Policiales

Juicio oral a una joven por matar a dos chicas al salir de un boliche

Se inician hoy las audiencias públicas. Rocío Ayelén Quiroz , de 22 años, llega al tribunal imputada de asesinar en 2011 a Eliana Zalazar y a Carolina Aranda.  

Miércoles 18 de Febrero de 2015

La conducta penal de Rocío Ayelén Quiroz, una joven de 22 años acusada de matar a balazos hace poco más de tres años a dos chicas en 27 de Febrero al 4100 después de salir de un boliche bailable de la zona por supuestos conflictos amorosos, comenzará a ser juzgada a partir de hoy en audiencias orales y públicas en los Tribunales provinciales. La joven llega a juicio después de que la Cámara de Apelación en lo Penal, a fines de 2012, rechazara los planteos presentados por su defensa. En tanto, Marcelo Nicolás Suárez, el muchacho de 23 años imputado de ser quien acompañaba a Rocío aquella trágica madrugada, vio favorecida su situación ya que los camaristas revocaron su procesamiento al entender que no existían "probanzas capaces de sostener un juicio de probabilidad" sobre su accionar.

La madrugada del 27 de agosto de 2011 Eliana Judith Zalazar, de 19 años, y Carolina Jessica Soledad Aranda, de 20, salieron tras pasar una noche a pura cumbia en Mogambo Bailable, el boliche que estuvo en bulevar Avellaneda y Rueda, el mismo galpón donde ahora funciona una iglesia evangélica. Poco después de las 5.30 las chicas caminaron hasta un carribar de 27 de Febrero al 4100, a sólo 200 metros del boliche, y compraron dos panchos. Tras ello se sentaron frente a una casa para comer tranquilas. Entonces una moto tipo enduro se detuvo frente a ellas. Manejaba un muchacho y como acompañante iba una joven que, sin bajar del rodado, empuñó una pistola calibre 9 milímetros y les disparó. A Carolina un tiro le perforó el corazón y a Eliana la alcanzaron cuatro proyectiles.

La imputación. Dos semanas después Rocío fue detenida. La investigación la condujo el entonces juez de Instrucción 11, Hernán Postma, quien en mayo de 2012 procesó a Rocío Quiroz como autora de homicidio agravado por el empleo de arma de fuego y portación de arma de guerra sin la debida autorización; y a Marcelo Nicolás Suárez como partícipe primario del mismo delito. Sin embargo, los defensores apelaron el fallo y el expediente llegó a la Cámara, donde la Sala IV (Rubén Darío Jukic, Daniel Fernando Acosta y Adeqlui Luis María Costa) ratificó el procesamiento de la chica y revocó la imputación sobre el joven.

Para el juez, Rocío cometió el crimen por una cuestión pasional. Hacía ya algunos meses que mantenía un entredicho con Carolina Aranda por un muchacho y aquella noche, al cruzarse en el boliche, los rencores afloraron. A Eliana, en tanto, le tocó estar en el peor de los lugares y en el momento menos indicado.

Para dictar la resolución, Postma tuvo en cuenta como elemento principal los dichos de Rocío en sede policial, donde admitió la autoría de los homicidios. Y reconstruyó lo que ocurrió aquella madrugada desde el momento en que los imputados y las dos víctimas se cruzaron dentro de Mogambo. De acuerdo con el relato judicial, Rocío y Marcelo se fueron en una moto blanca conducida por el muchacho hasta la casa de un amigo de él para buscar un arma de fuego. Luego regresaron hacia la zona del boliche, buscaron a las víctimas y desataron la tragedia.

En ese sentido, al declarar en Jefatura Rocío aceptó que los proyectiles tenían como único destino a Carolina Aranda, con la cual mantenía una disputa desde tiempo antes. "Admitió que con una de las chicas ya habían tenido una pelea y que esa misma noche se habían cruzado mal dentro de Mogambo y que a la otra piba no la conocía".

Apelaciones. Los defensores de Quiroz y Suárez apelaron la resolución, pero tanto la fiscal de Cámara como los representantes de la querella coincidieron en afirmar que había "elementos reunidos que permiten el dictado del juicio de probabilidad contenido en el procesamiento".

