro bancarios”, dijo una
fuente judicial.
Así lograban que la llamada no fuera atendida por el cliente cuando el
personal bancario intentaba confirmar la solicitud. A veces atendían directamente los imputados. El
dinero era trasladado a otras cuentas que se consignaban en notas cursadas por fax a las que los
defraudadores tenían acceso.
Las solicitudes iban acompañadas, en muchos casos, de reproducciones
falsas del DNI de los titulares o verdaderas de sus pasaportes. “En estos casos se comprobó
habían sido desprendidos de los legajos de la Policía Federal o que directamente el legajo estaba
extraviado”, dijo el investigador. (Télam)