Policiales

Juzgan en diciembre a acusados del tiroteo homicida a micros de Newell's

Según la causa querían asesinar a Diego “Panadero” Ochoa. Pero mataron a un chico de 14 años. Los implicados son siete y habrá 80 testigos. Un caso que mezcla violencia y el mundo de las drogas.

Sábado 22 de Octubre de 2011

A casi dos años del asesinato de Walter Cáceres, el chico de 14 años asesinado en una balacera contra micros de hinchas de Newell's en el acceso a Rosario, siete acusados por distintos delitos ligados a ese episodio se sentarán en un juicio oral y público, previsto para la segunda semana de diciembre. El trámite se desarrollará casi con certeza a partir del 12 de ese mes. Entre los que responderán por el homicidio del pibe, que ocurrió el 4 de febrero de 2010, están Claudio Pájaro Cantero, uno de los hijos del apuntado como líder de la Banda de los Monos de barrio Las Flores.

Al menos 80 testigos desfilarán ante el tribunal integrado por los jueces José Luis Mascali, Edgardo Ferttita y Julio César García. El juicio tendrá una duración estimada en diez días. Los miembros del tribunal deberán resolver si algunos testimonios se dan a puertas cerradas. "Serán testigos muy específicos y la preservación de esos dichos será para que no se entorpezca el desarrollo del juicio", explicó un vocero tribunalicio. Actuarán como fiscales Ana Rabin y Nora Marull.

Los siete acusados llegan con tres imputaciones distintas. A Claudio Pájaro Cantero, Carlos Chino Fleitas y César Raúl Marchetti les imputan ser coautores de homicidio calificado por el uso de armas de fuego en concurso real con los delitos de lesiones graves agravadas y lesiones leves, en concurso ideal con el delito de daño agravado. Todas estás acusaciones son agravadas por el uso de armas de fuego. El policía Pablo Ramón Aguilera y Mario Germán Solomón tienen los mismos reproches pero como participes secundarios. Y los hermanos Jonathan y Alejandro Cardozo, está acusados por el delito de encubrimiento.

Balas y lluvia. La madrugada del 4 de febrero de 2010 fue tempestuosa en Rosario. A las 3 de la mañana buena parte del convoy que traía desde Capital Federal a los hinchas rojinegros, que volvían de un partido con Huracán, pasaban por el barrio Las Flores sobre la autopista. Una tempestad de plomo calibre 9 milímetros los sorprendió e hizo blanco en dos micros y algunos autos que habían quedado sobre la banquina.

Los balazos iban dirigidos al líder de la barra brava leprosa, Diego Panadero Ochoa. Sin embargo, quienes fueron alcanzados por los proyectiles fueron dos hombres que sufrieron heridas leves -Diego Malkovich (28) y Carlos Muratovic (42)- y Walter Cáceres, un chico de 14 años que recibió tres tiros y murió un día más tarde. La maniobra se le atribuyó a la Banda de Los Monos, que tuvo su epicentro de acción en Las Flores en negocios de estupefacientes.

La causa recayó en la jueza de Instrucción Roxana Bernardelli, pero se acumuló en el juzgado de Raquel Cosgaya por el antecedente de un implicado. La clave fue un hecho fortuito. Una muchacha llegó ante la jueza Bernardelli y denunció a su pareja -el Chino Fleitas- por violencia doméstica. Pero añadió que el Chino era vendedor de drogas y que su protector era el Pájaro Cantero, hijo del apuntado líder de Los Monos.

También contó que el Chino pagaba a la comisaría 11ª de modo regular para vender droga sin obstáculos, lo que costó la cabeza al jefe de la seccional y su secretario. La mujer dijo que había escuchado como se había organizado la emboscada para asesinar al Panadero Ochoa.

Ese testimonio vertebró la pesquisa de Cosgaya. Permitió establecer, para la magistrada, que hubo un acuerdo con propósito homicida entre Ariel Cantero y Fleitas. El primero habría prometido 10 mil pesos al segundo para consumar el atentado. El propósito de la acción era dar muerte a Diego Panadero Ochoa, actual líder de la barra brava rojinegra.

Detenciones en el fango. Cuatro días después del crimen, el 8 de febrero, fueron detenidos tres hermanastros de Fleitas: Pablo Aguilera y Emilio y Jonathan Cardozo. El primero recibió falta de mérito y los Cardozo fueron procesados por encubrimiento. Un día más tarde, el 9, cayó preso el cabo primero de la policía rosarina Guillermo Dionisio Aguilera, tío de Fleitas, de 44 años. En su celular había fotos de armas tomadas que muestran a Fleitas y Aguilera en casa de éste. El 11 de febrero el Chino Fleitas se presentó en tribunales y quedó preso.

El peritaje de varios teléfonos móviles que se le incautaron nutrió la pesquisa. El 30 de marzo fueron detenidos en barrio Las Flores, Ariel Máximo Cantero, El Ariel, y su hijo Pájaro. En la historia de Los Monos nunca antes sus nombres, apellidos y apodos estuvieron tan en boga en la prensa. El 14 de abril los abogados de la familia Cantero recusaron a la jueza Cosgaya. Eso fue desestimado.

El 19 de abril Cosgaya procesó a Ariel Cantero (instigación), Carlos Fleitas (ejecutor y organizador), Guillermo Aguilera (partícipe), Leandro Vinardi (ejecutor), Juan Pintos (encubrimiento) y Rubén Ramón Gómez (amenazas). Otros siete imputados fueron desligados y recuperaron la libertad, entre ellos, Claudio Pájaro Cantero.

A final de julio la Sala II de la Cámara Penal ratificó los seis procesamientos pero aclaró que las pruebas eran mínimas. El 31 de julio, Ariel Guille Cantero, segundo hijo del líder del clan y prófugo desde marzo, fue detenido en Granadero Baigorria. Un mes después fue liberado con falta de mérito. Tras tres meses en libertad, el Pájaro Cantero fue detenido nuevamente, al encontrar la jueza Cosgaya nuevos elementos que lo comprometían con el hecho.

Audiencias con convocatoria

La última detención en el caso a juzgarse en diciembre se produjo el 20 de septiembre de 2010 cuando Mariano Germán Salomón, de 42 años, fue apresado por sus vínculos con los presuntos autores de la emboscada. A principio de diciembre lo procesaron como partícipe necesario. En mayo último, Salomón fue excarcelado bajo la figura penal de la sustitución de la prisión preventiva y llegará al juicio en libertad.

El 12 de diciembre, fecha probable de inicio, será el tiempo propicio para presenciar uno de los dos juicios orales y públicos más esperados de este año. Por lo que significó el asesinato de Cáceres en la sensación térmica social. Por lo que significó la reiterada mención del apellido Cantero y sus conexiones, en el mundo del delito. Y por todo lo que distintos actores del casos salieron a contar sobre su lugar en el mundo.

También es una buena oportunidad para ver en acción a varios de los penalistas más mentados del sistema judicial en Rosario litigando en juicio oral y público. El otro juicio que se aguarda es el del caso de Roberto Pimpi Camino.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario