Jueves 10 de Julio de 2008
En una operación conjunta de las policías española y portuguesa fueron secuestrados en un puerto de Portugal 625 kilos de cocaína que iban camuflados en un cargamento de ajo procedente de Mendoza y embarcado en el puerto de Rosario. El procedimiento fue realizado el domingo en el puerto de Leixões, cercano a la ciudad portuguesa de Oporto. Allí la policía requisó el contenedor de un barco que zarpó de Rosario el 4 de junio con de 22 toneladas de ajo procedentes de una empresa mendocina. Cuatro gallegos fueron detenidos como los cabecillas de la banda acusados de tráfico internacional de estupefacientes. La carga fue valuada en 18 millones de euros.
La operación, bautizada "Cabana", fue en realidad la fase final de un trabajo de inteligencia que se había iniciado en octubre del año pasado, con intervenciones telefónicas y seguimiento de los principales sospechosos. La banda también estaba integrada por argentinos, algunos de los cuales fueron identificados en las tareas de seguimiento.
Nueva ruta. La policía española cree que la maniobra revela la intención de los traficantes de encontrar nuevas vías de despacho de cargas ilícitas, como resultado de la intensificación de los controles en los puertos de Venezuela y Ecuador. Ante esos ajustes, consideran que Argentina sería un camino alternativo. También presumen que la carga se ocultó en ajos porque sobre esa mercadería pesan menos controles sanitarios.
Según los investigadores, el cargamento de ajo era legal y se supone que la empresa mendocina despachante sería ajena a la maniobra. Los efectivos creen que la droga podría haber sido colocada en las cajas en algún tramo entre Mendoza y Rosario. Pero como se desconoce si el buque hizo alguna escala en el trayecto Rosario-Oporto, se ignora si la cocaína pudo ser incorporada al contenedor durante el viaje por agua.
Los detenidos prestaron declaración y quedaron a disposición del juzgado de Orense, España. La banda actuaba bajo la pantalla de las empresas legales del sector alimentario y la droga tenía como destino final una empresa cárnica de España.
Las autoridades de seguridad de la provincia de Santa Fe recién tomaron conocimiento del caso ayer y la reacción general fue el desconcierto (ver aparte). Hasta anoche, según fuentes del caso consultadas en España, la policía ibérica no había contactado a sus pares argentinos.
El inicio. La investigación comenzó en octubre de 2007 cuando la Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado de Galicia y la Guadia Civil de Pontevedra (ciudad del sur de Galicia) aportaron las primeras informaciones de la operación de contrabando que comenzaba a gestarse. En ese tramo de la investigación, denominada "Sordo", investigaron a la banda junto con la Policía Judiciaria de Oporto, que ya tenía una pesquisa abierta sobre el caso. Esto, según una nota de prensa de la policía de Orense a la que tuvo acceso La Capital, les aportó un "exhaustivo conocimiento de la organización".
De este modo, advirtieron que el 4 de junio iba a producirse un traslado de cocaína en un contenedor con ajos, a bordo de un barco mercante que partiría del puerto de Rosario con destino al puerto de Leixões. El domingo pasado, dos días después del arribo del barco, la policía requisó un contenedor frigorífico cargado con 22 toneladas de ajo que iban dispuestos en 2.200 cajas de cartón de 10 kilos cada una. Las cajas llevaban el logo de Gispe, una firma comercializadora de ajos de la ciudad mendocina de Guaymallén, y datos del exportador.
Allí estaban camuflados 565 paquetes con algo más de un kilo de cocaína cada uno, lo que en total fue valuado en unos 18 millones de euros. La droga estaba prolijamente compactada con cinta de embalar y los panes llevaban adheridas imágenes de relojes pulsera y de un fusil con la inscripción "James Bond".
Los arrestos. Tras el decomiso fueron apresados en España los cuatro cabecillas de la banda. Según publica el diario El Faro de Vigo, uno de ellos es el empresario cárnico de Orense Francisco Javier P. B., de 43 años y presunto autor de la importación. Para la policía, los traficantes primero planearon ocultar la droga en carne, pero descartaron esta opción por los numerosos controles sanitarios que deberían afrontar.
También fueron implicados los hermanos Cándido y José A. R., de 42 y 40 años, oriundos de Tui. Son propietarios de clubes nocturnos y habrían financiado el transporte. En la casa de Cándido se halló un rifle con silenciador y municiones. Por último, en Vigo fue arrestado Luis I. S., de 40 años, quien habría actuado como intermediario y realizó viajes a Sudamérica.
Un quinto sospechoso, D.P.V., de 33 años, fue imputado aunque no quedó detenido. Se trata de un vigilador privado de Orense que declaró haber prestado un servicio sin saber que estaba relacionado con el narcotráfico. Según el parte oficial, "algunos de los detenidos cuentan con antecedentes policiales, uno de ellos por tráfico de drogas".
El destino. La policía señaló que la carga sería recibida por una empresa alimentaria situada en la localidad portuguesa de Famaliçao. Esta firma disponía de un almacén preparado para recibir contenedores frigoríficos. Luego, "la mercancía iba a ser dirigida a un almacén de la frontera hispano-lusa en el Río Miño". Se presume que el destino final sería la firma del empresario cárnico situada en la ciudad española de Tabodela. En ese sitio y los otros domicilios requisados fueron incautados dos autos, 16 celulares, 13.500 euros, documentación de la importación, 16 notebooks y 600 pesos que guardaba uno de los detenidos de sus viajes a Argentina. l