Policiales

Ira vecinal ante la comisaría 13ª tras el reclamo por un asesinato

Pedían por el extraño homicidio de Juan Pablo Fadus en un ataque sin testigos en barrio Bella Vista. Terminó con insultos a policías, destrozos en la seccional y reproches por inseguridad zonal.

Jueves 02 de Febrero de 2012

Unos 300 vecinos se reunieron ayer a la mañana frente a la comisaría 13ª para exigir explicaciones por el asesinato de Juan Pablo Fadus, de 25 años, ocurrido el sábado pasado en la esquina del pasaje Gordillo y Constitución, a escasos 120 metros de la seccional de calle San Nicolás al 2000. Lo que había comenzado como una manifestación pacífica terminó en una crispación generalizada cuando los asistentes ingresaron a la guardia de la comisaría a buscar un interlocutor y una empleada policial exhibió una cámara digital para sacarles fotos. Si los ánimos estaban caldeados a esa altura, el gesto encendió aún más los ánimos.

Primero fue el titular de la 13ª, el comisario Marcelo Bazán, quien habló con los manifestantes. Sus respuestas no satisficieron a los vecinos. Entonces fue el turno del comisario Inspector Santos Aranda, jefe de la Inspección 1º Zona, quien enfrentó insultos airados y expresiones de hartazgo por la inseguridad en el barrio Bella Vista. "Se está trabajando" y "entiendo su reclamo", fueron las frases que reiteró el comisario Aranda durante la mañana ante vecinos que lo increpaban casi cara a cara en una situación de imposible diálogo.

El momento más emotivo fue cuando la tía de Juan Pablo Fadus se acercó a la montonera que rodeaba al jefe policial y lo tomó de la mano. Le dijo que llegaba a pedirle que investigaran el crimen del muchacho "porque ustedes también son parte de la Justicia", dijo la mujer.

"Que venga el fiscal". Los reclamos parecían atenuados pero la voz ronca de un vecino volvió a fraguar los ánimos. "Señores, señores. Si el comisario no sabe o no puede hacer nada que venga el fiscal y hable él", gritó. E inmediatamente el reclamo fue respaldado por un cántico unánime.

Fue entonces que se negoció vía celular que el fiscal Aníbal Vescovo recibiera a cinco representantes de los manifestantes, preferentemente familiares de Fadus. Ya por la tarde los jefes policiales hicieron de nexo para que el secretario de Seguridad Pública, Marcos Escajadillo, recibiera a una comitiva de allegados de Fadus en el edificio de Gobernación.

El reclamo. El reclamo razonable por el que llegaron los vecinos quedó en segundo plano ante el modo en que algunos de ellos increparon al personal policial.

"Entraron a la guardia, arrojaron sillas y dieron vuelta un escritorio. Hasta rompieron una puerta placa", explicó un oficial de Orden Púbilco luego de los incidentes. "¿Cómo nos sacan fotos como si nosotros fuéramos delincuentes? ¿Nos quieren apretar?", dijo indignada una mujer. Al mediodía uno de los manifestantes colgó fotos de ese momento en una cuenta de facebook. El comisario inspector Aranda fue interlocutor de un diálogo imposible donde casi siempre recibió agravios verbales.

Sobre el caso Fadus los vecinos mostraron su furia sobre dos puntos. Que en un primer momento desde la policía se hubiera hablado de que el muchacho fue víctima de un ajuste de cuentas. Y por qué el móvil que trasladaba al muchacho moribundo hubiera recibido una orden de llevarlo al hospital Carrasco en lugar del Heca. Sobre lo primero Aranda dijo desconocer de dónde había salido esa versión (que este diario nunca recogió). Sobre lo segundo no llegó a completar la respuesta. "El comisario no pudo explicarnos por qué lo llevaron al Carrasco, que es un hospital que no tiene elementos de complejidad, si lo hubieran llevado al Heca por ahí le salvaban la vida", dijo indignado otro manifestante.

"Ustedes saben dónde están los choros. Vayan a buscarlos, vagos", gritó un muchacho. "Acá en esta cuadra hay dos quioscos de drogas, ¿eso ellos no lo saben?", vociferó una mujer. "Uno viene a denunciar un robo y ellos te dicen que no tienen móviles. La noche que mataron a Juan Pablo en la comisaría había un vigilante y dos policías mujeres. Ellas fueron al lugar donde estaba tirado Juan y el otro se quedó cuidando los presos", dijo una mujer mayor.

El reclamo. "Sufrimos robos todos los días. No tienen móviles. Robaron un ciber al lado de la seccional y la panadería en la misma cuadra. Ellos saben quienes son los delincuentes", gritó otra doña. "Si no pueden darnos seguridad que cierren la comisaría, porque la estamos pagando con nuestros impuestos", opinó un vecino. Cuando la comitiva de cinco integrantes fue a hablar con el fiscal Vescovo, la manifestación comenzó a dispersarse. Antes del final se oyó un emotivo "¡Juan Pablo, presente!", en el grito de Florencia, la novia del muchacho asesinado.

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