En ese marco, los camaristas valoraron testimonios recabados en la investigación que ubican a Rocío "teniendo un enfrentamiento personal por motivos sentimentales con Carolina Aranda". También la identificación que hicieron de la imputada los testigos directos del doble crimen ya sea por sus prendas de vestir y por ser "la novia de Arón" (muchacho que a su turno reconoció que Rocío era su novia). En consecuencia confirmaron la atribución del procesamiento.

Pero al abordar la imputación a Suárez, los camaristas criticaron la forma en cómo se llegó a él y pusieron en duda los materiales probatorios recabados. En ese sentido, el fallo sostiene que se lo vinculó por "un mero indicio" (el apodo de Perita) como quien conducía la moto desde la cual se efectuaron los disparos. Y dicen que eso, "en el mejor de los casos solo sirve para «orientar la investigación»".

Los camaristas agregaron oportunamente que "la policía no explica cómo y en base a qué elementos de juicio se llega a la convicción de que el mencionado Perita es Suárez, cuando en el interrogatorio sumario a Rocío Quiroz solamente se menciona ese apodo y que sería de «Empalme o Ludueña», en una total indefinición acerca del domicilio y demás datos de identidad del nombrado". Por eso, dijeron los jueces, "no existen probanzas capaces de sostener un juicio de probabilidad sobre el aludido más allá de las sospechas que puedan subsistir para continuar la investigación al respecto". Y entonces revocaron el procesamiento y la prisión preventiva que le habían dictado.

Audiencias. Así las cosas, a partir de las 8 de hoy Rocío se sentará en el banquillo de los acusados asistida por la defensora oficial Graciela San Miguel y acusada de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación de arma de guerra sin autorización. Enfrente estará el tribunal integrado por los jueces Edgardo Fertitta, Ismael Manfrín y Julio César García. Los responsables de la acusación son los fiscales Lucía Aráoz y Carlos Covani.

Rocío vivía en el barrio Godoy, en el oeste de la ciudad, pero la policía la encontró el 9 de septiembre de 2011 en la vivienda de un familiar en Alberdi. Eliana y Carolina, en tanto, eran amigas y vivían juntas desde un par de meses antes de sus muertes. Carolina era hija de un agente retirado de Prefectura Naval, trabajaba ocasionalmente como moza en el bar Pool 8, de Arijón y Balcarce, y era madre de una pequeña beba. Eliana estaba de novia, estudiaba en el secundario y, según contaron sus íntimos se la pasaba entre la casa de su mamá y la casita que compartían con Carolina.

Según la investigación, la noche previa al crimen el novio de Eliana las llevó en auto hasta 27 de Febrero al 4400, donde vive el padre de la joven. Luego las chicas fueron a Mogambo con la idea de regresar a dormir a ese lugar, a sólo cuatro cuadras del boliche. Pero surgió el altercado dentro del boliche desencadenando la última pelea que derivó en el doble homicidio.

“Es increíble que las mataran así a las dos”

“Mi hija no se metía con nadie, era una chica excelente, jamás tuvo problemas. Eramos una familia muy unida y feliz. Para mí ella era todo”. Cuando apenas habían pasado dos semanas del doble crimen, Edith Barreto habló con este diario sobre la muerte de su hija Eliana, deshecha de dolor y aún sin comprender qué había pasado. Tres años después, y tras la investigación que hoy desemboca en un juicio, la familia de la chica de 19 años participará de las audiencias orales como querellante, con la representación del abogado Aníbal Rodríguez.
  Eliana Zalazar y la joven acusada por el doble crimen, Rocío Quiroz, no se conocían. Según la pesquisa, el ataque se produjo por un conlficto previo entre la agresora y Carolina, una amiga de Eliana a quien ella acompañaba aquella noche. Las dos chicas fallecidas se habían conocido tres años antes en un boliche y “eran muy amigas”, contó entonces Edith.    
  “Carolina estaba viviendo en casa porque ella tenía una bebe de 2 años y se había peleado con su madre, así que Eliana le dijo que podía venir a vivir acá. Nunca escuché el nombre de esta Rocío. Sea como sea, no era para que esta chica matara a nadie. No entiendo nada”, lamentó desconsolada su mamá.
  Eliana era alumna de cuarto año de la escuela Juana Elena Blanco y estaba de novia desde hacía un año con un chico de 17 años. “Era una buena piba, muy dulce”, la recordó en aquel momento Germán Cardozo, también desconcertado por el doble crimen: “Es increíble que las mataran así a las dos, no lo puedo entender todavía”.

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