Inédita condena a 40 años de cárcel a un contador que violó a siete jóvenes
Buenos Aires.— Un contador fue condenado ayer a la inédita pena de 40 años de cárcel por haber abusado sexualmente de siete  jóvenes e intentado violar a otras dos, entre enero y marzo de 2005, en el oeste del conurbano bonaerense. El acusado, que no asistió a la audiencia, fue reconocido por ocho de las nueve víctimas y eso fundamentó la condena, ya que no existía la chance de pruebas de ADN.  

Martes 07 de Julio de 2009

Buenos Aires.— Un contador fue condenado ayer a la inédita pena de 40 años de cárcel por haber abusado sexualmente de siete  jóvenes e intentado violar a otras dos, entre enero y marzo de 2005, en el oeste del conurbano bonaerense. El acusado, que no asistió a la audiencia, fue reconocido por ocho de las nueve víctimas y eso fundamentó la condena, ya que no existía la chance de pruebas de ADN.
  El fallo fue dictado en forma unánime por el Tribunal Oral en lo Criminal 2 de Morón. La dura sentencia recayó sobre Walter Alberto Brawton, un contador de 38 años que vivía con su esposa y sus dos hijos adolescentes en Marcos Paz.
  Los jueces encontraron al acusado responsable de siete casos de abuso sexual con acceso carnal agravado por el uso de armas y rapto y otros dos ataques en grado de tentativa. En todos los hechos el agresor raptaba a sus víctimas en su auto y las llevaba amenazadas, casi siempre con un arma de fuego, a descampados donde las sometía con preservativo.

Alivio. La condena fue recibida con alivio por algunas de las víctimas presentes en el recinto. El acusado conoció el fallo en la cárcel de Ituzaingó donde está alojado desde que fue detenido el 3 de marzo de 2005.
  “Gracias a Dios se hizo justicia. No esperaba que le dieran 40 años”, dijo una de las víctimas. Las víctimas fueron asesoradas por la Asociación Li-may de protección a víctimas de delitos sexuales, que encabeza Héctor Ibarra.
  El fallo coincidió con el pedido del fiscal Walter Leguizamo, quien había solicitado 40 años de cárcel para el contador. Las defensoras particulares del imputado habían reclamado la absolución por considerar que a lo largo de las audiencias no se había determinado que Brawton fuera el autor de los hechos.
  Los nueve casos atribuidos al contador ocurrieron entre el 5 de enero y el 3 de marzo de 2005 en las zonas de Moreno, Merlo, Ituzaingó, Morón y Loma Hermosa y San Alberto, en la zona oeste del conurbano. Las víctimas tenían entre 17 y 23 años.

El traspié. El agresor circulaba en un auto, les preguntaba por una dirección, luego las apuntaba con un arma y las obligaba a subir al vehículo en el que las llevaba a un descampado, donde las violaba y las abandonaba tras amenazarlas con matarlas si lo denunciaban. Brawton fue detenido el 3 de marzo de 2005 gracias a que una de las víctimas, una odontóloga, se resistió a ser abusada en Ituzaingó y comenzó a arrojarle piedras al agresor, que escapó en un Honda Civic cuyo número de patente fue anotado por la mujer.
  Con esos elementos la policía localizó el vehículo y detuvo a Brawton, un contador de buena posición económica que trabajaba para una agencia de venta de autos usados. En el Civic la policía halló profilácticos y vaselina. A lo largo del debate, ocho de las nueve víctimas reconocieron al acusado como el abusador, algo valorado por los jueces para dictar la condena.
  Tras escuchar el veredicto, Ibarra opinó que la condena “sirve como forma reparatoria para las chicas, para cerrar una historia” y sostuvo que la abogada de la asociación, Ana María Canals, que representó a una de las víctimas, solicitará que el contador sea trasladado a un penal de máxima seguridad.

Relato de una víctima. Una de las víctimas contó a la prensa que siempre estará agradecida a la mujer que se enfrentó a Brawton y permitió que lo apresaran. “Cuando la conocí en el juicio lo primero que hice fue abrazarla y decirle gracias porque por ella esta basura está presa y no va a salir más”, indicó la joven. La mujer consideró que con esta condena se “hizo justicia” aunque no descartó que pueda haber más víctimas del contador que no se animaron a denunciarlo por temor.
  “Tenía mucha vergüenza hasta que fui a la casa de unas amigas, les conté todo y ellas fueron las que me ayudaron a hacer la denuncia”, recordó. Sobre cómo lo atacó Brawton, la joven contó: “Me agarró a la mañana, a tres cuadras de casa. Estaba fuera del auto, con el capó abierto como si algo el pasara al auto”. Sin embargo, durante el debate, el ahora condenado no dijo nada y esta tarde pidió no presenciar la lectura del veredicto. (DyN - Télam)