La conducta penal de Sergio Orlando Guzmán y de Josefina Beatriz Villalba, acusados de haber matado tres años atrás al jubilado Isaías Gabriel Retamar, de 81 años, en su casa del barrio Parque Casas, comenzó ser juzgada ayer en audiencias orales y públicas en los Tribunales provinciales. El hombre y la mujer llegaron al debate penal imputados del delito de homicidio en ocasión de robo.
El debate comenzó con la acusación del fiscal Enrique Paz, para quien está acreditado que a la 1 de la mañana del 3 de abril de 2009, los dos imputados ingresaron a la casa de Retamar, en Casiano Casas 1647, acompañados por otras tres personas (ver aparte). En ese sentido, dijo que Villalba planificó el atraco con los demás acusados e "invitó" a Ayelén R., una menor de 17 años, a participar del robo.
Según la reconstrucción judicial en la que se basa el fiscal, los dos hombres y las mujeres que participaron del hecho llegaron hasta la casa de la víctima en el Fiat Regatta gris de Guzmán, quien era vecino del anciano. Una vez allí, los hombres se escondieron y las mujeres golpearon la puerta con la excusa de que la menor tenía que ir al baño. La chica entró a la propiedad y cuando se estaba por retirar franqueó el ingreso de sus cómplices. "Lo empujaron, entraron y mientras algunos comenzaron a revolver los placares otros le ataban las manos y los pies a la víctima. Como el hombre gritó, lo amordazaron con una toalla provocándole asfixia mecánica", explicó el fiscal.
Luego de concretar el atraco los acusados se marcharon, pero los alaridos del anciano ya habían alertado a un vecino que llamó a la policía. Una patrulla del Comando Radioeléctrico acudió al lugar y en una redada por la zona apresaron a Guzmán y a Villalba. Al hombre le secuestraron una máquina de fotografiar que pretencía a Retamar y a la mujer una agujeadora. Además, en el vehículo del imputado fueron hallados otros elementos robados al hombre asesinado. Oviedo y Ayelén R., en tanto, fueron apresados algunos días después del episodio.
Para el fiscal, no hay una circunstancia para atenuar la responsabilidad penal de los imputados. "Sabían que la víctima estaba sola (Retamar era viudo) y conocían las cosas que había en la casa porque Guzmán era vecino y Villalba iba a la casa (del jubilado) a tomar mates". Paz remarcó que "para cometer el hecho se ejerció una violencia innecesaria por la cantidad de personas que participaron" y se reservó el pedido de penas para su alegato final
Karina Bartocci, abogada querellante, requirió en su alegato una pena de 20 años para los acusados. Y Fausto Yrure, defensor de Guzmán, admitió que su cliente participó del hecho pero que fue ajeno al homicidio. "Oviedo le planteó que iba a cometer un robo que le demandaría no más de diez minutos. Acordaron que mi cliente lo esperaría en el auto para escapar después del atraco, pero no sabía dónde estaba situada la casa y quiénes intervendrían", sostuvo el profesional.
El letrado afirmó además que su cliente recién se enteró de que el hombre había fallecido cuando llegó detenido a la comisaría. Y recordó que su cliente ya lleva más de tres años preso, lo que constituye una irregularidad procesal.
A su vez, José Ferrara, defensor de Villalba, proclamó la inocencia de la mujer y aseguró que no participó del hecho.
Finalmente, ayer los dos acusados pudieron hacer sus descargos. Guzmán admitió que su participación en el hecho se limitó a esperar a Oviedo y llevarlo en el auto. "No declaré antes porque me dijeron que era peor y me podían dar 20 años. No sabía lo que iba a pasar. Yo debía cargar cosas que se iban a robar en un escruche", explicó. Mientras que Villalba sólo dijo que "estaba borracha. No sé si era él (Guzmán) el que me dio las cosas o los otros. La policía me agarró en la esquina con una caja de vino y me la sacó", dijo la mujer.