Domingo 09 de Noviembre de 2008
Tres jóvenes estudiantes universitarias fueron detenidas por personal de la comisaría 9ª cuando fueron a denunciar el robo de un auto que, casulamente, poco antes había sido secuestrado por agentes de la Policía Motorizada en el barrio Arroyito. En el interior del vehículo había cuatro armas de fuego que una de las chicas le había guardado a un barrabrava de Rosario Central con el que mantiene una relación afectiva y con el cual las tres habían ido a ver el partido entre los canallas y Lanús.
Todo se descubrió a las 19.40 del sábado cuando un llamado anónimo alertó a la policía de que gente desconocida en el barrio estaba cargando armas en un Chevrolet Meriva color gris patente FQK596 estacionado en Silva y Juan B. Justo, a sólo tres cuadras del Gigante de Arroyito.
Cuando los agentes arribaron al lugar indicado encontraron el auto pero a ningún ocupante. Entonces convocaron a un testigo y, aunque tenía las cuatro puertas cerradas, pudieron abrir el baúl que estaba sin llaves. Después revisaron el interior del vehículo y la sorpresa llegó cuando hallaron una cartera blanca debajo del asiento trasero derecho: allí había una pistola Hacker Koth calibre 40 con cargador y 10 municiones; un revólver Taurus calibre 3.57 con seis cartuchos; una pistola Bersa calibre 22 con siete balas; y una pistola Orbea calibre 6.35 con cinco cartuchos en el tambor y uno en la recámara. De todas esas armas, sólo la primera tenía su numeración legible.
Fueron ellas solas. Así las cosas, los agentes dejaron el auto secuestrado y con las armas en su poder fueron a la comisaría 9ª para labrar el acta correspondiente. En esa seccional estaban casualmente las chicas denunciando el robo del vehículo.
Según un vocero de la seccional, "mientras estaban en la cancha se enteraron de que la policía estaba trabajando en el auto y en vez de ir a ver que pasaba se vinieron para aquí y falsearon la denuncia con letra que les dio el barrabrava que les entregó las armas".
Para sorpresa de los policías, esta es la primera vez que las tres jóvenes canallas entran a una comisaría. Ninguna tiene antecedentes penales, son de clase media alta y estudiantes universitarias: una sigue la carrera de traductorado de inglés, otra está en tercer año de ciencias económicas y la dueña del auto y relacionada al barrabrava sigue derecho.
Las tres jóvenes, identificadas como Melisa Estefanía T., de 24 años; Luciana Edith A., de 25 y Cecilia S., de 20 años, seguían ayer presas y acusadas de portación ilegal de armas de guerra y de armas de uso civil además de falsedad ideológica por la denuncia que pretendieron presentar. Están a disposición de la jueza de Instrucción número 1, Roxana Bernardello, quien dispuso que se les tome un interrogatorio sumario.
En tanto, el barrabrava que le habría entregado las armas a las chicas y que mantiene una relación con una de ellas, ya está identificado y ayer era buscado por los investigadores.