Policiales

Juicio a Tognoli: testimonios sobre allanamiento en cocina de cocaína

Proceso oral y público en Santa Fe. La segunda jornada del debate se centró en cómo fue detenido el supuesto narco Daniel "El Tuerto" Mendoza.  

Miércoles 16 de Septiembre de 2015

Falta de memoria e improvisación. Esos dos condimentos sobresalieron ayer en los testimonios brindados en la segunda jornada del juicio oral y público que el Tribunal Oral Federal de la ciudad de Santa Fe le sigue al ex jefe de la policía santafesina, Hugo Tognoli, y a otros cuatro procesados en igual cantidad de causas conexas que van desde la producción y el tráfico de drogas hasta la protección de narcos y la coacción a quienes denuncian esas acciones.

Nueve policías y dos jóvenes estudiantes prestaron declaración ante los jueces en el marco de dos de esos expedientes: el de la detención del changarín Fernando Torres en la terminal de ómnibus local cuando transportaba algo menos de dos kilos de cocaína; y el del arresto de Daniel "El Tuerto" Mendoza en el allanamiento a su casa de la localidad costera de Colastiné Norte, donde presuntamente funcionaba una cocina de cocaína y se secuestraron unos 13 kilos de esa droga además de precursores químicos, celulares, un arma y otros elementos.

Testigos. Por la mañana declararon los oficiales Matías Fernández y Daniel Tomás, el subcomisario Alejandro Tognollo y los estudiantes Diego Marega y Adrián Sandrigo, quienes fueron testigos de la detención de Torres en la terminal de ómnibus santafesina. Entre dudas, olvidos y algunas afirmaciones, los policías dieron cuenta de las tareas de observación que se realizaron sobre la casa de Mendoza, el seguimiento que se hizo al remís en el que Torres viajó desde esa vivienda hasta la terminal de ómnibus donde fue apresado y el allanamiento que el día después se hizo en la casa donde funcionaba una cocina.

"No recuerdo con quién estaba ese día en el móvil"; "llegué a la madrugada a la casa de Mendoza para acompañar a Tomás y creo que también estaba Helguero"; "no recuerdo si la cámara con la que filmamos la casa era nuestra o de la repartición"; "no sé cuántos procedimientos se hicieron en 2012 en los que se hallaron cocinas de drogas"; "no tenía conocimiento de que se estaba investigando a Mendoza". Esas fueron sólo algunas de las respuestas que brindó el oficial Fernández en su testimonio ante el tribunal conformado por José María Escobar Cello, María Ivón Vella y Luciano Lauría.

Fernández sí fue categórico al decir que la División Operaciones de la Dirección "tenía un registro de antecedentes e infractores" en el que estaba Mendoza desde 2009, que "varias veces los autos de la repartición usados para seguimientos se guardaban en sus casas para evitar que se los vincule a la repartición", y que "las órdenes llegaban desde nuestros superiores inmediatos y no desde el director", cargo ocupado por Tognoli.

A su turno, Tomás reconoció que hizo una observación sobre la casa de Mendoza donde funcionaba la cocina y que filmó cuando "una persona le da un objeto a otra que baja de un remís y se va hacia la terminal", aunque no supo describir cómo eran esas personas ni que marca y modelo era el remís que siguió con su auto, que filmó durante gran parte del recorrido, y que en ese momento avisó a su compañero Caraballo. También hizo mención al allanamiento del 12 de julio de 2012 en la casa de Mendoza y ahí supo que "ese era el hombre que había hecho la entrega del paquete" el día anterior al detenido Torres. Para corroborar esos dichos, la abogada Hilda Knaeblein pidió que se exhiba el video filmado por Tomás, en el que se vio, con poca claridad, la fisonomía de los hombres que concretan la supuesta transacción aunque aparece una tercera persona no descripta.

Antes del mediodía fue el turno del subcomisario Alejandro Tognollo, quien estuvo a cargo del allanamiento a la casa de Mendoza. Más allá de brindar datos sobre cómo ingresaron, cómo redujeron al imputado y cómo se asustaron porque "había dos perros que casi muerden al personal", contó acerca de lo secuestrado y remarcó que "nunca nos dieron órdenes de dejar de investigar a un sospechoso ni contraórdenes", dando a entender que Tognoli nunca frenó la pesquisa que derivó en el allanamiento de Colastiné.

Desmanejos. A la tarde el subinspector Julio César Acosta aportó más datos sobre el allanamiento a la cocina, los elementos secuestrados y el desmanejo que había en la repartición con el uso de los vehículos cuyo retiro de la dependencia era asentado en un libro pero una vez en la calle el mismo podía cambiar de conductor y ese movimiento no quedaba asentado en los registros.

Un testimonio clave fue el del comisario superior Carlos Pagano, quien no sólo dio pistas sobre la mala relación existente entre la denunciante Norma Castaño y el comisario Hugo Tognoli (ver aparte) sino también acerca de la investigación realizada sobre un quiosco de drogas en la zona norte de la ciudad de Santa Fe donde se vio a Mendoza en 2009 y de la casa sobre la avenida Galicia que tenía El Tuerto, cuya esposa fue detenida aquel año cuando salía de allí con cocaína. Asimismo Pagano, quien admitió que es apodado "Chino", sostuvo que fue él quien hizo efectiva la solicitud de allanamiento a la casa de Colastiné donde funcionaba la cocina después de que el sumariante diera cuenta por vía telefónica al juzgado federal sobre los resultados de la observación hecha sobre la vivienda.

También fue llamativa su declaración acerca de que "toda investigación es informada a los jefes para no superponer trabajos y coordinar con las otras reparticiones (Brigada Operativa o Inteligencia) y ellos son los que elevan los informes al subdirector y al director. Nosotros no tenemos relación directa con ellos. Cuando una investigación se judicializa, como fue la de Mendoza en 2009, ya no se puede esconder o dar marcha atrás porque es el juzgado el que da las órdenes".

Registro. Finalmente el oficial Carlos Ramírez explicó cómo funciona el registro de ingreso y egreso de los vehículos de la ex Drogas Peligrosas y, a partir de la exhibición de uno de esos libros, brindó detalles precisos y con horarios de lo hecho por el comisario José Luis Baella (otros de los imputados en la causa por coacción contra Norma Castaño), quien sacó el vehículo en el cual persiguió a Mendoza hasta la casa de la mencionada mujer el día en que se hizo una filmación luego viralizada en You Tube de ese encuentro con el supuesto fin de obligar a Castaño a retirar la denuncia contra Tognoli.

La declaración del sargento Walter Martínez no aportó mucho más a la jornada que puso broche a la primera semana de uno de los juicios más esperados en la provincia porque se está ventilando la supuesta connivencia de la policía con el tráfico de drogas y las coacciones en perjuicio de las personas que, tal como lo hizo Norma Castaño, denuncian ese presunto accionar.

El lunes que viene las partes volverán a verse las caras y, de no mediar inconvenientes, el martes 22 podría ser el día D ya que declararían la titular de Madres Solidarias y quizás el ex jefe de la policía santafesina.

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