Martes 08 de Julio de 2008
"Si no hubiera sido por un amigo que lo llevó en moto al hospital mi hijo se moría asfixiado", expresó angustiada Alejandra Ayala en la guardia del hospital Centenario, donde su hijo de 20 años permanecía anoche internado tras recibir al menos tres puntazos durante una pelea en el interior de un boliche céntrico. El joven pudo contar que varios jóvenes lo atacaron a golpes y que uno de ellos lo hirió a puñaladas. Sus amigos, además, denunciaron que los patovicas les arrojaron gas pimienta y los sacaron a la calle.
Mauricio Ayala fue operado ayer ya que una de las heridas le afectó un pulmón y anoche permanecía internado y con pronóstico reservado a la espera de que una ambulancia lo llevara a un sanatorio privado.
Mientras tanto, está entubado, con dificultades para hablar, el cuerpo golpeado y el ojo izquierdo cerrado por un tremendo hematoma. "Tiene el rostro desfigurado", describió su mamá. Y contó que Mauricio es empleado de limpieza en una distribuidora y vive con ella y tres de sus cuatro hermanos.
Alejandra y un grupo de amigos de su hijo que aguardaban desde hacía horas un parte médico contaron que el incidente se produjo la madrugada del domingo en el boliche Barabajo, de San Martín y Tucumán. Allí Mauricio había ido con cuatro amigos y cuatro chicas, quienes dijeron que era la primera vez que iban al local.
Golpes en la pista. Alrededor de las 4, contaron, se inició una pelea al lado de la pista cuando un joven "vestido con una camiseta de Argentina" empujó a un amigo de Mauricio, discutieron y el desconocido le puso "una navaja al cuello". Entonces Mauricio intervino para socorrerlo, peleó con el agresor y enseguida los amigos de su contrincante lo rodearon. En medio de una fuerte golpiza le asestaron varios puntazos a la altura del omóplato derecho.
"Eran como treinta pibes que también nos golpearon a nosotros y a las chicas. Los patovicas dejaron que nos pegaran y después nos tiraron gas pimienta. No veíamos nada, estábamos ciegos y así nos sacaron a la vereda", relató en la puerta del Centenario uno de los pibes.
Los chicos contaron que caminaron hasta la Plaza de la Cooperación (en Mitre y Tucumán) y ahí se dieron cuenta de que Mauricio estaba herido. "Tenía cinco agujeros en la remera", revelaron. Uno de ellos lo llevó en su moto hasta el Centenario, donde los médicos le dijeron que había llegado justo a tiempo para salvarle la vida a su amigo.
"Lo operaron porque no podía respirar", contó la mamá. La mujer denunció la agresión en la comisaría 3ª, que investiga el caso junto con la división Seguridad Personal. Fuentes policiales revelaron que, al ser entrevistado, el muchacho dijo que no conocía a los atacantes.
"El boliche no tiene detectores de metales, no nos revisaron y no había un policía en la puerta", remarcaron los adolescentes. "Espero que se investigue. Mi hijo se salvó milagrosamente y lo único que quiero es que salga de todo esto sin consecuencias", dijo Alejandra.